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19 de Ene de 2022

Columnistas

"¡No a la reelección!" y la crisis existencial del panameño

La pregunta de rigor es, sí esa decisión, manifestada principalmente, en el imaginario cibernético

A tres navidades (¡Noche buena!) de distancia de la elección de las autoridades de un nuevo gobierno, no me propongo comentar sobre la deficiente y opaca ejecutoria del actual régimen, porque seria redundante y, es un hecho, abrumadoramente percibido por la población panameña.

En esta ocasión dedicaré mi reflexión sobre una frase surgida del anonimato de los "indignados" (cabriados) nacionales, que frente a las desatinadas actuaciones del "primer Órgano del Estado" han enarbolado la consigna -cual sismo electoral- de ¡"No a la reelección"!

La pregunta de rigor es, sí esa decisión, manifestada principalmente, en el imaginario cibernético, se convirtiera en voluntad política del electorado en el 2024, haría la diferencia. La respuesta es definitivamente no. Porque las estadísticas electorales demuestran lo contrario. Las dos terceras partes de los diputados electos para el presente periodo, que conforman la actual Asamblea Nacional, son nuevos o no reelectos y los actos de los actuales son tan o más deplorables que los anteriores.

¿Por qué insiste la muchedumbre, con el grito desesperado de la no reeleción (de nadie) para extenderlo a otros cargos de elección popular, como son los de alcaldes y representantes de corregimientos?

Sencillamente, porque esa ola inmensa de cabriados no sabe ¿"Qué hacer"? y mucho menos ¿"Quién lo hará"?, Ya que en Panamá, hasta las ideologías y sus instrumentos fueron "privatizados". Por eso 'todo el mundo' desconfia de las entelequias politicas (más allá del clientelismo y fichaje políticos, identificados con la detestable y denigrante frase,"qué hay pa' mí").

En consecuencia, las muchas crisis que atormentan la psique y el "bolsillo" de la gente de a pie, encuentra a un gobierno desprovisto de poder ("capacidad de hacer las cosas") -y, ahora en manos de las trasnacionales- verbigracia, Panamá Port Company que de manera humillante impuso la renovación de un leonino acuerdo y la Minera Panamá S.A. que realiza sus actividades de extracción de cobre y otros minerales (oro, por ejemplo) de forma ilegal, a pesar de que sobre el contrato con el Estado, hay un Fallo de Inconstitucionalidad o, peor aun, este gobierno negocia un nuevo contrato con una empresa.globalizada, juridicamente inexistente en el plano nacional.

¿Por qué tanta irregularidad y desatino gubernamental?

La causa no es solo atribuible al cohecho, como muchos suponen, la realidad es que la República no cuenta con el 'poder' y lo que queda de 'politica' lo utiliza para truhanadas en contra del sufrido ciudadano y personas residentes en el Istmo de Panamá.

Asistimos, pues, a tiempos de incertidumbre y ausencia absoluta de liderazgo político. "La política a la que le han exprimido/robado todo (o casi todo) su poder, su fuerza y su mordiente"; es en el inframundo del subdesarrollo -y, por supuesto, en Panamá- un instrumento de expoliación deshumanizada de los hombres y la mujeres decentes.

De manera que a la indefinida consigna electorera de "no a la reelección" debemos transformar en un canto nacional de CAMBIO para construir sobre las ruinas del viejo Estado neoliberal, plutocrático y corrupto; la nueva república democrática, humana y social de derecho, con liderazgo no licualizado de "leche condensada"; sino de "esperanza, coraje y obstinación".

¡Así de sencilla es la cosa!

El autor es abogado y analista político.

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