29 de Nov de 2021

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    Guillermo A. Cochez

Columnistas

Las bombas de tiempo del nuevo Gobierno

Todo indica que tendrá una virtud inexistente en quienes dirigieron el país recientemente: humildad.

La expectativa nacional es que el nuevo presidente hará una buena gestión. No es para más, luego de 10 años de saltos y brincos y de mucho desorden, es lógico aspirar a un país en paz y desarrollo. El estilo directo y sencillo de Cortizo, contrario a sus antecesores, nos hace pensar que será abierto a la crítica y al diálogo promotor de los consensos, buscando la participación de todos los sectores. Definitivamente le han dejado un campo minado que tendrá que ir desactivando rápidamente. Todo indica que tendrá una virtud inexistente en quienes dirigieron el país recientemente: humildad.

El estado de las finanzas públicas será el primer escollo a afrontar. La incertidumbre y falta de seriedad del pasado Gobierno, hace difícil pronosticar los ajustes que se requerirán, primero para concluir 2019 y, luego, para planear el futuro inmediato. El equipo en el manejo del tema hace previsible que los problemas se atenderán con responsabilidad y experticia. Ojalá que lo que se encuentre no sea tan malo como se piensa.

Su promesa de que no habrá intocables suena muy bien, pero es una piedra muy grande a quitar del camino. Panamá se ha movido alrededor de intereses económicos y políticos, más ahora con un PRD con control absoluto de la Asamblea. La promesa de que no interferirá con la justicia en el desempeño de sus funciones, a diferencia del pasado, podría significar que ahora sí se podrán investigar los casos emblemáticos pendientes por la Procuraduría y no castigados en forma oportuna por la Corte Suprema. Tarea difícil que requerirá de mucho coraje, y mucha presión ciudadana, para que comience a enrumbarse por los caminos de justicia rápida y sin selectividad que clama la población.

Nos han hablado todos de la necesidad de dar profundidad a la educación, ante la urgencia de dotar a nuestra población de más oportunidades. Esperamos que los designados en esa vital área de nuestro desarrollo entiendan que se hace impostergable dotar al sistema educativo de las herramientas que nos permitan mejorar y avanzar. Los retos que Panamá tendrá en el futuro podrán ser afrontados exitosamente si adecuamos nuestro sistema educativo a los nuevos tiempos.

La Asamblea Nacional podrá representar otro escollo para el nuevo Gobierno. Desde su inicio ya se ve cómo gente del PRD que, más que pensar en resolver la grave crisis institucional, social y económica que nos han dejado las últimas dos administraciones, aspiran a la candidatura oficialista en 2024. Ojalá que ello no ocurra así y se impongan dentro del hemiciclo legislativo el trabajo armónico y constructivo con el Ejecutivo, sobre todo en las medidas para solidificar los cimientos de nuestra enclenque democracia y lo que se hace necesario para reactivar urgentemente la economía.

Los estamentos de seguridad, gracias a la forma tan tiránica de sus anteriores jefes, uno de ellos ni siquiera director de la entidad, han facilitado el terreno propicio para la delincuencia dentro de la Policía Nacional, caso de la venta de drogas incautadas y armas, así como el favoritismo y las vendettas. Si no eras del grupito del director o del Consejo de Seguridad, eras excluido, destituido o mandado afuera. Hoy, contrario a toda lógica, hay un oficial para cada cuatro policías. Algo inexplicable que se haya llegado a ese estado. Han minado la mística y compromiso dentro de los estamentos de seguridad, tal como se expresó el subteniente que se rebeló recientemente en Colón. La experiencia del nuevo ministro de Seguridad y la trayectoria de la nueva dirección policial, hacen pensar que estamos en buenas manos y que estos problemas podrán ser atenuados ante la sensación de lo mal que está la seguridad ciudadana.

En materia internacional el Gobierno tendrá cinco temas fundamentales que atender de inmediato: Venezuela, Colombia, China, EUA y se requerirá un gran esfuerzo, para limpiar nuestra imagen internacional, para que no esté en ninguna de las detestables listas negras o grises. El primero por ser nuestro vecino histórico, hoy sumido en una grave crisis que lo destruyó y sin visos de ser resuelto a corto plazo. El reciente informe sobre la situación en Venezuela de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet, nos hace concluir que Panamá está en el camino correcto de seguir apoyando una salida pacífica, que comience con el final de la usurpación de la dictadura de Nicolás Maduro y el narcoestado que lo sustenta. En esa línea debemos estar alineados con Colombia, el principal afectado por lo que ocurre en Venezuela.

China, que tanto nos entusiasmó con el establecimiento de relaciones, generó toda clase de suspicacias posteriormente, por la forma tan particular como Varela manejó el tema sin ninguna visión de Estado. Y Estados Unidos, nuestro principal socio comercial e histórico, pero que por razones desconocidas aún no designa embajador. Ante ese Gobierno tendremos que mirar nuestros mejores intereses, sin las ataduras que a veces nos quieren imponer en materia de relaciones exteriores y sin ser parte de las guerras comerciales que emprende mundialmente.

Los retos de Laurentino Cortizo no son fáciles. Implicarán, como él mismo dice, sumar muchas fuerzas. ¿Será capaz de lograrlo con un partido que siempre se ha caracterizado por su sectarismo? ¿Podrá encontrar el consenso necesario que se requerirá para modificar la Constitución Nacional sin los sobresaltos que algunos vaticinan? Pensemos en positivo. En los primeros ocho días de su Gobierno, aunque solo obtuvo el 33 % de los votos y le apoyó un escaso 24 % de la población, seguro estoy de que hoy más del 50 % piensa que vendrán mejores días para Panamá. El pueblo está esperanzado en un cambio profundo.

ABOGADO

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