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06 de Jul de 2020

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Maritza Mosquera de Sumich

Columnistas

Coronavirus y desinformación

Un análisis de lo que ocurre en las redes sociales respecto a la recientemente declarada pandemia por la OMS, el coronavirus, resalta la cantidad de desinformación que puede generar más sufrimiento y preocupación que otra cosa en la sociedad.

Un análisis de lo que ocurre en las redes sociales respecto a la recientemente declarada pandemia por la OMS, el coronavirus, resalta la cantidad de desinformación que puede generar más sufrimiento y preocupación que otra cosa en la sociedad. La desinformación simple y llanamente es falta de información, pero también puede considerarse como información errónea que se da, generalmente, de manera intencionada y que resumimos en el concepto “fake news”.

Resulta ser que hasta Facebook y Twitter han sido sorprendidas por la cantidad de desinformación que abunda en estas redes. Recordemos que los primeros rumores conspirativos en las redes sociales indicaban que “el coronavirus se había creado en un laboratorio secreto del Gobierno en China, en laboratorios de Inglaterra y producto de una guerra biológica entre los dos gigantes económicos, Estados Unidos y China. A estos le acompañaron la aparición de medicinas falsas, geles, líquidos y polvos que proporcionaban inmunización contra el virus”. También el contagio de celebridades, altos funcionarios y de grandes masas de población en ciertos países, creando más temor zozobra y hasta una especie de histeria colectiva, como hemos visto recientemente en nuestro país.

Desde que tenemos uso de razón hemos repetido la frase “el papel aguanta todo”, hoy por hoy el aforismo o la frase lapidaria es “Internet aguanta todo”. Nos sorprende leer y ver diariamente toda clase de mensajes muy bien diseñados sobre el coronavirus, sus efectos y repercusiones, que a simple vista poseen referentes y fuentes al parecer creíbles, pero cuyas intenciones son otras, tales como manipular, robar información del usuario, generar caos e incertidumbre y atacar a oponentes políticos o al enemigo.

Pero ¿qué podemos hacer para no caer en pánico, creer en todo lo que se propaga y no reproducirlo? Una de las primeras acciones es ser críticos y cuestionarnos todo lo que vemos y leemos, también consultar primero varias fuentes, leer varios medios de comunicación, manejar diferentes buscadores, dialogar con expertos y personas versadas sobre el tema en cuestión. Si usamos WhatsApp, tener la actitud de borrar los “fake news” y aclarar, y también valernos del sentido común antes que todo; a veces encontramos información que no resiste ni la aceptación de un niño o persona sin experiencia, y la hacemos propia.

Hace años leímos el libro “El cambio del poder“ de Alvin Tofler (1990), padre de la revolución digital, en el que vislumbraba la situación del poder en el umbral del siglo XXI y exhortaba a prepararnos para hacer nuestro, dicho poder. ¿Cómo? Manejando la información adecuadamente y haciéndola nuestra. En el libro, el autor hablaba de la violencia, la riqueza, el conocimiento y sobre los papeles que estos representan en nuestra vida. Expone los nuevos caminos hacia el poder, abiertos por un mundo en convulsión y en donde quien tiene la información tiene el poder.

Es preciso combatir el analfabetismo en salud, término novedoso mencionado recientemente por el psicólogo social Dr. Miguel Ángel Cañizales en una entrevista televisiva. Tampoco permitamos que otros nos manipulen y detenten el poder que circula por la autopista de la información. Fortalezcamos nuestros conocimientos y sabiduría natural para contribuir a la tranquilidad y el sosiego que necesita el país en estos momentos tan difíciles.

Catedrática universitaria, presidenta de Confiarp y miembro de la Soka Gakkai de Panamá.