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22 de Sep de 2020

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Jorge Luis Prosperi Ramírez

Columnistas

Pongamos en perspectiva el brote por un nuevo coronavirus

Los invito a que pongamos en perspectiva el brote por un nuevo coronavirus. A que nos alejemos figuradamente y con prudencia del bombardeo mediático en torno a la situación, y la analicemos en el contexto de la morbilidad y mortalidad nacional. En especial frente a las enfermedades no transmisibles, la enfermedad por el VIH, los accidentes de tránsito, y los homicidios; que son las principales causas de muerte en el país.

Pero, por favor, no me malinterpreten. No digo que no es preocupante la situación. Reconozco la velocidad de propagación del brote, el cual suma más de 9000 casos confirmados y 213 defunciones en China. De hecho, la semana pasada, la OMS declaró el brote del nuevo coronavirus como una emergencia de salud pública de importancia internacional. Destaco que el brote se ha caracterizado por ser muy contagioso, pero con una muy baja letalidad. En todo caso, los países, como está haciendo Panamá, deben estar preparados para la contención, incluida la vigilancia activa, la detección temprana, el aislamiento y el manejo de casos, el rastreo de contactos y la prevención de la propagación de la infección.

En ese sentido, antes de entrarle de lleno a mi planteamiento, subrayo la necesidad de seguir las recomendaciones que nos hacen la Organización Mundial de la Salud y el Ministerio de Salud. Están disponibles en las páginas Web de ambas instituciones y estamos obligados a conocerlas y seguirlas.

Entrando en materia, comienzo poniendo de relieve el impacto de las enfermedades no transmisibles, como las enfermedades del sistema circulatorio, el cáncer, la diabetes y las enfermedades crónicas de los pulmones. Son responsables de más del 70 % de todas las muertes anuales en todo el mundo, es decir, más de 40 millones de personas. Esto incluye a 15 millones de personas que mueren prematuramente, entre los 30 y 69 años. En Panamá, de acuerdo con el INEC, también son responsables de cerca del 60 % de todas las defunciones, superando las 11 000 muertes cada año y también causan muchas muertes prematuras.

La ocurrencia y aumento de estas enfermedades se debe a cinco factores de riesgo principales: el tabaquismo, la inactividad física, el consumo nocivo de alcohol, las dietas poco saludables y la contaminación del aire. Todos son prevenibles con intervenciones apropiadas en salud pública.

Por otro lado, de acuerdo con las mismas Estadísticas Vitales del INEC, la enfermedad por el VIH causa cada año un promedio de 500 defunciones. La mortalidad por esta enfermedad muestra una ligera tendencia al aumento. Lo cual puede ser consecuencia de que los casos también han aumentado, como afirma la sociedad civil; del insuficiente acceso a la terapia para todos los afectados en todos los lugares; o de las dos cosas.

También de acuerdo con el INEC, cada año ocurren en promedio 14 000 accidentes de tránsito, provocando 15 000 heridos y más de 400 defunciones. Estas cifras, que muestran una tendencia al aumento, son el más claro reflejo de la anarquía en las calles de nuestra ciudad. De hecho, a excepción de los domingos, no hay un día ni una hora, en los cuales no estemos en riesgo de ser atropellados o participar en una colisión.

A pesar de las leyes y reglamentos, siguen siendo las principales causas de accidentes y muertes: el exceso de velocidad, las distracciones como chatear frente al volante, el estrés cotidiano, manejar bajo los efectos del alcohol, la impericia y el incumplimiento de los reglamentos de tránsito, como el no usar el cinturón de seguridad o, en el caso de los motociclistas, no usar casco. A lo que se suma la escasa presencia policial en las calles.

Finalmente, sobre los homicidios, el INEC nos informa que en los últimos años fallecen en promedio por esta causa 425 personas por año. La mayoría hombres jóvenes. Aunque la cifra parece ir disminuyendo, las noticias sobre homicidios son frecuentes y sigue siendo un grave problema de salud pública.

Puesto en la perspectiva de las principales causas de enfermedad y muerte en nuestro país, y subrayo, si no presenta una mutación, mantiene su tendencia y letalidad; el impacto del nuevo coronavirus en la salud de los panameños, será mínimo comparado con las ENT, el VIH, los accidentes, los homicidios. No debe distraer nuestra atención de los más importantes problemas de salud. Pongamos cada problema en el lugar que le corresponde. Mantengamos los preparativos frente a la emergencia mundial, aprovechando para fortalecer nuestros servicios de salud. Pero, redoblemos el esfuerzo, institucional y comunitario, en aquellas intervenciones de efectividad demostrada, dirigidas a prevenir las enfermedades y muertes por las causas más importantes en nuestro territorio. Esa debe ser nuestra prioridad.

Médico