18 de Sep de 2021

Julio César Caicedo Mendieta

Columnistas

El viejo Damián de Ollas Arriba de Capira y Nayib Bukele

“[…] peor es Bukele, […], pues, le he visto en varios videos en donde ridiculiza a todo aquel que no esté de acuerdo con sus ideas, sobre todo a los periodistas opositores […]”

¡Hola, qué tal!... Aliviaditos, me imagino. Miren, no había encontrado coteja para discutir con el finado Damián, quien gozó de una mente repentista formidable y sin contar siquiera con el certificado de sexto grado, pero que apabullaba al habitante más pinta'o de La Chorrera de esos tiempos de doña Cecilia Pinel de Remón (La Chorrera, fue el nombre que le dieron los españoles a Capira y La Chorrera juntos, por la cantidad de chorros por los ríos que, nacidos en el cerro Trinidad, adornan los paisajes: Caimito, Perequeté, San José y Cacao).

Bueno, para no desviar el cuento, al viejo Damián nadie se atrevía a porfiarle, ni en relajo, porque resultaba aturdido en lo que llaman ahora “bullying”, es más, él fue capataz de limpieza de inmensos potreros y todo el mundo recuerda el día que un pela'o de Monte Oscuro casi se suicida de la pena, pues, cortando maleza al lado del viejo Damián se le salió un peo. ¡Ay, compa! Le dedicó media hora de “retrajilas”, que hoy forman parte del patrimonio popular, ya que aún se mencionan en caminos y cantinas como: “No me lo eches en el suelo, que no soy borriguero, no me los eches en el aire, que no soy gavilán, échamelo en la copa, que aquí no se me van”. Y no lo dejó hablar. Bueno, peor es Bukele, presidente de El Salvador, pues, le he visto en varios videos en donde ridiculiza a todo aquel que no esté de acuerdo con sus ideas, sobre todo a los periodistas opositores, diciéndoles -insultándoles- delante de la gente de todo y con la furia de una billetera de chances casados: “Qué come, quién le paga, dónde vive, de qué lugares lo han botado, por qué no paga sus deudas”. Bueno, es interminable su falta de respeto, siendo todo un presidente.

Miren, no sé qué le preguntó el amigo periodista Álvaro Alvarado por celular (Álvaro es un periodista centrado y respetuoso), que Bukele no le contestó, sino que lo bloqueó.

Ante esta falta de respeto, le escribí a Álvaro que las actitudes de Bukele me recuerdan uno de los últimos capítulos del Quijote, en donde el hidalgo caballero, al entregarle por fin la ínsula prometida a Sancho, le advirtió que no se fuese a convertir luego ni de inmediato como las ranas que se inflaban en los bebederos para que los bueyes se sintieran más pequeños que ellas, bueno, así de inflado está este tipo. Y lo peor es que ha dicho que habla con DS, en eso se pasó a Maduro, que hasta ahora habla con un pajarito. Aún así, yo creo que el difunto Damián se lo hubiese ganado.

Economista, escritor costumbrista.