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20 de May de 2022

  • Daniel Delgado-Diamante

Columnistas

Ahora, a votar por el mejor

‘[...] el elegido debe poseer atributos como madurez, carácter, credibilidad, propuestas viables [...]'

Con anterioridad las campañas políticas en Panamá parecían eternas. Acababa una elección y empezaba la siguiente. Todo ello cambió con la última reforma electoral: la campaña solamente dura dos meses. Todo lo que los partidos y candidatos independientes hicieron previamente eran escarceos para lograr las candidaturas por medio de elecciones primarias o a través de la captura de firmas por parte de los ciudadanos que mostraran sus simpatías para su libre postulación, respectivamente. No fue un proceso simple y sencillo, como pudimos observar.

Lograr alcanzar las candidaturas presidenciales partidarias mediante primarias, fue un proceso arduo y azaroso para los precandidatos. Aquellos que recorrieron el país entero, escuchando a la gente y apreciando in situ sus problemas, tuvieron la oportunidad de preparar, sobre una base más realista, sus ofertas electorales partidarias. Ese fue el caso del candidato Nito Cortizo del PRD, que consolidó y unificó a su partido a su derredor a través del patrullaje doméstico, para atraer la aceptación de las bases. Otros partidos, prefirieron acudir a la imagen y experiencia previa: ser diputado o alcalde capitalino por el partido oficial de turno; haber sido ministro de varias carteras por el partido oficial de la administración anterior; o ser el dirigente de más larga duración en el país, del sindicato de la construcción, para obtener el aval de los miembros de sus partidos.

En el caso de los candidatos presidenciales por libre postulación, la situación no fue menos tortuosa. Finalmente, emergió una candidata presidencial, cuyo antecedente principal es haber sido procuradora general de la Nación, destituida en la administración previa por condena judicial. También un joven abogado, cuya referencia principal es haber sido nombrado ministro consejero y cónsul general en la Embajada de Panamá en Washington durante el último Gobierno PRD. Finalmente, surgió un ex legislador de la República, vinculado al Gobierno actual, renegado de su propio partido.

Mucha trascendencia se dio, inicialmente, a la escogencia de los candidatos a vicepresidentes. Recatadamente, casi todos bajaron a un perfil casi imperceptible. La razón: empezaron a hablar como si ellos fueran los candidatos presidenciales. Solo el joven candidato a vicepresidente por el PRD mantuvo una potente vocería y militancia en la campaña electoral, promoviendo con fuerza la candidatura presidencial de su principal para establecer el Buen Gobierno.

¿Sobre qué base los electores eligen a sus mandatarios? La mayoría de los expertos coinciden que sobre las propuestas y Planes de Gobierno de los aspirantes a presidente. Por ello, se estimularon varios debates de fondo sobre las propuestas fundamentales del futuro del país. Los planes finalmente fueron presentados públicamente por todos los candidatos, menos por el joven de libre postulación, que lo consideró innecesario.

La personalidad, el carácter y la juventud de los candidatos pueden marcar la pauta para muchos de los electores. Pero la personalidad y juventud pueden considerarse como simple imagen personal, mientras que la madurez, carácter, experiencia y liderazgo deben ser las características más importantes al elegir a un presidente.

Obviamente, los candidatos exponen sus planes para ganar adeptos. Hay quienes creen profundamente en sus ideas, programas y proyectos a realizar y que sinceramente pretenden cumplir. En muchos casos la presentación de planes es pura propaganda electoral y tiene menos que ver con lo que realmente piensan hacer cuando ganen. Para ser elegidos, dicen lo que creen que quieren escuchar los electores en base a sus necesidades más acuciantes o a los problemas más graves que los afectan. También están los que promueven el clientelismo y ofrecen prebendas a los votantes, lo que en los últimos años parece pesar más sobre la opinión pública, que las propuestas y planes de los candidatos, en beneficio de sus comunidades.

Al contrario, idealmente, el elegido debe poseer atributos como madurez, carácter, credibilidad, propuestas viables, conocimiento de las situaciones y problemática del entorno nacional e internacional y seguridad al exponerlas. No bastan las intenciones sin la capacidad y el liderazgo necesarios en los candidatos.

Al final de cuentas, debe pesar el contacto y vivencias de cada uno de los candidatos con las realidades y los votantes del país. En mi opinión, Nito Cortizo del PRD, es el mejor candidato en esta elección 2019. Él ha logrado la mejor convocatoria y unión de diversas fuerzas; mayor consulta popular; presentación de planes más sólidos y respeto de su campaña. Por ello ha recibido mayor favor en las encuestas. Reconocer esos valores es responsabilidad esencial de un elector al votar por él. De ello depende el futuro del país.

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