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10 de Jul de 2020

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Guillermo A. Cochez

Columnistas

Las lecciones del coronavirus

Como bien dicen la tradición china, las crisis crean oportunidades, por más graves que estas sean, agregaríamos. La pandemia del coronavirus no es la excepción.

Como bien dicen la tradición china, las crisis crean oportunidades, por más graves que estas sean, agregaríamos. La pandemia del coronavirus no es la excepción. Está produciendo un efecto no esperado en nuestras vidas, muy acostumbradas a lo fácil y cómodo. Y en un país como el nuestro, donde solo tomábamos en serio los carnavales, las ferias y los partidos de béisbol y fútbol, así como los jóvenes, solo los conciertos de reggae y el YouTube, el coronavirus nos ha hecho tomar conciencia de nuestra salud, de cómo cuidarla. De las medidas de higiene que tenemos que tomar para preservarla; y cuidar a los de nuestro entorno, aunque no sepamos quiénes son. Esto traerá una consecuencia rápida en lo poco que nos importaba en cómo nos deshacíamos de la basura, que tantos microbios y bacterias deja en el ambiente. Nos ha hecho realizar, quizás por primera vez en mucho tiempo, que vivimos en una comunidad y que no nos debemos aislar para hacer lo que nos venga en ganas.

¿Hace cuánto tiempo que solo pensábamos en nosotros mismos y nos importaba un bledo lo que le pasará a nuestros vecinos? ¿Habremos pensado en un momento que todos los eventos donde íbamos serían cancelados y que ahora tenemos que encontrar la compañía de nuestra familia, quizás que antes teníamos abandonada?

El virus, que tiene al mundo en ascuas, nos hace aflorar en nosotros sentimientos de solidaridad nacional que creíamos estaban desaparecidos. Nos provoca preocuparnos por las noticias y lo que el Gobierno nos tenga que decir, por primera vez en mucho tiempo. Nos habíamos prácticamente desconectados de los medios, porque solo pensábamos en nosotros mismos. Ahora estamos pendientes de lo que pasa aquí y en todo el mundo.

¿Cuándo habrá sido la última vez que, dejando la superfluo en lo que estábamos, hemos actuado así? ¿Desde cuándo tiempo atrás no nos preocupaba lo que ocurría en el mundo, simplemente porque no nos afectaba y lo único importante era nuestro egoísta mundo personal? Ahora hablamos de China, España e Italia, rogando que no nos ocurra lo que viven allá.

Si bien se hacen mucha mofa a través de las redes y memes, en el fondo hay preocupación; hay miedo. Y ahora viene algo que teníamos mucho tiempo de no sentir: lo que un Gobierno hace por cada uno de nosotros. Las típicas críticas contra el Gobierno de turno, siempre estarán allí. Es lo normal en el ser humano, porque ningún gobernante, por más buena voluntad que tenga, como no es Superman y menos Batman, puede resolver todos los problemas de un país. Eso es simplemente imposible.

Algunos criticaron la primera actuación del Ministerio de Salud, cuando desconocieron al inicio de sus conferencias de prensa que el profesor del colegio Francisco Beckman había fallecido por el virus. Sin embargo, luego de aquel posible traspié, se han puesto las pilas, y nos van diciendo cada día cómo avanza la situación y qué medidas se están tomando. La presencia y explicaciones del prestigioso médico Xavier Saint Llorens han causado tranquilidad en la población, aunque antes haya desestimado el potencial del virus. Su integración y de otros médicos al equipo del Minsa, reflejan el profesionalismo cómo se está manejando el asunto. Como dijo el presidente Cortizo, esto es un problema de todos y, por ello, en las manos de todos está la solución.

El 30 de enero pasado, cuando había comenzado en China lo del coronavirus, pedí en un tuit que, lo lógico ante esa situación, era que suspendieran los carnavales. Me dijeron de todo. Hasta uno llegó a decir que mi sentido negativo era que una novia me había dejado en algún culeco. Gente que considero inteligente, como Alejandro Lim Yueng de TV2, se burlaron de mí. Hoy se cancelan muchos eventos, aunque todos sabemos que ello conllevará muchas pérdidas para tanta gente. El día que dejemos de pensar solo en diversión, licor y relajo, y en el “business” que ello produce, como son los carnavales, seremos mejor país.

Espero que ahora, nos dejemos de pendejadas, por no decir otra palabra, como si el presidente no dio su Mensaje a la Nación en vivo y lo grabó a las 2:30 de la tarde o que la conferencia de prensa diaria comenzó diez minutos tarde. De estar difundiendo falsedades por los medios sociales. Concentrémonos en hacer Patria. En actuar todos juntos y con responsabilidad para que este trágico episodio del coronavirus termine, eso sí, dejando entre nosotros la solidaridad humana que esta adversidad nos ha producido.

Que así como le han dado dinero a los bancos para que presten, aprueben una moratoria en el pago de servicios públicos, hipotecas, préstamos personales, escuelas. Así emparejaríamos más las cargas.

Abogado