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01 de Dec de 2020

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Guillermo A. Cochez

Columnistas

El negocio de la basura

"Podemos traer del extranjero a los mejores expertos en asociaciones Público-Privadas o crear ministerios para la inversión, pero sin esa decisión de ser ejecutivos desde el Gobierno, [...] nada prosperará"

En momentos de recuperación económica urgente, por la pandemia, urge ser dinámicos y creativos. El sector público como el privado requieren usar su creatividad para rehacer el país. Facilitar las cosas se impone y el primer ejemplo de esta flexibilización la tienen que dar los gobernantes, quitando del medio las tantas barreras burocráticas que hacen engorroso los nuevos emprendimientos comerciales e industriales. La necesidad de reactivar la economía requiere que todos nos pongamos las pilas y de verdad. Más acciones concretas que promesas vacías y menos palabras huecas, que producen expectativas por unos días y luego grandes frustraciones.

Antes de 1989, se habló de que empresarios del Japón habían presentado propuesta a Panamá para procesar esa riqueza que se llama desechos sólidos, que conocemos por basura. Cuentan que los del Sol Naciente se fueron perplejos y desilusionados: no entendían algo muy propio del trópico: el “¿qué hay pa' mí?”. Es fácil imaginar que aquella historia se repitió más de una vez. Peor aún, se ha afincado en quienes tienen una gota de poder.

Tras la invasión estadounidense, siendo alcalde de Panamá, consideré prioritario dotar a la ciudad de un mejor sistema de recolección de desechos. Asunto de interés sanitario y social de gran magnitud, soslayado durante los 31 años de la llamada “democracia”. El “¿qué hay pa' mí?” lo ha jodido todo. No se ha hecho nada; los gobernantes no lo han permitido. Eso sí, han aumentado el cementerio de camiones dañados y reparados que nunca se arreglan; la danza de las piezas adquiridas que nunca llegaron a su destino. Sigue la quema insalubre, causante del daño de las tierras donde se deposita y de las comunidades que viven a su alrededor, primero en el Crematorio (hoy Costa del Este) y ahora en cerro Patacón. Sigue toda clase de negociados de unos pocos, en asunto que tanto afecta a la salud pública, como lo han sido las piezas de los camiones que nunca se reparan, los nuevos equipos adquiridos a precios exorbitantes, el exorbitante pago a los que manejan los reservorios de basura que ayudan en las campañas políticas y… un largo etcétera.

Desde la Alcaldía, pude conocer cómo el problema se ha resuelto satisfactoriamente en ciudades grandes como Madrid y Houston, y donde la manipulación de los desechos sólidos se ha convertido en gran negocio para muchos, partiendo por los ciudadanos, por aquello de poder respirar un aire mucho más puro. En Panamá hay dos empresas españolas, que reciclan, aunque no a la escala que debería ser.

En la actualidad, hay una propuesta al Gobierno nacional (existente desde los tiempos de Varela), según la cual una empresa estadounidense facilitaría a Panamá la forma como procesar todos los desechos sólidos a nivel nacional. Se instalarían plantas de tratamiento a nivel nacional, con una inversión de mil quinientos millones de dólares, que aportarían sin costo alguno para el Gobierno. ¿Qué recibirían a cambio? Que se les otorgue concesión para producir energía por 25 años, guardando los más altos niveles de protección y seguridad ambiental con tecnología de punta, basada en plantas similares a nivel mundial. Se acabarían los vertederos de basura, ya que todos los desechos se procesarían a nivel nacional, y los que no se puedan, como el vidrio y el metal, los harían aparte.

Las grandes barreras encontrados: hay que consultarle a la Autoridad de Aseo; pedir autorización a la ASEP para la concesión para producir energía. De acuerdo con los encargados, previamente habrá que entrenar a los de la Autoridad de Aseo en estos nuevos procedimientos. Los que conocían de la oferta desde 2015, con aquello de que no eran PRD, ya no están allí: hay que comenzar de cero. ¿Y…? A este paso esta empresa o cualquier que haga ofrecimientos similares, quedará allí hasta el 30 de junio de 2024, cuando se produzca el cambio del próximo Gobierno. A no ser que haya “alguien” poderoso en el “bisness”.

Falta mano ejecutora de los gobernantes. Se requiere de muchos proyectos; pero que se conviertan en realidad. Mientras esas dotes ejecutivas no existan, nada caminará. Podemos traer del extranjero a los mejores expertos en Asociaciones Público-Privadas o crear ministerios para la Inversión, pero sin esa decisión de ser ejecutivos desde el Gobierno, lamentablemente nada prosperará. En esta decisión es donde se demuestra, en un país presidencialista como Panamá, que, para que todo camine, el que debe ejercer su mando es Nito Cortizo. Nadie más.

Alcalde de Panamá (1989-1991).