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13 de Jul de 2020

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Roberto Antonio Pinnock Rodríguez

Columnistas

A romper trincheras en nuestro modo de vivir

El pasado 13 de mayo, se realizó otro de los edificantes “miércoles universitarios”, organizado a distancia por la Vicerrectoría de Extensión de nuestra Universidad, bajo la tutela del Dr.

El pasado 13 de mayo, se realizó otro de los edificantes “miércoles universitarios”, organizado a distancia por la Vicerrectoría de Extensión de nuestra Universidad, bajo la tutela del Dr. Eduardo Flores. En esta ocasión, la temática versó sobre “Efectos económicos y sociales del coronavirus. Retos”. Mismo que fue abordado por economistas egresados de nuestra primera casa de estudios superiores del país, en representación del gremio empresarial (Felipe Rodríguez), del Gobierno nacional (Hernán Arboleda), de la Fundación del Trabajo (Miguel Del Cid) y de nuestra institución universitaria (profesor José Gómez).

Miguel Del Cid, hizo una extensa aportación de las afectaciones y condiciones del empleo y de las perspectivas de los trabajadores en esta crisis. El representativo del Gobierno, si bien quiso dejar la idea de que lo que vienen diseñando hasta ahora va en el camino de las preocupaciones del resto de panelistas y la población en general, dejó entrever que en el Estado vendrán cambios para no cambiar.

Esto quedó al descubierto al afirmar que la estrategia gubernamental tiene dos objetivos centrales en el uso de los recursos que se vienen obteniendo en calidad de préstamos, a saber: Por un lado, vendrán a cubrir los ingresos no recaudados este año por el Estado y por el otro, a “APOYAR LA LIQUIDEZ BANCARIA”. Como quien dice, todos pagaremos la salud financiera (la buena vida) de los banqueros, más no de las clases trabajadoras ni de pequeños empresarios del campo y las urbes.

Por su parte, Felipe Rodríguez dio la cara más responsable y solidaria que podemos ver entre los empresarios panameños, compartiendo la idea de que mientras el Gobierno está elucubrando con sus empresarios amigos y economistas la estrategia de vuelta a la “indeseada normalidad”-digo indeseada, porque la “normalidad” antes y durante el COVID-19 es la de la creciente inequidad social- este panelista empresarial hizo mención de propuestas concretas para desarrollar las regiones allende de la zona de tránsito, abandonadas desde antes de la pandemia.

Sin duda, don Felipe, una especie en extinción en el empresariado panameño, dejó sin argumentos al representante gubernamental que no encontró más opción que decir que ese “apoyo a la liquidez bancaria” era para apoyar a su vez, a los tipos de proyectos y programas que F. Rodríguez expuso. Quedando en evidencia que la estrategia defendida por el representante estatal en nada se acerca a lo propuesto por el representante empresarial, quien estuvo defendiendo intereses de la pequeña y mediana empresa en general y en particular, las de más allá de la zona de tránsito.

No tiene sentido que se le entreguen cientos de millones de dólares a la banca privada para que haga los negocios con créditos a la pequeña y mediana iniciativa privada, con recursos que pagaremos todos los panameños a las instituciones internacionales que lo prestarán al Estado. Además, por los criterios empleados en la banca privada, los beneficiarios serían los grandes productores, no los pequeños. ¿No sería mejor poner la mayor parte en manos de la banca estatal? Se habla de préstamos a los productores agropecuarios y el Banco de Desarrollo Agropecuario no ha honrado sus compromisos anteriores a la pandemia.

O bien, mientras se estructura una estrategia de mediano y largo plazo de la seguridad social -no solo de la CSS-, ¿por qué no se orienta parte de esos voluminosos préstamos, al rescate de la inminente iliquidez que también atraviesa la CSS por la pandemia, particularmente en el programa de IVM?

La lógica imperante en las políticas gubernamentales, no opera en esas coordenadas. Ya lo hacía notar el profesor Gómez en su intervención, cuando decía que “el ritmo de crecimiento económico no va al ritmo de disminución de la desigualdad”.

Evidentemente, quienes orientan la política gubernamental desde los centros del poder real, están perdiendo de vista el sufrimiento de los pobres, como denuncia el papa Francisco a nivel mundial, exhortando actuar en consecuencia con estos últimos.

Pero, como bien ha expresado el reverendo Luis Vergara en sus mensajes, eso implica “romper trincheras en nuestro modelo de vivir”, algo a lo que todos deberíamos estar dispuesto, para una construcción de una nueva normalidad, sin desigualdades sociales. Para el caso de la Seguridad Social, por ejemplo, se traduce en buscar soluciones revestidas con dos actitudes clave, según nos dice Marianela Morales, exdirectora de la CSS: realismo y desprendimiento.

Sociólogo y docente de la UP.