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29 de May de 2020

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Samuel Lewis Galindo

Columnistas

Un antes y un después del COVID-19

Hay certeza en la mayoría de los politólogos de que muchos países y los hombres serán muy diferentes de lo que son hoy día, cuando la ciencia logre acabar con el virus que tanta pena, dolor y muerte le ha causado a la humanidad.

Hay certeza en la mayoría de los politólogos de que muchos países y los hombres serán muy diferentes de lo que son hoy día, cuando la ciencia logre acabar con el virus que tanta pena, dolor y muerte le ha causado a la humanidad.

En Panamá, el Gobierno del presidente Laurentino Cortizo actuó con gran rapidez para evitar que el COVID-19 se saliera de control, como sucedió en otros países. El presidente Cortizo nombró rápidamente un grupo de profesionales de la salud, encabezado por la ministra del ramo y el director de la CSS, Dr. Enrique Lau. También formó parte del grupo el ministro de Seguridad para darle respaldo al grupo médico.

La política del Gobierno fue darle prioridad a la salud y después a los asuntos económicos y a los de asistencia social. El grupo encargado de la salud recibió toda la ayuda gubernamental para la compra de equipos y los demás requerimientos para combatir el virus asesino.

No obstante, las medidas que se fueron tomando como la cuarentena, etc., fueron incumplidas en número mayor cada semana, por lo que se acusó al ministro de Seguridad de no ser enérgico en la aplicación de las sanciones. Ese grupo cada vez mayor de irresponsables actúa con la certeza de no recibir sanción alguna por sus violaciones.

La Asamblea Nacional, controlada por el PRD en todo lo que hace, ha tenido un pésimo comportamiento. La mayoría de los diputados aprobó la participación de Odebrecht, que ha corrompido a todos los Gobiernos latinoamericanos, para que pueda participar en las licitaciones del Gobierno nacional. Es decir, le abre las puertas para que siga haciendo lo que sabe hacer muy bien: sobornar a los Gobiernos y ofrecer coimas a los funcionarios.

También se opusieron a que los dineros que se van a usar del fondo de ahorro nacional, que va a utilizar el Gobierno en la epidemia actual, fueran cancelados con las partidas millonarias que se otorgan a los partidos políticos.

Las personas que en el futuro aspiren a puestos de elección, si quieren tener éxito, tendrán que dejar la demagogia y presentar proyectos serios de beneficios reales para el país.

Quienes están hoy día voluntariamente en cuarentena y quienes están en ella por distintas obligaciones, han tenido el tiempo suficiente para reflexionar y ser más exigentes sobre la marcha de Panamá y la actuación de sus hombres. No hay la menor duda de quiénes, abusando de la buena fe del Ejecutivo, están haciendo política en la distribución de las ayudas sociales que el Gobierno ha implementado. También serán más exigentes con los hombres públicos, los dirigentes de las agrupaciones cívicas y religiosas, y, por supuesto, con los gremiales, que, a pesar de tener millones de dólares como “fondos de huelga”, no contribuyen ni con un céntimo a quienes aportaron esos dineros y hoy día lo necesitan para poder vivir. En otras palabras, el panameño será más estricto y muchas figuras desaparecerán del escenario público.

El COVID-19 llevará al mundo, entre ellos también a Panamá, a ser mejores naciones y a sus hombres públicos a ser más responsables.

Jesús, a grandes sufrimientos, dolor y muerte, hoy resucitaste y estás de nuevo al lado del Padre. Danos a todos tu bendición y ayúdanos a salir de esta plaga infernal.

Empresario