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23 de Ene de 2022

Columnistas

El narcotráfico en Panamá (2)

“La participación de Panamá en el tráfico de drogas se inició a comienzos del siglo XX, con el tráfico de opio de Asia a Europa a través del canal interoceánico”

En las últimas 24 horas (*), cinco personas han sido asesinadas de forma violenta, el sonido de las balas retumba en los barrios “rojos”, dejando a madres sin hijos, esposas viudas e hijos sin padres. La violencia parece estar fuera de control. Violencia dinamizada por el narcotráfico, enfrentando las bandas por el dominio territorial del trasiego, almacenamiento, tumbe y venta de estupefacientes.

Panamá es la entrada en Centroamérica de la droga que, procede de Suramérica y trata de llegar a Estados Unidos o a Europa. Este año, 2021, pese a la pandemia, se han decomisado más de 100 toneladas de cocaína, cantidad que supera las 90 toneladas aprehendidas en 2019 y las 84 toneladas del 2020.

Las bandas panameñas se han sofisticado y acrecientan su capacidad, además de trasegar droga, ahora son más para transportar mayores cantidades de drogas, aumentaron su poder de fuego para defender su territorio y la logística para almacenar y lavar grandes sumas de dinero.

La participación de Panamá en el tráfico de drogas se inició a comienzos del siglo XX, con el tráfico de opio de Asia a Europa a través del canal interoceánico. En las décadas de 1960-1970 se producía cannabis, pero fue reemplazado por la cocaína. A partir de la década de 1980 en adelante, Colombia, hizo de Panamá el punto de tránsito natural de los estupefacientes en dirección al norte. El Gobierno del general Noriega estableció fuertes relaciones comerciales con el cartel de Medellín; para lo cual les cobraba 100 000 por carga para ingresar cocaína por vía aérea; además les daba refugio y base para el procesamiento de cocaína y como centro bancario para el lavado de dinero.

Con la invasión norteamericana en 1989, se abolió el ejército y la seguridad pasó a organizaciones civiles, estos tuvieron problemas en los años siguientes por falta de capacidad y experiencia, lo que permitió que variados tipos de grupos del crimen organizado consolidaran su poder. La tendencia se mantuvo en los años 2000; entre 2005 y 2010, datos oficiales mostraron que se triplicó el número de pandillas que operaba en el país. En la década de 2010, el Gobierno ha intentado varias estrategias para abordar el problema de las pandillas, ninguna de las cuales ha resultado ser exitosa.

En el 2014, el presidente Juan Carlos Varela anunció una amnistía para pandilleros que accedieran a desarmarse. En 2016, las autoridades lanzaron una ofensiva antipandillas contra una banda importante, y desestabilizó las operaciones de otra pandilla involucrada en el tráfico internacional de cocaína. Las medidas parecían anunciar un cambio hacia políticas más represivas en términos generales contra las pandillas.

Panamá ha sido un centro para el lavado de dinero internacional, debido a su amplio sector bancario, la economía dolarizada y de rápido crecimiento y la presencia de la Zona Libre de Colón (ZLC). El rol central de Panamá en el lavado internacional de dinero quedó en evidencia en 2016 con la publicación de los llamados “Panama Papers”.

Recientemente, las pandillas panameñas han comenzado a crear sofisticadas estructuras conocidas como “oficinas de cobro”, que trabajan directamente con narcotraficantes transnacionales. Diferentes organizaciones criminales transnacionales, especialmente organizaciones con base en Colombia y México, usan a Panamá para el tráfico de drogas, escapar de la presión en sus países de origen y hacer sus negocios.

En Colombia, en 2020 se produjeron 1010 toneladas métricas de cocaína pura, la cuarentena del coronavirus desató el consumo de drogas en Estados Unidos y la dificultad de los narcos para transportarlas, así como el aumento de la demanda, llevaron los precios a cifras inauditas. Un gramo de cocaína cuesta 153 dólares, la heroína 1168 dólares el gramo y el fentanilo 1600. La marihuana, siempre más barata, llegó ya a los 100 dólares por bolsita de diez gramos. Los carteles del narcotráfico no solo están recibiendo más dinero por menos droga, sino que la pandemia les dio la oportunidad de mayor control de territorio y compra de voluntades.

En 2021, a pesar de que Bagdad ganó protagonismo como la principal pandilla de Panamá, Calor Calor sigue siendo parte importante del narcotráfico del país, pues mueve numerosos cargamentos de drogas y controla el microtráfico en muchos barrios de la ciudad de Panamá.

(*) Segunda parte del artículo El narcotráfico en Panamá, enviada el martes 23 de noviembre de 2021.

Economista