Panamá,25º

16 de Nov de 2019

Margarita Isabel Erneopinion@laestrella.com.pa

Columnistas

Billeteros: panameños olvidados

Los billeteros de la Lotería Nacional de Beneficencia (LNB) son humildes panameños que hacen posible, con las ventas de chances y billetes, que la misma pueda realizar obras de carácter social. Pero ¿es realmente valorado el billetero hoy en día?

La comisión de los vendedores de la llamada —lotería— fue establecida por Decreto de Gabinete N°. 224 de 1969, por la Junta Provisional de Gobierno y fue de 10 % del valor nominal de venta, y más nunca se volvieron a acordar de esta fuerza de venta que son los responsables de aportarle millones de dólares al tesoro nacional.

Ser billetero hoy es todo un reto, si se compara con los años 60, ya que se enfrentan a un sinnúmero de desventajas: 1). la competencia desleal con las clandestinas casas grandes, 2). es un botín político, ya que los partidos han resuelto sus promesas de campaña otorgando nuevas libretas a sus adherentes a diestra y siniestra sin un estudio económico-social, 3). la distribución de los premios no es atractiva, ya que, mientras cuatro cifras del primer premio pagan $2000, tres cifras del mismo premio pagan $50, desincentivando la compra, 4) el chance es el producto con altísimo porcentaje de devolución a nivel nacional y por último la crisis económica del país ha afectado el bolsillo del panameño, quien ha disminuido la compra de este juego de azar.

La LNB tiene una fuerte mano de obra de 16 mil familias que llevan el sustento a sus casas, trabajan siete días a la semana sin tener vacaciones, y para agregar un último ingrediente, el incremento de la delincuencia los ha hecho blanco fácil y la entidad ni siquiera les ha considerado un seguro de robo, arriesgando así sus vidas y el dinero de las ventas que es propiedad del Gobierno.

Hay en la actualidad billeteros con más de 30 años vendiendo lotería, con libretas cuyo valor es de $300 por sorteo, quienes patean calle los días previos al sorteo para llevar $30 por sorteo a sus casas, representándole $240 al mes, lo cual no es justo que en el siglo XXI estén percibiendo una comisión que data de los años 60 y está por debajo de cualquier salario mínimo y de la canasta básica que es de $314.89 al mes.

Otros actores de esta actividad económica son los llamados “revendedores ambulantes”, que son aquellos que pactan con algún billetero legalizado el 5 % de la comisión de venta, lo que indica que dos familias viven del 10 % de las ventas de cada sorteo, con lo cual apenas subsisten y es allí donde pecan de creativos y secuestran al comprador, ya desencantado, ofreciéndole rifas, tómbolas, chances casados y otras modalidades que los ayuden a generar ingresos. Estos últimos son fantasmas, porque ni siquiera existen en las bases de datos de la LNB, dejando en evidencia el descontrol sobre sus comisionistas.

Es una tarea pendiente del Estado sentarse a revisar de forma íntegra esta normativa en favor de los billeteros que son panameños olvidados que merecen justicia y tienen todo el derecho de aspirar a ese porcentaje de incremento de comisión, ya que son auxiliares de venta valiosos de una institución del Estado que deja mucha ganancia al fisco.

Señores billeteros: Por no estar unidos, han perdido la oportunidad de oro de poner de rodillas a los tres últimos Gobiernos indiferentes, que no han hecho el esfuerzo de buscar la partida presupuestaria para dicho aumento, cuando todos sabemos que en este país la danza de millones para comprar conciencias y nombrar botellas pareciera ser parte del presupuesto de la nación.

Abogada