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13 de Jul de 2020

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Jaime A. Jácome de la Guardia

Columnistas

Sobre la crisis en las pensiones del Seguro Social

El director de la Caja de Seguro Social ha dicho que el 1 de enero de 2022 no habrá dinero para pagar las pensiones, a 260 000 asegurados, el impacto de este hecho es mucho más grave que cualquier efecto que llegue a producir la pandemia de COVID-19 y a mucho más largo plazo.

El director de la Caja de Seguro Social ha dicho que el 1 de enero de 2022 no habrá dinero para pagar las pensiones, a 260 000 asegurados, el impacto de este hecho es mucho más grave que cualquier efecto que llegue a producir la pandemia de COVID-19 y a mucho más largo plazo.

Además de poner en indigencia a cientos de miles de adultos mayores, y a muchos dependientes de estos, la respuesta popular será protestas huelgas y paros y muy probablemente violencia y represión, precisamente en momentos en que todos los esfuerzos del país deben estar puestos en la recuperación de la pandemia.

Volver sobre las causas y culpables es absurdo y una pérdida de tiempo, sin embargo, la causa esencial es la manipulación política de las decisiones en esta institución, manipulación de la que han sido culpables tanto los Gobiernos como los representantes de la patronal, de los trabajadores y de los gremios, tanto por acción como por omisión.

Es evidente que, ante esta realidad, no quedará otra opción al Gobierno central que asumir la diferencia entre lo que la Caja pueda recaudar y los 1300 millones de dólares anuales que se pagan en pensiones, cuánto será esto, nadie sabe, al no haber estudios actuariales, pero serán muchos millones de dólares que el Gobierno no tiene, y que aún con la mejor gestión de recursos es muy difícil que se consigan.

¿De dónde saldrá el dinero? La crisis del coronavirus ha obligado al Gobierno a contratar empréstitos por unos 5 mil millones de dólares, hasta ahora, recursos que deben estar destinados a apoyar a las empresas generadoras de plazas de trabajo, a propiciar una nueva productividad y sostener la burocracia ante la caída de recursos tributarios y, muy probablemente, de los aportes del Canal.

Siendo así, ¿qué queda?, pues, no hay que ser genio ni experto economista para concluir dos cosas: 1, que es muy poco probable que el Gobierno genere ahorros suficientes para suplir el déficit, y 2, que esté dispuesto a aumentar las cuotas y la edad de jubilación. pero siendo así, ¿qué queda? Seguro la fuente de recursos será el ITBMS, impuesto que constantemente nos restriegan tiene una de las tasas más bajas del mundo.

Lo cierto es que no habrá ningún Gates ni Buffet ni Zuckerberg ni Slim que venga a regalarnos esa plata, tampoco la pondrá el PRD, o el panameñismo, o el CD ni las IFIS o la OCDE, irremediablemente la tendremos que poner nosotros los contribuyentes, y la fuente será lamentablemente, y no me cabe duda, el incremento del ITBM a 10 % como mínimo.

Si es así, al menos debemos exigir y conseguir que los problemas estructurales que han llevado a la Caja a esta debacle se resuelvan para siempre, logrando lo siguiente:

Separar las funciones de salud y financieras con direcciones autónoma especializadas Y SIN INJERENCIA DEL ÓRGANO EJECUTIVO.

Resolver la dualidad en la prestación de servicios de salud entre Minsa y CSS.

Fortalecer el empleo formal y con ello el número de cotizantes.

Incrementar el rendimiento de los activos, aprovechando comercialmente los recursos, aplicando la tecnología en los procesos y eliminando la burocracia excesiva y la corrupción.

Flexibilizar la distribución de recursos entre programas según necesidades.

Estás y muchas otras medidas han sido identificadas en muchos estudios y diagnósticos elaborados desde hace más de 20 años en Panamá.

Como medida inmediata, mediante ley deben destinarse en su totalidad y permanentemente los rendimientos de la Lotería Nacional de Beneficencia y de los demás juegos de suerte y azar al programa de IVM.

No resolverá el problema, pero será un paliativo mientras se toman otras medidas sin necesidad de afectar las reservas en el peor momento financiero para su negociación.

Abogado