20 de Oct de 2021

Columnistas

El dolor por la burla

“El escenario se está montando; y la justicia y las correcciones, tarde o temprano, llegarán”

Solo para que estemos claros y manejemos conceptos aceptados en asuntos oficiales a nivel internacional o referenciadas en el marco de filosofías político-sociales. La Cepal señala que: “La noción de pobreza expresa situaciones de carencia de recursos económicos o de condiciones de vida que la sociedad considera básicos de acuerdo con normas sociales de referencia que reflejan derechos sociales mínimos y objetivos públicos. Estas normas se expresan en términos tanto absolutos como relativos y son variables en el tiempo y los diferentes espacios nacionales”.

Por otro lado, el Banco Mundial dice que la pobreza es: “un fenómeno multidimensional que incluye incapacidad para satisfacer las necesidades básicas, falta de control sobre los recursos, falta de educación y desarrollo de destrezas, deficiente salud, desnutrición, falta de vivienda, acceso limitado al agua y a los servicios sanitarios, vulnerabilidad a los cambios bruscos, violencia y crimen, falta de libertad política y de expresión”. Hasta donde sé, ninguno de los 71 diputados vive bajo estas condiciones. Espero que eso nos sirva para dimensionar las intenciones de los que esgrimen la pobreza personal para llevar adelante otros fines.

Hay temas con las que simplemente no se juega y eso es lo que hace perder la paciencia. Se están dando algunos intentos por llevar la molestia y la indignación a las calles. Salir de la comodidad de la pantallita del celular para hacerle entender a los poderes establecidos en la Asamblea Nacional, y los que los aúpan, que estamos muy molestos.

Las marchas convocadas, no están claramente estructuradas bajo el liderazgo de alguna o varias organizaciones, fuera de las del sector obrero (Frenadeso, Suntracs, etc.). Pero el intento es válido. Es necesario reafirmar los mensajes de que todos los involucrados en actos de corrupción deben rendir cuentas y pagar sus culpas. Igualmente, mandar un mensaje, a los de ahora y los del futuro, de que esta sociedad no permitirá que se vuelva a dar una situación como esta.

De las últimas dos administraciones (solo por marcar un período) perseguir los desmanes y los evidentes actos de enriquecimiento ilícito y robo al erario, ha sido una odisea marcada por la incapacidad de un sistema judicial que parece estar teñida igualmente con las tintas de la corrupción. Brinda señales bien calculadas y claras de que los que delinquen hoy, no ven que habrá consecuencias negativas ni rendición de cuentas en el futuro.

Noam Chomsky, contextualizando las protestas de los indignados de Wall Street hace poco más de una década, manifestó que “cualquier persona con ojos sabe que el gansterismo de las instituciones financieras en Wall Street ha causado daños severos al pueblo de los Estados Unidos (y del mundo). Y, deberán saber que lo han estado causando de manera sostenida durante los últimos treinta años, a medida que su poder económico ha radicalmente crecido, así como su poder político. Eso ha puesto en movimiento un círculo vicioso que ha concentrado inmensas riquezas y poder político en un pequeño sector de la población, un uno por ciento, mientras el resto de la población busca sobrevivir en precarias condiciones”.

Si contextualizamos esas observaciones de Chomsky aquí, en el patio, la fortuna de un muy pequeño grupo de individuos (de todas las tendencias sociales, económicas y políticas), ha crecido sostenidamente, “concentrando enormes riquezas”, mientras el resto de la población no ve cómo mejorarán sus condiciones de vida. Y lo más reciente es el intento por enmarcar estas desfachateces como una “lucha de clases”.

Además de las dificultades diarias que viven los que salen a luchar por su bienestar todos los días, la burla es lo que ofende. Con los cuestionables beneficios que han logrado con ese poder, durante su gestión en la vida pública, existen efectos negativos en otras áreas sociales que afectan considerablemente el bienestar de un número indeterminado de ciudadanos. ¿Cuántos personas (niños, jóvenes, ancianos) han fallecido como consecuencia de la falta de medicamentos e insumos médicos en los hospitales y centros de salud alrededor del país? ¿Cuántos jóvenes talentosos perdieron la oportunidad de educarse en alguna buena universidad a nivel internacional -por ejemplo- pagado por el Estado para garantizar una generación que pueda llevar adelante el país desde las bases de las capas medias y los verdaderamente pobres?

El escenario se está montando; y la justicia y las correcciones, tarde o temprano, llegarán.

Comunicador social.

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