Temas Especiales

07 de Jun de 2020

Roberto Díaz Herrera

Columnistas

COVID-19: más expertos afuera que adentro…

Las redes sociales, como siempre, tienen voces interesantes, sensatas, pero igual desbocadas, irresponsables, alocadas, y ante esta pandemia que hasta a los más cuerdos nos tienen psicóticos, se han hecho marejadas de críticas y censuras a las políticas de salud, además de a otras medidas del Gobierno nacional.

Las redes sociales, como siempre, tienen voces interesantes, sensatas, pero igual desbocadas, irresponsables, alocadas, y ante esta pandemia que hasta a los más cuerdos nos tienen psicóticos, se han hecho marejadas de críticas y censuras a las políticas de salud, además de a otras medidas del Gobierno nacional. Una de las más punzantes apunta a “que las autoridades de Salud no tomaron las medidas adecuadas y a tiempo, y por eso es que tenemos las cifras más altas de casos y defunciones en la región”. No les falta alguna razón a tales comentarios. Salvo China, que se hizo un harakiri económico voluntario, se selló y autobloqueó totalmente, creo que ningún otro país, incluyendo a Panamá, actuó con la misma velocidad. Una crítica concreta señala “que a partir del primer contagiado del Colegio Beckman y su director se debió cerrar el aeropuerto, prohibir los carnavales y tomar desde entonces las medidas de cuarentena”. Tal vez encontremos algunas razones en tal crítica, pero en todo el mundo “las cosas de palacio andan despacio”. El Gobierno, como en todos los países, no tenía “los anticuerpos” necesarios para caerle encima al virus. Había que planear bien; calcular, tomar provisiones, no solo en el tema contagios y test, en las medidas económicas, etc.

No obstante los puntos antes anotados, creemos que Panamá creo relativamente pronto “un equipo coordinado”; se engrasaron las estructuras adecuadas para la pandemia. Nuestros médicos, especialistas, técnicos, enfermeras, salubristas, infectólogos, virólogos, el connotado Instituto Gorgas (eterna cenicienta presupuestaria, como los que combaten la epidemia del SIDA- que reciben centavos), se creció como siempre. El personal sanitario, contra su propia vida -asunto ya bien probado- se fajó 24/7, a fin de dar el 200 % para combatir la epidemia con todo lo de su alcance. El Gobierno se apuró a comprar medicamentos que se considera combaten a algún nivel el virus; en fin, se ajustaron las medidas de diversa índole para atender la pandemia en distintos frentes, el educativo con cierres de escuelas y programas digitales, la parte estratégica de dar garantías bancarias a los que producen lo que comemos. En fin, el equipo multidisciplinario que encabeza la ministra de Salud se ha estado apretando los cinturones más y más para contrarrestar los graves efectos del COVID-19. La OMS y algunas fuentes extranjeras especializadas han hecho eco de las medidas panameñas como muy adecuadas y hasta ejemplares.

No obstante, en las redes de vainas no preguntan ¿por qué carajos Dios se tuvo que tomar siete días en hacer el mundo, si pudo haberlo hecho en dos horas? Se habla sin información adecuada; encontramos “grandes especialistas de hoy, que jamás pusieron una inyección ni entraron nunca a un laboratorio de biología celular”. Se opina alegremente. Al final, están saliendo más expertos que el virólogo gringo que se retrata con Trump.

¿Es posible que se arrecien algunas otras medidas de control? Tal vez. Pero hay que hacerlo con cautela y cálculo real. Tenemos varias semanas de encierro. Y todos estamos algo neuróticos. Pienso a nivel personal que faltan voces adicionales: no se habla nada de “las emociones y la salud”, que científicos de nivel mundial, como el doctor Herbert Benson de Harvard, emérito cardiólogo y autor, o el doctor Deepak Chopra, un sabio en el tema, o el doctor y biólogo celular de Standford Bruce Lipton aseguran con base científica “que el miedo hace tanto daño como el virus, ya que el estrés crónico echa a tierra las defensas inmunológicas”, y así no solo el COVID-19, sino cualquier bacteria o virus nos tumba. Tampoco se habla de las dietas adecuadas para subir las defensas y vitaminas y minerales que son barreras de defensa, la vitamina C, la vitamina D, y otros elementos naturales, sabiendo cómo es tan deficiente y relajada la dieta del nacional promedio.

Panamá está en esos temas bastante retrasado en mi opinión. ¿Tendremos algún especialista en posgrado de Neurociencias, que entienden ciento por ciento estas cosas? ¿Conocemos que, en China, según informes serios, se usaron sueros de grandes concentraciones de vitamina C por vía endovenosa? De tales cosas sí que nos faltan informaciones. Pero no echemos más gasolina al fuego. Sintamos orgullo nacional, sin partidismos, del frente responsable e integral del Gobierno nacional.

Abogado y estudioso de la medicina integral.