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23 de Sep de 2020

Abel D. Comrie Ortega

Columnistas

Panamá policía

Panamá está en los albores de convertirse en un narco-Estado. Proporciones guardadas, así comenzaron países más al norte de nosotros. .

Panamá está en los albores de convertirse en un narco-Estado. Proporciones guardadas, así comenzaron países más al norte de nosotros.

Con una penetración lenta, pero sin pausa, el crimen organizado de todo tipo parece estar enquistándose en la institución, aprovechando la debilidad y/o connivencia de Gobiernos civiles de cuestionada honestidad.

Los últimos diez años han sido los más sensibles en esta penetración, en donde hemos asistido a la concesión de privilegios que rayan en escándalo, a favor de los uniformados.

No hay nada que pidan, que los Gobiernos no les den. Jugosos salarios, el más eficaz presupuesto, jubilaciones especiales, ascensos cualitativos y cuantitativos de tal envergadura, que hemos quedado con más generales que soldados.

Ahora hay tenientes cuidando supermercados. Ah, y me olvidaba, se les ha permitido e institucionalizado un posible peculado de uso, cuando desarrollan en su tiempo libre actividades de seguridad privada, con todos los implementos de la institución.

¿Hasta dónde llegaremos con esto? ¿Acaso no ven que se ha creado un monstruo que nos ha de devorar? Olvídense del militarismo. Eso es un cuco desfasado. La delincuencia organizada se siente cómoda con Gobiernos civiles que pueda manipular. A los gringueros les digo: olvídense de que los Estados Unidos lo resolverán. Si no, miren cómo está su vecino del sur. Fallido y sin esperanzas.

¿No se han fijado que cada vez que hay una crisis en materia de seguridad, los que caen son los civiles y no los uniformados? Lo que es peor, los civiles son reemplazados por uniformados.

En todos los países desarrollados del mundo, la policía se encarga de realizar las investigaciones bajo la supervisión, dirección y autoridad del Ministerio Público. Cuando se transfirió la PTJ de la Procuraduría a la Policía, ingenuamente creí en la medida, sobre la base de, o creyendo que se trataba de una evolución natural, propia de los tiempos modernos. Me equivoqué y confieso que no pude advertir el peligro que hoy se hizo siniestro. ¿Qué policía va a investigar a sus superiores jerárquicos? Ellos mismos se vanaglorian en claro irrespeto al decir “policía investiga policía“.

Aún estamos a tiempo de impedir esto. Se requiere inteligencia, carácter, pero sobre todo, valor. La mayoría en la Policía son los buenos. Hablamos de luchar contra gente sin escrúpulos y por eso no se debe dudar en actuar con la dureza que sea necesaria. Los buenos no deben esconderse. De otra manera, que Dios nos encuentre confesados.

Abogado