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16 de Oct de 2019

Maureen Warner

Columnistas

La pobreza y la educación

¿Pueden los estudiantes pobres cumplir con todo lo que demandan los planes de estudios hechos y aprobados por Meduca?

¿Pueden los estudiantes pobres cumplir con todo lo que demandan los planes de estudios hechos y aprobados por Meduca?

Así como la frase ‘clase media' nos dice poco acerca de una persona, la palabra ‘pobreza' generalmente nos dice poco acerca de los estudiantes. Pobreza es una palabra incómoda.

El vínculo que existe entre la pobreza y la educación es bastante serio. Cuando los estudiantes experimentan una mala nutrición y disminuyen las atenciones de salud a estos, les resulta más difícil escuchar, concentrarse y aprender. Esto puede dañar la capacidad de lectura, destrezas y otras habilidades que se espera de los estudiantes. Las dietas pobres también afectan el comportamiento e impactan el aprendizaje. Los estudiantes a menudo pueden parecer apáticos (con poca energía) o hiperactivos (con un nivel de azúcar ‘alto').

Los niños que crecen en condiciones socioeconómicas bajas suelen tener un vocabulario más escaso que el de los niños de clase media, lo que aumenta el riesgo de fracaso académico.

Los niños de familias de bajos ingresos escuchan, en promedio, 13 millones de palabras a los cuatro años. En las familias de clase media, los niños escuchan alrededor de 26 millones de palabras durante el mismo período. En familias de ingresos altos, escuchan la asombrosa cifra de 46 millones de palabras a los cuatro años, tres veces más que sus contrapartes de ingresos más bajos (Hart y Risley, 1995).

Es menos probable que los niños de familias de bajos ingresos sepan las palabras que usa un maestro en clase o las palabras que aparecen en el material de lectura. Cuando los niños no están familiarizados con las palabras, no quieren leer, a menudo se desconectan o sienten que la escuela no es para ellos.

Pero si las personas pobres fueran exactamente iguales cognitiva, social, emocional y conductualmente que las personas de la clase media, entonces la misma enseñanza impartida a los estudiantes de la clase media y a los de la clase pobre, obviamente tendrían los mismos resultados.

En general, las personas pobres tienen menos probabilidades de usar su tiempo libre para hacer ejercicio, obtener diagnósticos adecuados, recibir atención médica adecuada y rápida, o recibir medicamentos o intervenciones prescritas que los niños de clase media. Los maestros desinformados pueden pensar que los niños pobres se encogen, se desploman y muestran poco esfuerzo porque son, como sus padres, perezosos. Sin embargo, las investigaciones sugieren que los padres de familias pobres trabajan tanto como los padres de familias de clase media o alta (Economic Policy Institute, 2002).

Meduca no tiene un plan de cómo confrontar los problemas que tienen la educación panameña respecto a la pobreza y el impacto de la misma en el aprendizaje.

ESPECIALISTA EN EDUCACIÓN Y LIDERAZGO.