La Estrella de Panamá
Panamá,25º

18 de Oct de 2019

Avatar del Ernesto A. Holder

Ernesto A. Holder

Columnistas

Bienvenidos peregrinos

‘Después de meditarlo por varios días, eso fue lo primero que sentí que debería compartirles: la nobleza del panameño común. Ustedes serán bien atendidos [...]'

Bienvenidos peregrinos

A mi entender de las cosas, este encuentro, la Jornada Mundial de la Juventud, y muchos otros parecidos desde diversas perspectivas prácticas (divinas o esotéricas), tienen la visión de procurar un mejor sentido de humanidad. Eso creo y respeto en el caso que nos ocupa. Hay gente buena y gente mala en todas partes. En su mayoría, este es un país de gente noble, trabajadora y que quiere lo mejor para los suyos.

Después de meditarlo por varios días, eso fue lo primero que sentí que debería compartirles: la nobleza del panameño común. Ustedes serán bien atendidos, pero no van a poder comprobar esa bondad de la manera en que yo quisiera. Por ejemplo: temprano en las mañanas (muy temprano), los panameños se levantan y hacen lo posible por llegar a su lugar de trabajo, en medio de un caos de tránsito y desesperación en todas las direcciones, que les ha ido robando parte de su vida con sus familias y amigos. Un caos que, si los que gobiernan y planifican se hubieran ocupado de eso mismo, planificar y gobernar para todos a mediano y largo plazo, ese panameño (el común), el que va y viene todos los días, no sufriría las penas de todas las mañanas y todas las noches. Y ha sido paciente, muy paciente. Esa es, tal vez, la primera señal de la nobleza que les señalo.

Muy pocos viajeros estudian a fondo la historia del lugar que están a punto de visitar. El entusiasmo los sobrecoge y, en este caso, la posibilidad de compartir de alguna manera con el papa Francisco y muchos tantos seguidores de muchos lugares del mundo, distrae sobremanera en ese ejercicio de aprendizaje.

No somos los mismos de hace 30 años o más, es verdad. Al reafirmar sus votos sobre la sangre de Cristo, sepan que esta tierra ha sido bañada desde hace siglos por la sangre de muchos arrojados e inocentes: originarios, esclavos, los que perecieron bajo responsabilidad de la Corona española, de piratas y malandrines. Los de la construcción el Ferrocarril Transístmico.

A unos cuantos metros de la tarima principal, al final de la Cinta Costera, panameños de buena fe, defendieron su honor y el de lugareños durante el evento de la Tajada de la Sandía. Muchas almas se perdieron en la Batalla del Puente de Calidonia, la Invasión de los Estados Unidos el 20 de Diciembre de 1989… y muy cerca, está la avenida de los Mártires, ese lugar de valentía y dolor que ha limpiado para siempre el rostro de esta Patria.

Así, a groso modo , un poco apurado les comparto esa información histórica porque en medio de las sonrisas, los abrazos entremezclados y el buen trato de los panameños, esas historias son importantes, no es que todo lo que ven y experimentan cayó del cielo así de repente. Esta ciudad de carreteras, avenidas reconstruidas, edificios modernos, rascacielos, centros comerciales, almacenes internacionales, restaurantes gourmet , residencias y condominios de millones de dólares, no debe ser la única impresión que se lleven al final de sus jornadas.

Esta tierra es de poetas y cantores; pero ni la literatura ni la expresiones artísticas tienen la misma relevancia que una corbata de 100 dólares o un perfume europeo…, aunque las estrofas escritas ilustran con hermosura el camino y las voces de los soñadores que aquí vivimos. Tocamos el tambor y el acordeón, el violín y las maracas y nuestras mujeres agitan el viento con sus polleras para contentar los espíritus.

Cualquiera de ustedes podría pasar por panameño. A diferencias de otros países, aquí somos una mezcla de culturas y ‘colores', por llamarlo de una manera sencilla. Negros, blancos, asiáticos, europeos, indígenas y muchos otros, con nuestras diferencias culturales, ideológicas o religiosas. Roberto Durán y los deportes en general nos unen… y en otras cosas tenemos diferencias que tratamos de resolver.

Pero ya les dije que en todas partes hay gente buena y gente mala… también están los perversos, esos son los que ven la llegada de ustedes como una oportunidad económica, los que solo piensas en hacer dinero a como dé lugar y al traste con la humanidad. No les importa a quienes burlan o pisotean, porque igual, cuando ustedes se vayan, poco habrá cambiado.

Bienvenidos peregrinos, disfruten del calor de mis coterráneos, el abrazo de uno es el abrazo de la mayoría.

COMUNICADOR SOCIAL.