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11 de Jul de 2020

Columnistas

El PRD está cavando su propia tumba

La crisis sanitaria COVID-19 ha colocado a los hombres públicos de gobierno y de los partidos políticos en gravísimas circunstancias

“Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo”. 

La crisis sanitaria COVID-19 ha colocado a los hombres públicos de gobierno y de los partidos políticos en gravísimas circunstancias. Pero, aparentemente, algunos han perdido de vista lo comprometido del momento que vive el mundo en general y la República de Panamá y sus ciudadanos en particular. Es cierto que no es el único momento catastrófico que ha golpeado a los pobladores del Istmo, por ejemplo, las desgracias acaecidas al pueblo en la década de los ochenta del siglo pasado con un régimen militar autoritario y corrupto que destruyó la economía nacional, dividió a la familia panameña y dio lugar a la más cruenta y sanguinaria invasión militar estadounidense que hayan vivido los panameños -y aunque las circunstancias son muy diferentes- la actuación de los políticos o, mejor dicho, de algunos políticos, de ayer y de hoy, no parece indicar haber aprendido de los “errores políticos” de aquellas espantosas circunstancias. 

Si, los militares de la época de la invasión decidieron ir “barranco abajo”, el Partido Revolucionario Democrático, no tenía por qué seguir de la diestra hacia el despeñadero, pero en lugar de soltar las manos ensangrentadas y corruptas de los militares de banqueta, la cúpula del PRD, condujo a sus prosélitos como “vacas al matadero”. Sin piso ni techo político, el MAN hubiese tenido que pactar con los gringos y evitar las circunstancias de luto y dolor causados por la invasión norteamericana a miles y miles de humildes panameños. Similares condiciones está viviendo el pueblo panameño en la actualidad, muerte por la pandemia, hambre por la falta de dinero para comprar comida y la eminente posibilidad de perder todo lo que con esfuerzo y trabajo lograron con créditos (préstamos) comprar su casita, su carrito, enviar a sus hijos a escuelas privadas, de tener un pequeño negocio, y que ahora están a punto de perder porque los líderes políticos, particularmente, los del partido gobernante de hoy, no han sabido ponerse a la altura de las circunstancias.

Peor aún, con el “viejo librito” del DENI y del G-2 del siglo pasado, de la “teoría de la conspiración”, del “golpe de Estado blando” y del “rumor” y “contra rumor”; se pretende barrer debajo de la alfombra de la Nación entera, la basura y olor nauseabundo del soborno, del tráfico de influencias, del nepotismo y del clientelismo político que ahoga – como los síntomas del COVID-19- al “buen gobierno”. Es un hecho notable, y escandalosamente publicitado por agencias internacionales de información como CNN, que la gente en Panamá está protestando en las calles porque tiene HAMBRE. Es indudable que el “bono solidario” de ochenta dólares ($80) mensuales, entregado por el “buen gobierno”, no cubre ni siquiera la Canasta Básica de Alimentos (CBA) que se sitúa según estudios científicos alrededor de los trescientos quince balboas (B/.315.00) mensuales. Que dicha “ayuda” es la más baja de la entregada por los gobiernos del Continente.

Que la tal moratoria bancaria no pasa de ser un “acuerdo financiero” oneroso para el Estado, porque a cambio de diferir (posponer) el pago de capital de los préstamos de hipoteca de casas, préstamos personales, de autos y de pequeñas empresas, el gobierno le asigna a los bancos privados la “friolera” de quinientos quince millones de balboas (B/. 515, 000,000.00) para la “reactivación económica” que traducido a un lenguaje sencillo, significa colocar préstamos por parte de los bancos privados y obtener pingues (grandes) ganancias. 

Que el Vicepresidente de la República y ministro de la Presidencia de la República está gravemente comprometido con la compra de insumos médicos para atender el “virus de la muerte”, supuestamente, sobre preciados. ¿Cuál es la respuesta del Secretario General del PRD, ante el clamor nacional de transparencia en el uso de los bienes del Estado? “En nombre del CEN del PRD y en mi propio nombre le doy un voto de confianza al joven José Gabriel Carrizo”. 

De manera que la circunstancia del militarismo autoritario y corrupto de ayer, que colocó históricamente a los dirigentes del PRD como un grupo de bandoleros y pillos de la hacienda pública y ha estigmatizado a toda su membresía; se podría repetir con el liderazgo de hoy, al no comprender que para salvar del entierro político al PRD hay que romper los lazos que lo unen a la corrupción y, no solo eso, sino combatir en primera fila a esa “epidemia” del cohecho; tan infame como el COVID-19. ¡Así de sencilla es la cosa! 

Abogado y analista político.