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06 de Dec de 2019

Anthony Barrier Vernon

Columnistas

¡Qué difícil situación!

El haber cometido un descuido me marcó para toda la vida, ha causado el rechazo de una sociedad a Mí. .

El haber cometido un descuido me marcó para toda la vida, ha causado el rechazo de una sociedad a Mí.

En una noche de locura, de pasión o por qué confíe en mi pareja, lo que ocurre es que me fue transmitido el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), desde ese momento mi vida y el sentido de la mismo cambió para siempre; ya no podía ver a mis seres queridos y mucho menos a personas ajenas con la misma cara, temía ser parte del enorme rechazo de que podría ser víctima.

La vida llegó a cambiarme tanto que me olvidé de la existencia de un Dios, de mis estudios, mi familia, del trabajo, etc., y pensé que todo estaba acabado, sin imaginar la posibilidad de salir adelante y sentía que todo giraba alrededor de un enorme túnel sin salida y lleno de gran oscuridad. Encontrándome en ese túnel tan profundo y oscuro, pude observar un pequeño agujero del que emanaba un ligero rayo de luz y dije: “No todo está perdido, existe la esperanza de seguir adelante”. Fue cuando me incorporé a mis actividades diarias e intenté salir adelante, comencé a establecer nuevas amistades que conocían de mi condición de salud, y jamás mostraron su rechazo para con ella, pero un día esas personas se vieron envueltas más de lo que me pude imaginar, se fueron creando situaciones difíciles por las personas ajenas, quienes sostenían a toda luz que toda persona que estuviese junto a mí, mantenían el mismo estatus de salud.

Fue en ese momento que poco a poco aquellos que una vez llamé amigos y que sin importar mi condición, se fueron alejando de mí; sin yo saber la causa exacta del problema, al final volví a quedar solo y encerrado en ese túnel profundo y oscuro; sin embargo, comprendí que no podría reprocharle a mis amigos, ya que estaban siendo afectados en sus vidas personales y profesionales por el hecho de sostener una laso de afinidad con una persona enferma de VIH o SIDA.

Pasó el tiempo y fue difícil lograr conseguir esa luz que un día ilumino el túnel y quedé encerrado para siempre, hasta el momento de mi Muerte.

Esta es la situación real de muchas personas que padecen de una enfermedad como lo es el SIDA y el VIH, nuestra sociedad no ha logrado comprender que el hecho de padecer una enfermedad no es signo de discriminación, no hay nada más doloroso para ellos que ser rechazados. Parece mentira que en la época en la que nos encontramos todavía se dé una discriminación hacia este colectivo.

A pesar de existir una cantidad enorme de información acerca de qué es este virus y cómo se transmite, nuestra sociedad se ve involucrada en un abanico de prejuicios derivados del miedo que envuelve la ignorancia. Situación que coadyuva a carecer del apoyo de sus familiares y amigos, quienes son los primeros en darles la espalda. Igualmente, muchos de ellos se ven afectados en su vida profesional, ya que las puertas a la búsqueda de empleos les son cerradas por su situación.

El efecto del VIH no solo se centra en la salud física de la persona, sino que hace que la persona se vea inmersa en una nueva identidad y condición social, ahora forma parte de un colectivo diferente, un colectivo discriminado.

Pero, ellos no son extraterrestres, son seres humanos con un sentimiento por la vida al igual que tú; no los discrimines y dales la mano, ya que necesitan de ti para poder seguir luchando, para tener un motivo de vida.

Licenciado en Derecho y Ciencias Política.