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01 de Dec de 2020

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Julio César Caicedo Mendieta Portocarrero

Columnistas

Los cuentos de las cinco mil y una noches

"La desconfianza y molestia se dan en varias partes del mundo, incluso Alemania, Francia, Italia y hasta en la parte oeste del sur de Capira"

Las almas de panameños ya no caben en la salita de espera que tiene san Pedro allá en el purgatorio, pero acá en Panamá amanecen cada día cuentos que mientras sigan las hileras de difuntos continuará devaluándose el valor literario del Ministerio. No es que la gente sea negativa a todas las medidas sanitarias (dijo el chino “la gente son tú mismo”), pero es que no han demorado en emerger cuentos con falsos positivos de la COVID-19, según un diario infidente del 11/19/2020.

La desconfianza y molestia se dan en varias partes del mundo, incluso Alemania, Francia, Italia y hasta en la parte oeste del sur de Capira. No cesan las lluvias de instrucciones para los ciudadanos, mientras que un grupo, que usted y yo sabemos, celebra el tambor de la alegría y con más entusiasmo los fines de semana. El último “best seller” del Ministerio es: “Existen 30 mil portadores de la COVID-19 asintomáticos contagiando en las calles”. Yo que pensaba que este grupo iba a tener mejores resultados que la doctora Chayo. Ya va siendo hora de que me los cambien, ahora por hierberos, que son abismalmente económicos.

Entre otras entretenciones tan necesarias, porque tenemos que ser agradecidos, pues a todas luces se nota a leguas la poca intención del manido populismo, están muchas advertencias validas, porque no todo es malo, está la de la burbuja, la mascarilla, el velo de plástico añadido, nombres que han servido a la cultura vernacular, sobre todo para los piropos, que ya tengo a un grupo de poetisas de a pie anotando cuanta “bajeza” les dicen al día.

La mascarilla, como mencionamos, es otra elocuente nota en el fajo de ocurrencias que no baja su popularidad ni importancia, la semana pasada escuché en plena hilera del machetazo: “cinco riales, si se baja la mascarilla mami”, lo que provocó sonrisas retenidas por meses más un sartal de gestos corporales positivos para la salud y el peligro que aumenten los locos por el miedo en el que estamos enclaustrados. Y a todo esto, una veintena de repentistas me dijo que estaría dispuesta a cantar controversias al respecto una vez por semana en TV (cobrando), si es que el Ministerio suelta la guitarra, aunque sea cuatro viernes por mes, mientras dure la pandemia, que, por lo que he visto y escuchado en RTV, la campaña de cuentos va por lo largo aún después de las vacunas.

Economista, escritor costumbrista.