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18 de Sep de 2020

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Juan Diego Correa Quirós

Columnistas

Escuela de Ciudadanía (I): hoja de ruta para cambiar el mundo

Hace más de 2300 años, Alejandro Magno decidió recolectar toda la sabiduría del mundo bajo un mismo techo. Para eso, tuvo la idea de construir la Biblioteca de Alejandría, la cual fue la cúspide intelectual no solo del mundo antiguo, sino de toda nuestra historia como humanidad.

Hace más de 2300 años, Alejandro Magno decidió recolectar toda la sabiduría del mundo bajo un mismo techo. Para eso, tuvo la idea de construir la Biblioteca de Alejandría, la cual fue la cúspide intelectual no solo del mundo antiguo, sino de toda nuestra historia como humanidad. Sin embargo, la mítica biblioteca fue quemada y destruida, y consigo, miles de años de progreso y desarrollo se perdieron para siempre.

Durante siglos, la ciudad de Alejandría fue lo más cercano que hemos estado de vivir una utopía. En la Biblioteca de Alejandría se hicieron miles de inventos y descubrimientos sin precedentes, pero quedaron en el olvido, y los pocos que sobrevivieron fueron censurados y revelados demasiado tarde.

Por ejemplo, en el año 235 antes de Cristo, Eratóstenes no solo descubrió que la Tierra era redonda, sino que calculó su circunferencia y diámetro con una precisión casi exacta, por unas pocas millas, de las medidas reales que fueron reveladas casi dos mil años después. Por otro lado, Herón de Alejandría creó la primera máquina a vapor del mundo, miles de años antes de su reinvención en la Revolución Industrial.

La Biblioteca de Alejandría representaba el poder del conocimiento y de la libre expresión, y de esa manera, era la mayor amenaza de los poderes políticos y económicos de la época.

En ese entonces, el poder lo ejercían las instituciones religiosas, las cuales utilizaban la ignorancia de las masas para enriquecerse y mantenerse por encima de los ciudadanos. Para las iglesias, la ignorancia era una bendición.

Sin embargo, en la ciudad fundada por Alejandro Magno, la ignorancia era vista como la peor debilidad que un ciudadano podía tener. Por eso se invirtió tanto en la gran biblioteca, a donde llegaban filósofos, médicos, artistas, matemáticos, inventores, físicos, poetas y estudiantes de todo el mundo. No solo para compartir sus conocimientos, sino para encontrar soluciones prácticas a todos los problemas de la humanidad.

“[…] un ciudadano que lee, investiga y trabaja en equipo es imparable. Estamos encerrados, pero únicamente el conocimiento nos hará libres. Porque el conocimiento es poder, no dejen que nadie les diga lo contrario”

La mítica ciudad gozó de ciudadanos ejemplares como Hipatia de Alejandría. Ella fue una filósofa, matemática, y astrónoma que cuidaba la Biblioteca. Hipatia, la madre de la ciencia, es una de las personas más importantes de la historia. Incluso hay expertos que la consideran la mujer más importante de la historia. La mayor contribución de Hipatia fue su forma de enseñar, que era literalmente una versión mejorada de Aristóteles, Platón, el filósofo Plotino y el matemático Pitágoras, juntos.

Hipatia era la autoridad principal de la Escuela Neoplatónica de Alejandría, la cual era infinitamente superior a cualquier universidad prestigiosa de hoy en día. Estamos hablando de una mujer a cargo de la institución educativa más elevada e importante de la historia. Ella no tenía comparación alguna, porque, gracias a ella, la Biblioteca y la ciudad estaban creciendo de manera exponencial. Hasta que fue asesinada por una turba de cristianos.

Hipatia no creía en ningún Dios o dioses, pero su política neutral, que invitaba a todos, sin importar clase social, sexo, color, religión, postura política, a sus clases, hizo que estudiantes ateos, cristianos, judíos, musulmanes e incluso de todas las otras agrupaciones, viajaran desde todo el mundo para aprender con ella en un solo lugar.

Las clases de Hipatia, en la Biblioteca de Alejandría, eran un lugar seguro para sus estudiantes, sin importar sus características sociales o creencias. Sus clases eran más evolucionadas que las de hoy en día, porque ella no daba una lección ni imponía su filosofía. Ella discutía e intercambiaba ideas e investigaciones con los estudiantes, al mismo nivel. En las clases que ella impartía dentro de la biblioteca existía la igualdad de género. No había ninguna forma de discriminación y se respetaban todas las nacionalidades, creencias y razas.

Sin embargo, por siglos las mujeres brillantes han sido discriminadas. En aquel tiempo las tildaban de brujas y las mataban. Tristemente, Hipatia de Alejandría fue asesinada por una turba de fanáticos cristianos, que primero la acusaron de “brujería”, para luego apedrearla a plena luz del día, mientras la humillaban golpeándola y arrastrándola desnuda por toda la ciudad. Justo después, la llevaron a una iglesia para violarla entre ellos. Todo eso, para finalmente matarla usando piezas de cerámica, descuartizarla y por último quemarla.

Los cristianos la asesinaron, porque impartía clases en la Biblioteca, haciendo un llamado al pensamiento crítico, al que la Iglesia se oponía y se sigue oponiendo. Ellos decían que todo el contenido de la Biblioteca era blasfemia. Este asesinato representó el principio de la decadencia intelectual de la humanidad. No es una coincidencia que las mejores personas de la historia hayan muerto jóvenes. El asesinato de Hipatia, una ciudadana ejemplar, fue uno de los primeros ejemplos de lo que están dispuestos a hacer aquellos que buscan imponer creencias y manipular a las masas.

En aquel entonces eran las iglesias, pero hoy son las corporaciones multimillonarias que controlan cada decisión del Gobierno de turno. Si eres honesto y haces las cosas de la manera correcta en la búsqueda de la verdad y el conocimiento, entonces eres una amenaza para los poderosos.

Hoy por hoy, estamos atrasados más de 2300 años en educación. Los poderes económicos y las religiones nos siguen aplastando con impunidad. Cada día, nos han alejado más del pensamiento crítico, de la ciencia, del arte y de la búsqueda de la verdad. Atrevámonos entonces a luchar incluso estando encerrados. Porque solo un ciudadano que lee, investiga y trabaja en equipo es imparable. Estamos encerrados, pero únicamente el conocimiento nos hará libres. Porque el conocimiento es poder, no dejen que nadie les diga lo contrario.

Estudiante de Ciencias Políticas y Periodismo.