09 de Dic de 2021

Columnistas

Respuesta al artículo 'El polémico tema del aborto'

“Oponerse al aborto tiene muy poco que ver con la salud de la mujer, como sostienen las feministas. La gran mayoría de los abortos se realizan en mujeres perfectamente sanas que llevan en su vientre una vida humana perfectamente sana”

En el diario La Estrella de Panamá del 26 de septiembre pasado, la periodista Haydée Méndez Illueca esbozó algunos comentarios en defensa del supuesto “derecho” que tienen las mujeres al aborto.

Encima de eso, el movimiento feminista ahora nos dice, con total desparpajo, que el aborto es un derecho fundamental para alcanzar la igualdad entre hombres y mujeres.

Muchos grupos feministas y otras organizaciones proaborto, que quieren controlar la población mundial, tratan de hacer una distinción entre una pregunta científica (¿siente dolor el feto?) y una pregunta filosófica y bíblica (¿cuándo comienza la vida humana?), para reforzar su agenda proaborto.

Si el aborto es permisible o no, simplemente no es una pregunta que la ciencia ni ninguna organización internacional pueden decidir por nosotros. La ciencia no puede disculparnos del deber de tomar decisiones éticas y morales; y en el aborto, ¿a quién le debemos la máxima responsabilidad moral? ¿A la madre o al bebé por nacer?

Esa decisión deberíamos tomarla todos en base a nuestros propios valores morales y éticos y de nuestra consideración de la valía de la vida humana, y no esperar que la ciencia y otras organizaciones sesgadas respondan a preguntas morales por nosotros.

Desafortunadamente, los grupos feministas y proaborto, no se ocupan de la objeción más fundamental en el aborto en el sentido de que el feto está vivo.

Por supuesto que un feto es un ser humano. ¿Qué otra cosa puede ser? Es asombroso y espantoso cómo los grupos feministas utilizan un lenguaje deshumanizador contra el feto para ocultar el hecho de que una vida humana es destruida con el aborto.

Como un hecho biológico, los óvulos y los espermatozoides están vivos antes de la concepción. Es obvio que la fertilización no podría suceder si no fuera así. Entonces, ¿cómo pensar que el feto no tiene vida?

Es realmente cierto lo que dicen que el peor lugar para un bebé, hoy día, parece ser en el vientre de una mujer, especialmente el de las feministas liberales.

Es hora de que las mujeres asuman plena responsabilidad por las acciones y las implicaciones de lo que están haciendo. El aborto no es como matar una mosca o matar a algunos espermatozoides. Se trata de matar una vida humana en desarrollo.

Toda la evidencia socava la retórica abortista feminista de que el feto es simplemente un trozo de tejidos. Sería arbitrario y cruel pensar que pasar por una vagina es ese proceso mágico que convierte al feto en un ser humano.

Al emitir leyes restrictivas sobre el aborto, los Gobiernos no están apropiándose del cuerpo ni los derechos de las mujeres, sino que, simplemente, les impiden matar a un ser humano en desarrollo que también tiene derechos.

Son las mujeres, a través del aborto, quienes están quitándole a un ser humano en desarrollo su derecho a la vida, la libertad y la felicidad.

Oponerse al aborto tiene muy poco que ver con la salud de la mujer, como sostienen las feministas. La gran mayoría de los abortos se realizan en mujeres perfectamente sanas que llevan en su vientre una vida humana perfectamente sana.

Decir que se trata de la “salud” de la madre es simplemente una tontería política sin ningún fundamento biológico, médico o físico, pero más, una cuestión de conveniencia.

Nuestras sociedades consideran como asesinato que una madre mate a su bebé recién nacido.

¿Por qué terminar esa misma vida en el vientre, uno o dos semanas antes se considera un “derecho de la mujer”?

¿Realmente queremos matar a bebés porque podrían crecer en la pobreza o porque podrían tener un solo padre? ¿Ya estamos en esa etapa tan bárbara?

Tener un aborto, porque es conveniente, es simplemente perverso, aunque estoy de acuerdo en que hay fuertes consideraciones por violación y por incesto; pero ¿cuántos de los miles de millones de abortos realizados se deben a violación o incesto?

No escribo esta respuesta para intentar convencer a aquellos grupos feministas, liberales, socialistas o ateos con convicciones inquebrantables e inmunes a la evidencia, la razón, el sentido común y la lógica básica, que prefieren ceñirse a sus prejuicios y no ser molestados por hechos reales ni por doctrinas bíblicas. ¿Podemos esperar seriamente que los científicos nos prueben la existencia del alma humano?

Soy consciente de que el aborto seguirá ocurriendo. Pero la pregunta es si la sociedad está justificada para tratar de prevenirlos y enjuiciar a las mujeres que lo hacen.

Esa pregunta está relacionada con la vida y la muerte de los más vulnerables.

En cuanto a la educación sexual en las escuelas, es innegable que, independientemente de lo que proponga la ciencia o el escandaloso “lobby” proeducación sexual, la educación sexual en todos los países no ha logrado disminuir el número de embarazos no deseados. Además del aumento en embarazos de ese tipo, también ha provocado que el “lobby” proaborto y educación sexual se salgan con la suya en la sociedad a través del “bullying”.

Quien no crea que es moralmente cuestionable quitarle la vida a otro ser humano sin su consentimiento, simplemente porque no puede dar su consentimiento, no es una persona moral, ética o justa.

Planificador jubilado.

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