18 de Sep de 2021

Julio César Caicedo Mendietaopinion@laestrella.com.pa

Columnistas

Cuba, Venezuela y Nicaragua aburren

“[…] me he atrevido a enviarle una carta al excelentísimo Biden, para que acabe con este aburrimiento y nombre de inmediato a Donald Trump como jefe plenipotenciario de los asuntos de Cuba, Venezuela y Nicaragua […]”

Miren, muchachos nuevos, he llegado a la conclusión de que en pandemia debemos ocuparnos de lo que sea, después que sea bueno, pero en un año de encierro y distanciamiento ya me fastidia hablar hasta mal del Gobierno, cosa que hoy día es el único entretenimiento serio con que contamos, tengo el patio que se parece a lo que era la Zona del Canal cuando estaban los gringos a quienes critiqué tanto.

La semana pasada me gradué de “banquero”, en tres días solamente, pagándole las clases a un carpintero de Potrellano de La Pintada, que me lleva 13 años y que casi no ve, ahora domino el metro, la escuadra, la segueta y hasta la escofina…

He construido 14 banquillos y el que no lo he vendido lo he regalado o negociado en trueques por bollos de maíz nuevo, changas o botellas de nance. La lectura me llena, pero no quiero volver a los clásicos por ahora, por suerte está la Biblia llena de aventuras, guerras y salmos que engrandecen y me calman.

Por la inactividad que se avecina, me he atrevido a enviarle una carta al excelentísimo Biden, para que acabe con este aburrimiento y nombre de inmediato a Donald Trump como jefe plenipotenciario de los asuntos de Cuba, Venezuela y Nicaragua, debido a que formaría un equipo poderoso y respaldado por la opinión del 49.999 % de la opinión de los “caras pálidas”, sobre todo porque los trumpistas conocen de sobra cómo son los amigos totalitaristas de Putin, capaces de hacer hablar hasta a las momias. Esto haría gastar mucha tinta en beneficio de los periódicos, las opiniones y el clamor por la libertad.

Antes que nos quiten la plata de la jubilación, les juro, por la vida de Endorgan, que yo daría en limosna una de las quincenitas a san Miguel Arcángel, ahora en septiembre o mejor a la Virgen del Rosario en octubre, con tal de que me den vida, sobre todo porque sería interesante ver cómo los comunistas cubanos y panameños, ahora que tampoco tienen la saliva de loro del finado Fidel para adormecer al esmirriado pueblo cubano, vestido con camisas gastadas pidiendo libertad, comida y medicinas. Y también si “Mista” Biden toma como buena mi recomendación de nombrar a Trump como plenipotenciario y observar cómo responderían a la energía de Trump las genialidades que eructa a diario Maduro y lo más gracioso, cómo lograrían que en una tierra de mujeres lindas y galanas como Nicaragua, obtuvieran aunque sea una latita de plastobón para la doña que verdaderamente manda en la tierra del cerro Momotombo, los nicas, refugiados en la montaña coclesana, no le dicen volcán al Momotombo, sino El Cerro.

Economista, escritor costumbrista.