Panamá,25º

16 de Jan de 2020

Ricardo Enrique Molinar

Columnistas

Hacia una mirada productiva

En 1992, nace en la provincia de Colón el Movimiento de Desempleados Colonense, conocido popularmente con las siglas de Modesco, organización que nace por los tropiezos sociales de la época, producto del descontento popular que traía como arrastre las secuelas de la invasión de EEUU a Panamá en 1989. En este periodo histórico del país, surgieron grandes dirigentes naturales como resultado de la coyuntura social, resaltándose entre ellos: Reynaldo Douglas, Luis Ladeuth, Felipe Cabeza, Danilo López, Gissel Tinglé, entre otros.

Con las acciones masivas sustentadas en las luchas de calle, donde se organizaron manifestaciones y mítines, provocando laceraciones físicas y encarcelamientos de muchos manifestantes, se logra que el presidente del momento, Guillermo Endara, declarara la provincia de Colón como zona de emergencia. He allí donde se logra concretizar posiciones laborales para cerca de tres mil colonenses; también se canalizan acciones con miras a fortalecer el estilo de vida de los colonenses, entre ellos la construcción de la barriada Villa del Caribe, los edificios salomones, residencial Los Lagos, entre muchas obras.

En ese momento pertenecía a esta organización como un miembro más y no fue hasta diciembre del 1993 junto a otros colonenses que logramos el relevo de la dirigencia de momento, destacándose entre ellos: Ricardo Molinar, Carlos Grenald, Luis Ortiz, Fabio Echeverría, entre otros de importancia. Debo reconocer el valor social de esta organización popular, ya que siempre fue consultada por los gobiernos de turno y se tomaba como referencia su parecer para la puesta de acciones gubernamentales en la provincia.

En esta época de mi vida, logramos establecer compromisos laborales para miles de colonenses, con los gobiernos de Ernesto Pérez Balladares, Mireya Moscoso y Martín Torrijos. En esos momentos, veía como normal la necesidad de los gobiernos de cubrir los requerimientos económicos de la población; y no fue hasta 1997 donde logré comprender que el futuro de la población está en los compromisos adquiridos con la educación de cada individuo, e inmediatamente inicie mi proceso formativo a nivel universitario, el cual me llevó a romper los paradigmas de la mal llamada sostenibilidad económica de la mano gubernamental.

Veinte tres años después de haber iniciado un proceso formativo, obteniendo diversos títulos (entre ellos: técnicos, licenciaturas, profesorados, post grados, maestrías y próximamente un doctorado en ciencias de la educación), tengo el panorama claro, de forma tal que estoy convencido de que las grandes erupciones sociales son sostenidas en dos escenarios: el primero provocado por acciones gubernamentales, las cuales son necesarias para seguir administrando pobreza y desesperación, pero caminan de espalda a la población por el simple hecho de no accionar equilibradamente en el crecimiento del país. Y, por otro lado, la conducta habitual de muchos mal llamados líderes, los cuales han mantenido el mismo discurso controlador, sustentando las mismas necesidades que hace 28 años provocaron el descontento social.

Quizás mi panorama no sea compartido por algunos que dependen de la creación de este escenario para seguir manteniendo sus estatus quo, aunado a distintos gobiernos que solo requieren estas distracciones sociales, para seguir con el discurso de la necesidad de salir del subdesarrollo, sin embargo, estoy más que convencido que el camino correcto de toda superación es la educación, la cual te mostrará el camino hacia una mirada productiva.

Docente universitario