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12 de Jul de 2020

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Samuel Lewis Galindo

Columnistas

Rectificación tardía

Por dos o tres semanas el Gobierno autorizó al Ministerio de la Presidencia (José G. Carrizo) a comprar, por vía directa, lo cual hizo por más de $60 millones para la adquisición de insumos que necesitaba el Ministerio de Salud.

Por dos o tres semanas el Gobierno autorizó al Ministerio de la Presidencia (José G. Carrizo) a comprar, por vía directa, lo cual hizo por más de $60 millones para la adquisición de insumos que necesitaba el Ministerio de Salud.

El presidente de la República, Laurentino Cortizo, para explicar la medida adoptada, manifestó que, debido a la pandemia, todos los países del mundo estaban “a la caza” de los insumos necesarios para el control del virus. Dijo también que había que combinar “la urgencia con la transparencia”.

La presión popular obligó al Gobierno a rectificar su posición original y autorizó a cada ministerio que adquiriera por su cuenta los insumos para satisfacer las necesidades que tenía.

La ciudadanía espera que el departamento de compras de cada ministerio se abstenga, dentro de lo posible, de hacer compras directas, que siempre dejan dudas. En consecuencia, deben hacer sus licitaciones muy amplias sin nombres propios (es decir, sin la influencia o interferencia de algún “grande”).

El pueblo se pregunta constantemente: ¿Se determinó cuánto le costaron al país los sobreprecios de los artículos adquiridos? No se sabe. ¿Se investigó a fondo el caso? Hasta la fecha no. ¿Se acusó a alguien? Hasta el día de hoy no lo han hecho. Solo hubo una renuncia y ningún tipo de acusación.

Allí pareciera que terminó el caso. El contralor general de la República manifestó que no ratificaría ningún saldo pendiente cuyo precio no fuera justificado.

Todos los ministerios, incluyendo el de Salud, deben mantener siempre una actitud de transparencia total. Eso es lo que espera la ciudadanía y con ello le haría un gran bien al país y al propio Gobierno.

No es mi intención defender al presidente Cortizo por la situación actual por la cual atraviesa el país, pero debemos tomar en cuenta lo siguiente que, en parte, puede disminuir su responsabilidad: el mandatario actual llegó a la Presidencia con solo 1/3 de los votantes, heredó del pasado Gobierno toda clase de problemas económicos (dinero no existente, deudas, un desempleo del 8 %); además, su partido, el PRD, que controla la Asamblea Nacional, no cooperó con él, teniendo su agenda propia. También le llegó inesperadamente la pandemia; es decir, hay una responsabilidad compartida entre él y su partido, que jamás vio las cosas que estaban pasando en el país con “luces largas”, como decía su fundador, Omar Torrijos, cuando tenían que resolver un problema con graves consecuencias para el futuro del país. El PRD actual solo tiene en mente cómo se resarcirán, en estos cinco años, de toda clase de prebendas que no tuvieron en el período de sequía de los últimos años. Tuvieron luces muy cortas y jamás vieron el futuro.

Hoy, el panameño, por la política del Gobierno de “quédese en casa”, con gran sacrificio, se ha vuelto más reflexivo y exigirá en el futuro, a todos los hombres que ocupan posiciones de relevancia, explicaciones de sus actuaciones. Todos tendrán que cambiar; la presión popular será tan fuerte que los obligará a ello.

No esperen que Panamá sea igual mañana que lo que es hoy o fue ayer. Será un país completamente distinto.

Empresario