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23 de Ene de 2022

Columnistas

La seguridad es cosa de todos: aliados en tema de seguridad

“Es importante destacar los esfuerzos para erradicar la corrupción. Pero no podemos hablar de ello sin primero ordenar los roles de cada entidad asociada en la administración de justicia […]”

Si hablamos de seguridad, debemos ser conscientes en qué estamos fallando y en dónde debemos mejorar. Partiendo de la premisa: “La seguridad es cosa de todos y todos tenemos una responsabilidad social para con ella”. Lo importante sería saber cuánto abarca ese “todos” que se menciona.

Veamos las principales responsabilidades de lado a lado y no de arriba hacia abajo, ya que todos tenemos un mismo nivel de responsabilidad:

1.- El núcleo familiar, la iglesia, el sistema educativo, sumados a instituciones y ONG creadas para tal fin; todo lo referente a la inclusión de valores y virtudes humanas. Producto final: un ciudadano de bien.

2.- El Gobierno tiene como responsabilidad garantizar que se cumplan las necesidades básicas de todo ciudadano. Producto final: un ciudadano con poca motivación para delinquir.

3.- Las diversas instituciones de seguridad, en conjunto con el sistema de justicia, prevenir el delito y cerrar espacios para la comisión de estos, de igual manera, los reprimirá de acuerdo con lo establecido en la Constitución y las leyes del país, presentando al infractor ante las autoridades competentes; en ese mismo sentido, el Órgano Judicial deberá impartir justicia sin dejar espacios a impunidad. Producto final: certeza de castigo para quienes delinquen, lo cual desmotivará a cualquier posible infractor.

Un ejemplo que no debe suceder es que aliados en materia de seguridad mantengan diferencias latentes, como lo son: que la ciudadanía sienta que los estamentos de seguridad no son lo suficientemente efectivos en el combate contra el delito, que los estamentos de seguridad adopten medidas arbitrarias y sientan que el Sistema Judicial es el responsable de que lo culpen, ya que hacen el trabajo y estos los demeritan soltándolos; por otra parte, los medios de comunicación, que también son parte de la sociedad, al no dárseles, en muchos casos, información precisa, elevan el grado de información sin objetividad, generando un ambiente de inestabilidad, lo que provoca ansiedad y zozobra; por último, el Sistema Judicial, al verse atacado por sus aliados, comienza a exaltar, en vez de corregir, las faltas cometidas por sus socios cercanos (los estamentos de seguridad), dándoles ventaja a los delincuentes.

Como dicen muchos panameños: “Hay mil formas de exprimir un limón”, el problema es qué técnica utilizar para sacarle el mejor provecho; lo correcto es comprender los actores principales, que serían los estamentos de seguridad y el Sistema Judicial, trabajando en coordinación para que se cumplan de manera correcta los debidos procesos.

¿Será que el producto que entregan los estamentos de seguridad es el correcto? Recordemos que, en nuestro afán de mitigar el delito, hemos estado mezclando, de una manera u otra, los entes de apoyo del Ministerio Público; recordemos que inteligencia e investigación son dos misiones totalmente diferentes, pudiéndose convertir en el talón de Aquiles de lo que nos sucede; expuesto esto, debo decir que en ocasiones me lleva a pensar que quizás el Ministerio Público esté tomando productos de inteligencia para judicializar y no meramente de investigación. Lo cual ocasiona que el atestado o informe policial, en el que, entre otras cosas, se enmarcan los elementos de prueba obtenidos no sean los adecuados, trayendo consigo una débil presentación del caso, que es aprovechada por la defensa de los imputados, que, por lo general, son exfuncionarios del Órgano de Justicia, que conocen esta falencia, ya que ellos también la tuvieron, obteniendo así ventaja ante el juez que, en la mayoría de los casos, debe acuerpar por ley al juzgado. Si este no es el problema, estoy seguro de que es parte mayoritaria del mismo.

El Ministerio Público consciente del reto con el nuevo Sistema Penal Acusatorio, que es de orden internacional, debe tomar todas las medidas para que sus investigaciones estén fortalecidas con los peritajes correspondientes, más el empleo de una fuerza auxiliar proporcionada por los estamentos de seguridad en materia de investigación y acuerpada por los aportes de inteligencia.

Con los medios de comunicación se debe coordinar que se les brinde información oportuna y puntual, ya que es bien sabido que, si no se les ofrece, la buscan por ser su deber el informar, perdiendo así objetividad y provocando en esta forma que lo que se diga no sea corregido, dejando una sombra social.

Es importante destacar los esfuerzos para erradicar la corrupción. Pero no podemos hablar de ello sin primero ordenar los roles de cada entidad asociada en la administración de justicia, para evitar el fenómeno de pescar en río revuelto, que también se convierte en herramienta de perseguidores, lesionando la legitimidad de una certeza de castigo.

Presidente de la Fundación Juventud Panamá Oeste.