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19 de Ene de 2022

Columnistas

'Lo hacemos por el bien común'

“[...] el derecho de propiedad y la libertad deben ser defendidos de forma absoluta, estos no pueden ser selectivos [...]”

Este último año ha despertado lo peor de muchos ciudadanos, donde movidos por el pánico, la desesperación y los intereses personales, han buscado, mediante el engaño y la deshonestidad intelectual, imponer una falsa premisa sobre la libertad.

Han usado el ya martillado tema sobre la vacunación para querer imponer una forma de pensamiento único, donde la sociedad debe responder correctamente hacia el llamado bien común. Pero ¿qué es el bien común? ¿Quién puede definirlo dentro de una sociedad? Esas son preguntas que siempre quedan sin responder. Aunque últimamente se ha estado buscando introducir a cuentagotas que el bien común lo define una minoría con una especie de “superioridad” basada en la ciencia, por un lado, y por el otro, debido a que la sociedad le dio esa responsabilidad mediante el voto.

Han usado esta excusa para querer llevar a cabo actos aberrantes y totalmente reprochables contra una parte de la sociedad que es libre de decidir sobre su cuerpo y libertad. Han llegado hasta tal punto, que han recurrido al Estado y su naturaleza violenta y coactiva para discriminar y segregar a una parte de la sociedad que solo desea ejercer su libertad, donde el argumento para justificar dichas acciones es decir que estas minorías o grupos son enemigos de la sociedad por atenta contra el bien común y por ello es justificable, bajo cualquier acción, pasar por encima de sus derechos, libertades y sus propias vidas.

Quienes buscan imponer el bien común, ahora quieren valerse del derecho de propiedad y del derecho de admisión como excusa para no permitir personas que han tomado su decisión propia, consciente e informada sobre no inocularse. Pero cuando se les argumenta que dichas acciones son igual de discriminatorias, reprochables y que abren la puerta para cosas horrendas que le ha tocado vivir al mundo, niegan todo argumento fundamentando que, a diferencia de lo que ha sido la persecución en su momento contra las personas de color en Estados Unidos, contra los LGBT, contra minorías religiosas, tienen la desvergüenza de decir que ellos no eligieron nacer así, pero que vacunarse es una elección y como elección es correcto obligarte a vacunar o si no atenerse a ser encerrado y perseguidos por ser una “amenaza” para el mal llamado bien común.

Si estas personas que nombran la libertad entendieran lo que es esta hermosa y gloriosa palabra no estarían diciendo lo que dicen, sea por nacimiento o elección sea cual sea mi posición o mi elección es y siempre será mía, basada en cómo quiero o cómo creo que puedo vivir mejor mi vida, cómo puedo vivir según mis creencias y siempre bajo el respecto de mi vida, mi propiedad y mi libertad.

Ya habiendo dicho esto, entonces es totalmente contrario que, al ser un tema de elección, yo deba ser obligado, extorsionado, amenazado y perseguido para pensar y actuar como el resto, porque simplemente se me están violando mi libertad, mi vida y mis derechos fundamentales, que no se los debo a nadie, ni al Estado ni a los gobernantes y mucho menos a una utopía llamada bien común. Esto aplica tanto para mi elección como para mi condición como ser humano, por lo cual, si le parece mal discriminar a una persona por tener un color de piel distinto al suyo, a una persona con creencias diferentes a las suyas o a una persona con inclinaciones sexuales diferentes a las suyas, todas parten de un mismo principios, el cual es el respeto de su vida y su libertad, y nadie puede usar la fuerza para imponerle cambiar, ni vivir la vida según otros y mucho menos tener que obligarla a ir en contra de sus principios.

Por eso, el derecho de propiedad y la libertad deben ser defendidos de forma absoluta, estos no pueden ser selectivos, ni pueden ser defendidos cuando a mí me convenga, vivir en sociedad y en libertad implica, aunque no nos guste, respetar la vida, la propiedad y la libertad de los demás. De no seguir estos principios, lo único que se está haciendo es aplanarle el camino para aquellos que desean usar el poder del Estado y las leyes para imponernos sus formas de pensar y de vivir, a estos también se les conoce como totalitarios o autoritarios, estas personas también han usado el poder y las leyes para defender el “bien común”, para hacer que las personas elijan lo que ellos quieren mediante la violencia. Los medios no justifican los fines.

En este caso, mal usar el derecho de propiedad y querer deshonestamente engañar a las personas mediante el miedo, la incertidumbre y el terror para que un grupo logre sus fines debe ser siempre reprochado, dividir a la sociedad, crear peleas entre los individuos de una sociedad, no es más que también otra forma de aplanar el camino al totalitarismo y parece que en Panamá hay varios cientificistas, filósofos rey e individuos dispuestos a esto bajo el lema buenista del bien común.

Economista

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