Temas Especiales

11 de Jul de 2020

Marcos A. Marengo N.

Columnistas

Resiliencia, una necesidad impuesta

El término no era de uso común en nuestro día a día, esto cambió con la actual pandemia. La resiliencia pasa de ser una opción a ser una necesidad para seguir con nuestra, ahora llamada, nueva normalidad.

El término no era de uso común en nuestro día a día, esto cambió con la actual pandemia. La resiliencia pasa de ser una opción a ser una necesidad para seguir con nuestra, ahora llamada, nueva normalidad. La etimología del concepto viene del verbo en latín “resilio, resilire” que significa “saltar hacia atrás, rebotar”. Su significado es la capacidad de los individuos de reponerse en positivo ante alguna adversidad de impacto o tensión, en una palabra simple, la resiliencia en general es superación.

Hay muchos tipos de resiliencia, psicológica, económica, social, entre otras. Como conjunto, como sociedad necesitamos tener esa capacidad en todos los ámbitos para superar los efectos negativos que trajo con ella esta pandemia.

Las preguntas que hoy nos hacemos son: ¿cómo podemos ser resilientes?, ¿cómo podemos superar esta situación?, debemos empezar por reconocer que nadie estaba preparado para lo que ocurre hoy a nivel global, países potencias del mundo se enfrentan a grandes pérdidas de vidas humanas, como Estados Unidos que ya supera los ochenta mil fallecidos a razón de la pandemia, cambiar nuestro estilo de vida es fundamental, cómo convivimos con los demás, cómo interactuamos con nuestro entorno, con nuestra ciudad.

Nuestro Gobierno central, nuestros Gobiernos locales trabajan para solventar las necesidades primarias de la población: el hambre y la salud.

Las autoridades de Salud nos dictaron directrices que son mandatorias, si queremos seguir adelante, seguirlas al pie de la letra, adaptar a ellas nuestra vida social y laboral.

Muchas de las profesiones o tipos de trabajo, informal o formal, deberán adaptarse, reinventarse. Pensar volver a como estábamos antes no es una opción real.

En este sentido, la preparación y reentrenamiento de las personas son la clave del éxito, el que perdió su forma de sustento diario debe desplazarse para llanos más seguros y efectivos económicamente.

El sistema de cómo interactuamos con los demás cambió radicalmente, todo debe ser basado en la higiene y buenas costumbres, que no es que no se tenía antes, no se implementaban, como el básico lavado de manos. El considerar dónde, cómo, cuándo y por qué vamos a ir a determinado lugar deberá ser parte de nuestras decisiones, por las interrogantes que ahora son necesarias tener, ¿ese lugar cuenta con las medidas de prevención?, ¿podemos ir en familia?, ¿es necesario ir?

Costumbres como lavar todo lo adquirido en el supermercado, dejar los zapatos usados en la calle fuera de casa, desinfección de las superficies que tocamos y muchas más ahora deben ser obligatorias.

Es muy importante no dejar que nuestro sistema de salud colapse y eso lo logramos como sociedad, si todos nos cuidamos y cuidamos a los demás, implementando las medidas de sanidad básica y tomando las mejores decisiones cuestionándonos antes de hacer algo.

Después que pase el estado de emergencia nacional, la inversión pública de forma transparente y con la confianza del pueblo, debe ir enfocada en la recuperación económica, esto de la mano y coordinada con la inversión privada logrará ser parte de la solución, que como ciudad, como país lleguemos a lo que pasó de una opción a una imposición: RESILIENCIA.

Director de Resiliencia, Alcaldía de Panamá.