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13 de Jul de 2020

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Jorge Luis Prosperi Ramírez

Columnistas

Un nuevo modelo de atención de salud

El año pasado, en las postrimerías de su gestión, el Ejecutivo emitió el Decreto que establece el Modelo de Atención de Salud de Panamá.

El año pasado, en las postrimerías de su gestión, el Ejecutivo emitió el Decreto que establece el Modelo de Atención de Salud de Panamá. Para muchos en el sector salud, entre ellos mi persona, la emisión del Decreto fue tardía, lo cual no obsta para que le demos seguimiento. Y subrayo esto de entrada, para que no nos pase lo mismo, y al término del quinquenio sigamos con el modelo de atención que tenemos en la actualidad, centrado en construir edificaciones y comprar equipos, para atender enfermos, sin ocuparnos de la promoción de la salud basada en la Atención Primaria, para producir salud, en lugar de limitarnos a atender los pacientes que nos lleguen. Dicho eso, comparto con ustedes algunas reflexiones para apoyar el desarrollo del modelo de atención que necesitamos.

Lo primero y más importante es que, contamos con una buena cantidad de políticas, normativas, planes y programas nacionales, los cuales establecen los conceptos, principios y áreas de acción para el desarrollo de la promoción de la salud basada en la APS, como elemento central del modelo de atención. Comparto a continuación algunos referentes obligados para comenzar a transformar el modelo de atención, y los invito a reflexionar sobre cómo hubiera sido nuestra respuesta al COVID-19 si lo hubiésemos recibido con un fuerte modelo basado en la Atención Primaria de Salud.

Para comenzar, contamos con una Política Nacional de Salud vigente hasta el 2025. El documento es un producto consensuado ampliamente y establece “garantizar la promoción de la salud mediante la educación, el mercadeo y la participación sociales, incorporando los derechos humanos, el enfoque de género e interculturalidad”. La política indica claras líneas de acción e indicadores para los siguientes objetivos: impactar en los determinantes de la salud de la población, a través de la implementación del Plan Nacional de Promoción de la Salud; fortalecer la participación social para el empoderamiento del individuo, la familia y la comunidad en el ejercicio de sus derechos humanos y deberes en salud; reorientar los Servicios de Salud Integral con énfasis en la Promoción de la Salud; fortalecer el empoderamiento del individuo, la familia y la comunidad en la adopción de estilos de vida saludables, y; fomentar los mecanismos de rendición de cuentas a la sociedad de acuerdo a la normativa nacional existente para todos los procesos de salud pública.

También contamos con un Plan Nacional de Promoción de la Salud; el cual busca fortalecer la estrategia de educación para la salud, participación social y comunicación para la salud, fomentando los derechos humanos, con enfoque de género y diversidad étnica cultural dentro de un contexto intersectorial y el empoderamiento de cada persona, familia, comunidad y otros actores sociales en sus derechos y deberes en salud. El Plan propone potenciar factores protectores de la salud de carácter psicosocial y ambiental, mediante los programas de estilos de vida saludable. Sí, esos mismos que nos hacen falta para evitar las ENT que son el mayor factor de riesgo frente al virus. Asimismo, establece la necesidad de fortalecer la participación social y las alianzas estratégicas, a través de los pactos o convenios firmados. Esa misma que necesitamos para controlar la epidemia buscando, localizando y aislando casos y contactos.

Y para no quedarse cortos, la Comisión de Alto Nivel, CAN, también propone en el llamado “Libro Blanco”, un Modelo de Atención basado en la promoción de la salud y prevención de enfermedad, para que la población tenga las herramientas necesarias que le permitan intervenir en la conservación de su salud a través del conocimiento y su empoderamiento con relación a su derecho a la salud. El documento subraya la necesidad de fortalecer la promoción de salud y la participación social organizada, implementando mecanismos que garanticen la contraloría social de salud y asegure la participación de los ciudadanos y de las comunidades en los procesos de decisión, planificación, ejecución y evaluación a través de organismos en todas las instalaciones de salud.

Entonces, no hay excusa para la inacción o las intervenciones insuficientes. A pesar de disponer de soluciones basadas en pruebas científicas, no hemos hecho lo suficiente para desarrollar el modelo de atención que necesitamos y nos encontró el COVID-19 con un sistema de salud segmentado, fragmentado, enfocado en los hospitales y los equipos costosos. Puede venir una segunda ola y tenemos que estar preparados. Todo está escrito, nos toca comenzar a hacer las cosas bien.

Médico, exrepresentante de la Organización Mundial de la Salud (OMS).