Temas Especiales

22 de Jun de 2021

Roberto Díaz Herrera

Columnistas

¿Se secó la plata de todos en la CSS?

El FMI, desde oficinas refrigeradas, aconseja recetas “como subir las edades de jubilaciones o privatizar esos servicios”...

El Dr. Enrique Lao causó un Tsunami (ya anunciado): “es posible que para 2023 no haya recursos para pagar las jubilaciones”. Escalofrío social. Él, responsablemente, ha expresado que “no se tienen datos actuariales actualizados y confiables”. Aun así, ¿cómo quitar el miedo y frustración a jubilados y aspirantes a jubilarse? El tema no es solamente serio. Es gravísimo. Por dar coberturas amplias, cotizamos cien y reciben atención quinientos. No cuadra.

Hasta países industriales “ricos” tienen problemas similares. Los servicios de seguridad social están quebrados o por quebrarse. El FMI, desde oficinas refrigeradas, aconseja recetas “como subir las edades de jubilaciones o privatizar esos servicios”. Recordemos lo de Nicaragua y hoy lo de Chile. Las jubilaciones son de hambre. Sumado a las crisis de corrupciones y mega coimas, crisis de agua, ausencia general de ética, los gobiernos que hacen caso se tambalean. Ya ocurrió en Panamá.

¿Qué se puede hacer? ¿Dejar que la bomba de tiempo estalle? No es problema de médicos. Es integral, multidisciplinario, interdisciplinario. En las soluciones entran desde los economistas, financistas, sociólogos, doctores, hasta los chamanes. No se rían. Vamos a citas de la Organización Mundial de la Salud en su Estrategia 2014-2023: “La medicina tradicional/complementaria es una parte importante y con frecuencia subestimada de la atención de salud. Se practica en casi todos los países del mundo y su demanda va en aumento. La medicina tradicional de calidad, seguridad y eficacia comprobadas contribuye a asegurar el acceso de todas las personas a la atención de salud. Una estrategia mundial destinada a promover la integración, reglamentación y supervisión apropiadas de la MTC será de utilidad para los países que desean desarrollar políticas dinámicas relativas a esta parte importante, y con frecuencia vigorosa y expansiva de la atención de salud”. Palabra de Dios, agregamos: ¿No estamos acaso afiliados y somos partícipes de la OMS? En el Minsa, en una de sus áreas, funciona la sede de la filial para las Américas, la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Por razones que titularía de “hobby cultural/social” y lo vivido y aprendido en varios países en seminarios y talleres sobre la “Salud Integrativa” llevo unos 20 años conversando con el hoy decano de Medicina —por 3ª vez— Dr. Enrique Mendoza. Panamá no ha movido —digámos lo claro— ni un dedo a nivel oficial por avanzar con las propuestas de la OMS. Ni el Minsa ni la CSS tienen hoy una oficinita de un metro por un metro donde se estudien y desarrollen estrategias para agregar y reforzar los programas de salud con la medicina “tradicional/complementaria”.

Las emociones enferman, es ya tesis científica. Y mucho de eso se cura hasta con palabras de aliento y abrazos. Harvard lo postula. Las consultas se resuelven con pastillas o cirugías. Existe una norma reciente sobre la “Medicina indígena”: no ha pasado de un par de reuniones con grupos emberá. Todo lo que se aprende en las facultades — y no es poco— es basado en la medicina alopática/biológica/ química/quirúrgica, sin el apoyo de la Fitoterapia (uso botánico del arsenal de las plantas) y la gama de terapias alternativas que incluso son utilizadas en alto grado en países industriales.

Cualquier calle en Alemania, Francia o Italia, nos muestra farmacias que se dividen casi por igual en la sección química y la alternativa/homeopática o botánica. Nos están robando la materia prima; hasta la despreciable ortiga nos las ofrecen —importadas— como “alto producto curativo botánico”. Estamos en prekinder en todo eso, mientras que, en un país a una hora de avión, Colombia, nos sorprende con un Manual Oficial de la materia Fitoterapia y un caudal de informaciones técnico - científicas sobre el valor medicinal de centenares de plantas. ¿En nuestras facultades médicas se impartirá siquiera una hora de Botánica?. Lo dudo. ¿Cuánto ahorro anual podría lograrse si nos apoyamos parcialmente y cuando sea lo que conviene, en este potencial que ahorraría muchísimo en el costo millonario en medicinas químicas? Tal vez el principal talón de Aquiles de la CSS. ¿Que nos impide el ingreso en lo que pide la OMS?

Coronel retirado y abogado