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21 de Jan de 2020

Reynaldo Núñez Montotoopinion@laestrella.com.pa

Columnistas

Planificación y presupuesto, garantes del desarrollo

Desde sus albores como república, el gobierno de Panamá ha mantenido en su engranaje una entidad dedicada a velar por un crecimiento integral incluyendo el aspecto económico como fuente inequívoca de desarrollo y la satisfacción de las necesidades más apremiantes de la sociedad.

Así tenemos que, a lo largo del tiempo, la Dirección de Planificación y Administración de la Presidencia, el Ministerio de Hacienda y Tesoro, el Ministerio de Planificación Política Económica y el actual Ministerio de Economía y Finanzas que surge de la fusión de los dos anteriores, llevaron exitosamente sobre sus hombros la misión aludida, por lo menos en los últimos 100 años que antecedieron a las dos administraciones previas a la actual.

Aquí vale hacer un paréntesis para destacar lo que se hizo en este campo en los dos últimos lustros.

En ese lapso, el manejo irresponsable de las finanzas hizo crisis, al punto que el pasado 2 de enero, en la rendición de cuentas del presidente Nito Cortizo, afloraron, por fin, los números reales de un desgreño que impacta en las entrañas mismas del país.

La deuda pasó de $10 mil 330 millones a más de $30 mil millones. Del 2014 al 2019, la economía se desaceleró, el desempleo aumentó, no se pagó lo adeudado a, los proveedores, bancos, productores agropecuarios ni a los educadores, como tampoco se pagó al Seguro Social una deuda por el orden de los $1,700 millones.

Para el 2019, se programaron ingresos excesivos por la suma de $1,100 millones, lo que obligó a la actual administración a tomar acciones como la contención del gasto para poder lidiar con la situación exasperante heredada.

A lo anterior se suma el crecimiento del desempleo, obras millonarias inconclusas que acrecentaron la deuda social en el país, descontento en una sociedad defraudada por el engaño y una imagen internacional deteriorada por la inclusión en listas grises y un mar de rechazó hacia el gobierno por el prolongado engaño de que fue objeto el pueblo.

Vale destacar que en un semestre el panorama económico ha cambiado y se muestra esperanzador, porque gracias al olfato, la pericia y la experiencia de muchos años, pese a no contar con las cifras exactas, el Ministerio de Economía y Finanzas detectó y dejó clara su preocupación en plena transición el año pasado.

El titular del MEF, Héctor Alexander, señaló entonces, que en los primeros cuatro meses del 2019, el déficit parcial del Sector Público No Financiero fue de $ 1,497 millones, equivalente al 2.1%, con lo cual se estaría incumpliendo con el déficit establecido por la Ley de Responsabilidad Social Fiscal.

“La principal causa del déficit ha sido la falta de ahorro. En ese mismo período, el ahorro corriente en el gobierno central resultó negativo en menos de $425 millones y el SPNF en menos de $57 millones.

Otra causa del déficit fue el fuerte incremento del gasto público. Entre enero y abril del 2019 los gastos crecieron $532 millones o 12.2 %, y los ingresos disminuyeron $384 millones o 10.2 %.

Hoy, seis meses después, el pronóstico del MEF confirma su certeza y va más allá: en su misión de sacar de cuidados intensivos la economía panameña.

Desde el minuto 1 de julio de 2019, implementó medidas inmediatas como la revisión del presupuesto para el segundo semestre del 2019 privilegiando el gasto productivo, evaluación de los proyectos presupuestados, pero no iniciados, limitación de viajes al exterior y viáticos, y solicitud de una dispensa provisional planificada del déficit fiscal del por la desaceleración económica por los próximos tres años.

El 24 de julio Panamá firmó junto al Citibank la ratificación de $2000 millones en bonos, logrando la tasa más baja en 10 años y la más baja de un bono en 40 años, beneficiando las finanzas de Panamá.

En seis meses el Gobierno pagó $1,738 millones en deudas atrasadas, $493 millones a proveedores, al sector bancario y se cancelaron deudas por $39 millones a 12 mil productores de todo el país.

La elaboración del presupuesto es una responsabilidad del MEF que realiza con mucho cuidado, a fin de que la distribución de los recursos sea lo más equitativa y justa posible, de acuerdo a los compromisos institucionales y las necesidades de la comunidad.

En octubre pasado, se aprobó el Presupuesto General del Estado para la vigencia Fiscal 2020 por un total de $23,322 millones, de los cuales se destinan $ 7,744 millones para inversiones. Dicho presupuesto está en línea desde el pasado 2 de enero, primer día de labores de 2020.

Por otro lado, la Dirección General de Ingresos implementó una amnistía tributaria, que permitió a miles de ciudadanos saldar o abonar sus compromisos con el Tesoro, lo que contribuyó a mejorar el cierre de las recaudaciones año pasado.

El pago de las cuentas por pagar y otras obligaciones es parte de una estrategia financiera que ejecuta el actual Gobierno para ordenar y mejorar la situación de las Finanzas Públicas, y reactivar la economía y el empleo en Panamá.

Lo anotado previamente registra hechos que hablan por sí solos de una administración incipiente pero eficiente, interesada en resolver los problemas de todos los panameños que merecemos mejores días.

Periodista y relacionista público