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12 de Jul de 2020

Jesús López Aguilar

Columnistas

¿Qué es la psicología de masas?

A raíz de la aparición de la pandemia por el COVID-19, han surgido conductas poco comprendidas por la mayoría. Es un fenómeno global y lo visto en Panamá, es igual en otros lugares.

A raíz de la aparición de la pandemia por el COVID-19, han surgido conductas poco comprendidas por la mayoría. Es un fenómeno global y lo visto en Panamá, es igual en otros lugares. Muchos lo han explicado, simplistamente, como una histeria colectiva, que no es un término exacto. Cabe preguntarnos: ¿cómo funciona la psicología de masas? Es un constructo teórico utilizado hace más de 100 años para describir conductas colectivas que muestran actuaciones inapropiadas, espontáneas, descontroladas y desproporcionadas de las masas.

Su campo de estudio es la psicología social. En 1895, Gustave Le Bon, físico, sociólogo y psicólogo social, publicó un libro: “La psicología de los pueblos”, en el que aborda temas interesantes, que inauguraron los estudios de la psicología de las masas, muchos de los cuales todavía son objeto de consideración como referencia para investigaciones y otros desarrollos científicos.

Lo fundamental, en Le Bon, es su referencia a la llamada Alma Colectiva, ante la cual el individuo pierde su identidad; es así como explica las súbitas expresiones sociales que hacen que las personas, sin ponerse todas de acuerdo, actúen de igual manera. Tal como hemos visto, con motivo del COVID-19, con la salida masiva de la población fuera de la ciudad de Panamá, así como en Italia, España, Colombia, Argentina, etc.; igual se ha advertido a nivel mundial con la compra intempestiva de artículos cuyo uso no se ha recomendado.

Asegura Le Bon que los grupos se “fusionan” como si fueran una sola persona, comportándose como seres hipnotizados, sin voluntad ni razonamiento lógico individual, todos (los que caen en esa dinámica) tienden a unificar su conducta con la del resto, hay transformaciones permanentes o temporales de sus valores, la autorregulación personal se pierde, no hay razón que valga, solo la de la masa, se ve correcto lo que antes no lo era.

Mediante este mecanismo, según Le Bon, los sentimientos y pensamientos individuales, se orientan en igual sentido. Las personas llegan a pensar de forma tan similar que se desindividualizan por completo, hasta llegar a la irracionalidad: el objeto principal es seguir a la muchedumbre en su tropezado andar; alejarse de la masa significa perder identidad (muy peligroso). Conclusión: somos de una manera individualmente y de otra dentro de una masa.

Vale anotar varias cosas: 1. los individuos somos diferentes en lo consciente y similares en los actos “inconscientes”, impulsivos; 2. las masas nunca se conducen con inteligencia; 3. las masas se conducen con un alto sentido de omnipotencia, más cuando los actos dejan de ser espontáneos, para ser guiados por un “líder”, más irracional que la masa que dirige; 4. dentro de las masas, todos los actos son contagiosos; 5. se reitera que las personas se conducen de una forma dentro de la masa y de otra fuera de ella.

A los trabajos de Le Bon hay que sumar otros realizados por autores de reconocido renombre mundial. En este punto, nos resulta esclarecedor el enfoque ofrecido por el gran psicólogo social canadiense Albert Bandura, quien desarrolla, entre los años 60 y 70, un concepto: Desconexión Moral. Dicha noción brinda razones científicas para comprender estos acontecimientos. Bandura hace notar que muchas conductas producidas por la masa se apoyan en esa desconexión, es aquello de: “El fin justifica los medios”. Siempre buscamos formas de explicar o evitar la responsabilidad de las consecuencias de nuestros actos.

Actualmente apreciamos conductas que, en condiciones distintas, serían inimaginables. Las sensaciones de amenaza, incertidumbre, y otras, dan pie para estos comportamientos. Ello explica por qué, en esta coyuntura mundial, se ha mostrado toda la fragilidad de los seres humanos como sociedad global; con una alta proliferación de conductas consideradas indeseables, la racionalidad se ha perdido, llamando la atención lo que se observa en países de un alto desarrollo social y económico, sin que muchos comprendan cuáles son las razones de ello. Esta teoría nos permite conocer de qué manera procedemos en medio de un caos; insistiendo en que no es algo exclusivo de Panamá.

Algunos de los mecanismos defensivos que ha reconocido la teoría de la Desconexión Moral son: 1. justificación moral: busco cómo explicar los eventos y salir bien; 2. lenguaje eufemista: llamar las cosas con otro nombre que suene menos duro; 3. desplazamiento de la culpa: la culpa de mis actos es de otros; 4. difusión de la responsabilidad: distribuir la culpa propia entre otras personas; 5. minimización de las consecuencias: así las cosas no parecen tan malas como son; 6. comparaciones ventajosas: la culpa ajena es peor que la mía; 7. deshumanización: tendencia a ser menos empático con los demás y culparlos sin sentir arrepentimiento; 8. atribución de culpas a otros: se lo buscaron ellos solos.

Es importante comprender la situación actual desde el punto de vista social e individual.

Magíster, psicólogo social.