Temas Especiales

20 de Ene de 2022

Columnistas

VIH-SIDA: la pandemia de la desigualdad

“Existe suficiente información que comprueba que, aunque cualquier persona es susceptible al VIH, hay quienes lo son aún más […]”

El VIH es un virus responsable de una pandemia que ha representado un problema de alta magnitud en la salud pública mundial, logrando que quienes viven con él puedan desarrollar SIDA, etapa final de la enfermedad, situación que los hace más vulnerables a desarrollar otras enfermedades y finalmente la muerte, este último escenario solo ocurre sin el acceso al tratamiento antirretroviral, ya que es bastamente conocido que las personas que viven con VIH y que reciben sus medicamentos llevan una vida con igual calidad y esperanza, tiempo de vida desde el nacimiento, que quienes no tienen VIH, incluso, gracias a la terapia antirretroviral las personas con VIH tienen niveles en sangre indetectables del virus, por lo que no son capaces de transmitirlo a sus compañeros sexuales, aun sin el uso del preservativo, gracias también a esa indetectabilidad las madres no lo transmiten a sus hijos durante el embarazo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha determinado grupos poblacionales con una mayor vulnerabilidad a la adquisición de la infección por VIH, entre ellos destacan los hombres que tienen sexo con hombres (HSH), privados de libertad, consumidores de drogas inyectables, trabajadores del sexo y las mujeres transgénero. En 2020, datos de Onusida registrados en Panamá reportaron que dentro de los grupos con mayor prevalencia al VIH estaban las mujeres trans con un 29.8 % de prevalencia a la infección, mientras que los hombres que tienen sexo con hombre en 13.4 %, los privados de libertad están en un 1.8 %, y los trabajadores del sexo en 1.1 %, si comparamos estas cifras con menos del 1 % de prevalencia en la población general, nos damos cuenta de que la mayor prevalencia, si vemos esta pandemia por grupos poblacionales, se encuentra en los grupos ya mencionados; sin embargo, aclaramos que aun así, de forma global es una pandemia de predominio heterosexual.

Existe suficiente información que comprueba que, aunque cualquier persona es susceptible al VIH, hay quienes lo son aún más, la probabilidad de adquirir la infección es 14 veces mayor en las trabajadoras sexuales que en las otras personas, 19 veces mayor en los hombres que tiene sexo con otros hombres y 50 veces mayor en las mujeres transgénero en comparación con la población general, este último dato representa una alerta en temas de salud pública, debido a la alta vulnerabilidad a la adquisición de la infección en el grupo de mujeres trans.

Pese a lo anterior, fuese lógico pensar que existen suficientes estrategias de protección para el grupo de mujeres transgénero, sin embargo, las mujeres trans están gravemente desatendidas en la respuesta mundial al VIH. Menos del 40 % de los países informan que dentro de sus estrategias nacionales sobre el VIH-SIDA haya un enfoque dirigido a las mujeres trans, a pesar de la creciente evidencia de que las mujeres trans, en particular, enfrentan una carga desproporcionada de adquisición del VIH.

Factores sociales, culturales, políticos y económicos se vinculan de forma multifactorial a las distintas génesis que convierten a las mujeres trans en un grupo altamente vulnerable a la infección por VIH, y es que la discriminación, estigma, violación de derechos humanos, la falta de acceso a documentos de identidad que se correspondan con la expresión de su género, la alta prevalencia del desempleo, subempleo y el empleo informal, el trabajo sexual realizado en la calle con un pago bajo y sin ninguna protección legal, la carencia de hogar y la violencia en sus distintas dimensiones son detonantes de una deficiente condición de salud y entorpece el acceso a un sistema que muchas veces no se vincula a todos los grupos con la misma facilidad.

Si bien es cierto a nivel internacional existen iniciativas que velan el respeto de los derechos humanos de la población LGBTIQ+, aún en Panamá no hay un goce de todos estos derechos y son pocas las iniciativas legislativas y de Estado en apoyar a que las mujeres trans y demás personas del colectivo LGBTIQ+ puedan desempeñarse de manera social, económica y laboral.

Frente a esta gran problemática, actualmente, en Panamá existe la iniciativa de realizar un estudio donde se valore la vulnerabilidad a la adquisición del VIH en las mujeres transgénero, con el principal objetivo de promover estrategias de salud pública orientadas a la protección de este grupo tan vulnerable, para dicho estudio es necesario y se espera la participación del mayor número de mujeres trans con las que se pueda contar.

Confiamos que con el esfuerzo conjunto, podamos hacer de la pandemia del VIH un escenario que se aborde con igualdad de condición para todos y que ningún grupo o sector de la población se quede atrás, logrando la accesibilidad a diagnósticos tempranos, tratamientos oportunos y lo más importante, que es donde nos estamos quedando atrás, el acceso a la inserción a nuestra sociedad sin discriminación a todos estos grupos vulnerables, especialmente a los que sufren hoy el mayor peso de la infección, como lo son las mujeres transgénero.

(*) Líder del proyecto de investigación de Vulnerabilidad a la adquisición por VIH en las mujeres transgénero en Panamá. Coordinador el programa local de VIH/SIDA, ITS y Hepatitis virales, Caja de Seguro Social, Policlínica Blas Gómez - Panamá Oeste.

Médico