Temas Especiales

11 de Jul de 2020

Avatar del Jorge Luis Prosperi Ramírez

Jorge Luis Prosperi Ramírez

Columnistas

Sobre las medidas tomadas contra el coronavirus

Hasta el día de ayer la Organización Mundial de la Salud (OMS) había reportado 184 976 casos de COVID-19 y 7529 defunciones en el mundo. La República Popular China había reportado 82 007 casos, lo cual corresponde al 44.

Hasta el día de ayer la Organización Mundial de la Salud (OMS) había reportado 184 976 casos de COVID-19 y 7529 defunciones en el mundo. La República Popular China había reportado 82 007 casos, lo cual corresponde al 44.3 % del número total de casos. Por otro lado, excluyendo China, ya hay 159 países que habían confirmado un total de 102 257 casos de COVID-19, correspondiendo al 55.7 % del total de casos. Fuera de China, ocho países, la mayoría de Europa, habían reportado el 45 % del total de los casos, y continúan reportando casos nuevos a diario, lo que coloca estos territorios en el epicentro de la pandemia con más casos y muertes reportados que en el resto del mundo.

Por nuestra parte, hasta las 4:00 PM del día de ayer, el Minsa anunció que ya tenemos 86 casos confirmados y una defunción. El 83 % de los pacientes (71) se encuentra en cuarentena en casa. 14 personas están hospitalizadas en cuidados intensivos. Según los expertos, ya tenemos transmisión comunitaria sostenida. Por lo que debemos redoblar la búsqueda de casos y mantener las medidas de contención y mitigación que estamos llevando a cabo.

Frente a esta situación, un grupo de expertos del “Imperial College COVID-19 Response Team”, basado en un modelo epidemiológico para la formulación de políticas en el Reino Unido, nos enseña que son posibles dos estrategias fundamentales: una es la “mitigación”, que se enfoca en desacelerar, pero no necesariamente detener, la propagación de la epidemia, reduciendo la demanda máxima de atención médica y protegiendo a las personas con mayor riesgo de enfermedad grave de la infección; la otra es la “supresión”, que tiene como objetivo revertir el crecimiento epidémico, reduciendo el número de casos a niveles bajos y manteniendo esa situación indefinidamente.

Como es de esperar, cada política tiene grandes desafíos. Por un lado, las políticas de mitigación óptimas (que combinan el aislamiento domiciliario de casos sospechosos, la cuarentena domiciliaria de quienes viven en el mismo hogar que los casos sospechosos y el distanciamiento social de los ancianos y otras personas con mayor riesgo de enfermedad grave) podrían reducir de forma importante la demanda máxima de atención médica y las muertes. Sin embargo, estas medidas por sí solas, no impedirán que se mantenga el incremento de casos y defunciones, ni que los sistemas de salud (especialmente las unidades de cuidados intensivos) se vean abrumados y colapsen.

En consecuencia, los autores concluyen que, para los países capaces de lograrlo, la “supresión” sería la opción de política preferida. Esta requerirá una combinación de distanciamiento social de toda la población, detección oportuna y rápida de casos, aislamiento de casos en el hogar y cuarentena en el hogar de sus familiares; a lo que se suma el cierre de algunos negocios, escuelas y universidades. Sin embargo, el principal desafío de estas medidas, es que para que sean eficaces, deben mantenerse hasta que esté disponible una vacuna, dado que la transmisión se recuperará rápidamente si las intervenciones se relajan o suspenden. Esta es la opción que hemos elegido y estamos desarrollando los panameños.

La buena noticia, es que el modelo epidemiológico desarrollado, permite predecir que, el distanciamiento social intermitente es posible. Alineado con las tendencias en la vigilancia de la enfermedad, puede permitir que las intervenciones se relajen temporalmente en ventanas de tiempo relativamente cortas, para reintroducirse de manera inmediata si aumenta el número de casos.

Por último, subrayan los autores que, si bien la experiencia en China y ahora en Corea del Sur muestra que la supresión es posible a corto plazo, queda por ver si es posible a largo plazo y si los costos sociales y económicos de las intervenciones adoptadas hasta ahora pueden reducirse. Esa es una pregunta que debemos hacernos en Panamá, y actuar en consecuencia.

Médico, miembro de la Comisión Asesora del Minsa para enfrentar la Epidemia del Coronavirus.