06 de Dic de 2021

Columnistas

Paridad de género y la oferta electoral

“Al amor a la patria y a la democracia no debemos revestirlo de géneros, sino más bien de metas para el Estado, a corto largo y mediano plazo”

En las últimas semanas, debido al proceso natural de reformas electorales, se ha llevado a la palestra pública el término de paridad de género y la igualdad de sexo en lo que serán las futuras disputas electivas. Si tomamos en cuenta que la paridad de género es un principio utilizado con el objetivo de garantizar la igualdad equilibrada entre hombres y mujeres en posiciones de poder, y de toma de decisiones en todas las esfera de la vida, incluso y la más agitada en los últimos años, la de acceso a puestos de representación popular.

Según lo anterior, y para crearnos un panorama didáctico más específico, entonces debemos tomar en cuenta las siguientes definiciones: el concepto de paridad está relacionado con corregir la falta de representatividad de las mujeres en la esfera pública, sobre todo en la política. La igualdad es el derecho inherente de todos los seres humanos a ser reconocidos como iguales ante la ley sin discriminación por su género, condición sexual, raza, creencia, nacionalidad, clase social o cualquier otro motivo y la equidad que se utiliza más en América, en ocasiones como sinónimo de igualdad, pero va más allá de esta y articula tanto los derechos individuales como la justicia social.

Pero en nuestros tiempos y en el ámbito político es importante destacar y diferenciar entre el resultado de las cuotas de género, que debe ser un concepto fundamental para la vida política y democrática en nuestro país, y la paridad de género y que debe ser sometida al escrutinio electoral, la cual está llamada a buscar un espacio de influencia y que deben ser ganada y obtenida según la decisión popular, escalando así a un cambio de cultura controlado por el predominio de un solo género en la esfera política.

La paridad concebida como una participación ecuánime e igualitaria de hombres y mujeres por las posiciones de poder y de toma de decisiones en todas las esferas de la vida, constituye una condición ideal y destacada para la igualdad entre los sexos.

De hecho, el avance y logro de paridad de las instituciones y diferentes escenarios, ya sean sociales, políticas y económicas, se considera un factor de la calidad y ejercicio democrático consciente de los países. Una presencia igualitaria de hombres y mujeres sería la mejor demostración de una composición congeniada de las sociedades modernas y así contribuir a eliminar la vieja percepción de que la política es cosa solo de hombres.

Ahora bien, no solo basta con lograr institucionalizar la tan anhelada paridad de género, pues ese sería el paso más fácil de acceder al camino correcto, sino también educar a la sociedad que debe ser garante de mantener esta justa aspiración.

A través de la participación ciudadana, mediante procesos electorales justos equitativo con igualdad de oportunidades, no solo en materia de equidad de genero, sino con las mismas condiciones para todos, pues los proceso no solo involucran el escenario del género, también condiciones sociales, étnicas, económicas y hasta de corte religioso, la cual no debe verse por parte de los grupos femeninos como una obligación dentro del proceso electoral, sino como una decisión final producto de la evolución democrática de las naciones. Este proceso que proporciona a los individuos una oportunidad de influir en las decisiones públicas y ha sido durante mucho tiempo un componente del proceso democrático de toma de decisiones.

Solo resta esperar que en las próximas contiendas electorales se siga avanzando en estos temas, cuyo único y primordial objetivo es que se presenten las mejores propuestas en materia electoral y que no quede o no se aspire a que un solo género sea el regente de los intereses del país. Al amor a la patria y a la democracia no debemos revestirlo de géneros, sino más bien de metas para el Estado, a corto largo y mediano plazo. El escenario es el adecuado, el ambiente político actual permite hacer los aportes que nos acerquen a la perfección electoral y a la optimización de la democracia, al final no es un premio a ningún género, será más bien un espaldarazo al futuro de Panamá y convertirnos en vanguardista y pioneros dentro de la región en esta importante materia.

Diplomático de carrera.

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