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14 de Aug de 2020

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Leopoldo E. Santamaría

Columnistas

Nación e invasión... una opinión

La juventud tiene el deber ético de conocer la historia completa, porque quienes vivimos esa horrenda experiencia, sabemos que nuestros descendientes ni ningún otro pueblo, en el mundo, jamás, debería repetir semejantes escenas de terror, dolor, desolación y muerte ... Usted qué opina?.

En el continente, la agresión armada, a mayor escala, intensidad y vileza, del ejército de los EU, ejecutada en Panamá, hace hoy treinta años, es uno de los eventos más atroces y vergonzantes de la historia, precedida por la ejecución gradual, progresiva y sistemática de presiones políticas, diplomáticas, financieras, comerciales, psicológicas y mediáticas, todas dirigidas a reemplazar su instrumento, y a desmantelar el aparato militar, que después de veintiún años, era incapaz de hacerles el trabajo exigido. La abismal desigualdad entre dicho aparato y el ejército de la potencia militar del hemisferio occidental, con vasta experiencia en tan indignas como inhumanas labores, no podía menos que anticipar el sometimiento absoluto del enemigo recién creado y la posterior sumisión del instrumento, ahora civil.

Igualmente vergonzosa es la confabulación con sus aliados internos, quienes “inscribieron” la “National Crusade of Panama, Inc., ubicada en el 1730 M Street NW. Suite 402. Washington DC 20036, entidad libre de impuestos federales, creada para realizar actividades políticas y de propaganda contra el gobierno panameño; aunque aquí la llamaron Cruzada Civilista Nacional, a pesar que de civilista y de nacional solo tenía los adjetivos, porque eran y siguen siendo militaristas, que repudian a los propios pero se desviven por los que masacraron connacionales.Los sucesivos gobiernos “democráticos” han evitado el conocimiento de las atrocidades cometidas durante la infame agresión; conscientes de que el desmantelamiento sostenido de la educación, depauperada ex profeso, lo garantiza.

El Dr. Justo Arosemena, padre de la nacionalidad panameña, advirtió el peligro del expansionismo norteamericano, incluso antes que Bolívar, dijo: “Cuba estimulaba la codicia del dragón, la pretende, por eso la acecha, busca la ocasión de asaltarla, le envía expediciones de filibusteros y aguarda el momento oportuno para devorarla. Por último quiere apoderarse de todo Centro América, de todo el istmo de Panamá, del Ecuador entero y ahogar en medio de cuatro brazos a México”.

El concepto nación comprende una población, con una organización política común, territorio definido y órganos de gobierno propio, independiente de otras comunidades. El valor estratégico del istmo, dada la posición geográfica, siempre ha despertado el apetito de los poderosos, por poseerla; de aquí que la consolidación de la nación, ha demandado grandes sacrificios, solo por exigir respeto a nuestros legítimos derechos de autodeterminación y al ejercicio pleno de la soberanía en nuestro territorio.

El concepto nación comprende una población, con una organización política común, territorio definido y órganos de gobierno propio, independiente de otras comunidades

La gesta heroica de enero de 1964, fue el episodio más reciente, que cobró la vida de veintiún compatriotas, a manos del ejército de ocupación. Muchos ignoran que, veinte años después, en 1984, el instrumento de las Ifi's y del régimen militar, impuesto por vía del fraude, dispuso medidas socioeconómicas lesivas a la mayoría, y surgió CO.CI.NA, movimiento cívico, que señaló el desgreño administrativo con que los militares y los civiles a su servicio manejaron la cosa pública en los 16 años previos; que la mitad del presupuesto lo destinaban al pago de la deuda y a gastos militares.

Gracias al respaldo ciudadano a una dirigencia íntegra y fiable, no consumaron el abuso. La obra: CO.CI.NA, del Dr. Mauro J. Zúñiga A., quien dirigió el que fuera el primer movimiento masivo contra la dictadura militar; recoge los detalles, y por poco paga con su vida, pues el 21 de agosto de 1985, fue secuestrado y torturado por las “Fuerzas de Defensa”. El Dr. Juan Materno Vásquez, al condenar la invasión, señaló: “tiene entre otras connotaciones, la de haber denotado la existencia en Panamá de sectores que se identifican espiritual y políticamente con el intervencionismo norteamericano... indicador de hasta qué punto existe comunidad panameña como comunidad nacional, como pueblo, como nación.... aquí hay buena parte de un pueblo que no quiere ser nación... no se pondera lo suficiente el valor de la autodeterminación del pueblo o el valor de la soberanía política... para mí, significa un retroceso en el esfuerzo que se venía haciendo, tanto en el orden interno como internacional, de darle identificación propia a la nación panameña”.

El Dr. Isaías García Aponte dijo: “el papel del maestro no es solamente enseñar, sino formar... Abrámonos al mundo integral del estudiante. En ningún momento podemos pensar siquiera en reprimir, ahogar, o neutralizar su inquieta sed de cambios y reformas, sino, bien al contrario, alimentar esa sed con los más elevados criterios estimativos que les permitan juzgar con certidumbre, elegir con confianza y luchar con voluntad”. “La educación sin filosofía no puede ser completa... se precisa una base filosófica en los sistemas educativos, pero una filosofía que emane de las raíces mismas de la historia patria”... No obstante, las “recomendaciones” de las Ifi's apuntan en dirección opuesta, y contra la retórica electorera, es lo que hacen los gobernantes, seguir improvisando en educación, aumentar la deuda y profundizar la dependencia.

La educación es determinante para el desarrollo, pero ello exige visión de futuro, competencia y compromiso; definir el tipo de sociedad que se quiere construir y sobre esa base, establecer los objetivos de un proyecto nacional, humanista, democrático e incluyente. Una estructura curricular ajustada a las exigencias del “libre” mercado solo perpetúa las desigualdades. Lo racional demanda una planificación que responda a la realidad socioeconómica. Santayana dijo: “aquellos que no recuerdan el pasado están condenados a repetirlo”. La juventud tiene el deber ético de conocer la historia completa, porque quienes vivimos esa horrenda experiencia, sabemos que nuestros descendientes ni ningún otro pueblo, en el mundo, jamás, debería repetir semejantes escenas de terror, dolor, desolación y muerte ... Usted qué opina?.

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