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26 de Ene de 2022

Columnistas

Nuestra libertad científica y espiritual

“Si lo que buscamos es la unidad y equilibrio, también debería haber fundamentalismo religioso tolerante por constitución. La experiencia es liberación”

“Religión” es el conjunto de creencias o dogmas acerca de la divinidad, veneración y temor hacia ella, de normas morales para la conducta individual y social, y de prácticas rituales, principalmente la oración y el sacrificio para darle culto. En Panamá, la mayoría de las personas son cristianas, aglomeradas en sus diferentes corrientes, católico o protestante. Panamá posee libertad de culto. Así lo expresa el artículo 35 de nuestra Constitución: “es libre la profesión de todas las religiones, así como el ejercicio de todos los cultos, sin otra limitación que el respeto a la moral cristiana y al orden público. Se reconoce que la religión católica es la de la mayoría de los panameños”.

El catolicismo, según la Real Academia de la Lengua Española, es la comunidad y gremio universal de quienes viven en la religión católica. Y la religión católica es la confesión cristiana regida por el papa de Roma. Los protestantes son, en redundancia, protestantes contra algunos conceptos católicos, como desconocer la jerarquía del papa romano como líder del cristianismo. Porque el líder universal es el propio Jesús, aunque haya encargado a sus discípulos esparcir su mensaje y la palabra de Jehová sobre la Tierra, y, entre ellos, se reconoce a Pedro como el primer líder o papa de la Iglesia. Pero la esencia histórica sigue siendo el cristianismo, el judaísmo, el yahvismo, y los profetas nombrados en el Viejo y en el Nuevo Testamento bíblico. Algunos dicen que la Iglesia es uno mismo. Pero cierto, debe haber líderes en cada iglesia o religión, porque así es el primate humano que todo lo ordena en fila, cuadrado, o cual figura geométrica se nos ocurra.

Ahora, según el conocimiento científico las religiones son especulaciones humanas para explicar la existencia de las cosas, producto de la carencia de conocimiento en el pasado, basándose en la fe de seres divinos con poderes extrahumanos. Además, las religiones son producto de la evolución mental y cultural humana. Actualmente, la ciencia puede explicar mucho de lo que no podían antes las religiones, pero también carece de conocimiento para explicar muchas otras cosas.

“Soy biólogo estudioso del sistema nervioso y las serpientes como entes biológicos, cristiano, rastafari, cometo errores que corrijo como humano, y […]”

También está la “religión natural” o “deísmo”, religión descubierta por la sola razón y que funda las relaciones del ser humano con la divinidad en la naturaleza misma de las cosas. Si yo, como estudioso de la vida, basándome en la evolución por mecanismos adaptativos, descubro un concepto científico que puede ser muy criticado por las religiones actuales, pero por razonamiento propio me acerca a una divinidad en la naturaleza de las cosas, como dictamina el concepto de religión natural, estoy en todo mi derecho de tener un concepto propio como tal, porque el artículo 35 de la Constitución me lo permite, aunque suene extraterrestre y loco, sin faltar el respeto a la moral cristiana, al orden público, y, agregaría también, el respeto a las demás religiones.

Soy biólogo estudioso del sistema nervioso y las serpientes como entes biológicos, cristiano, rastafari, cometo errores que corrijo como humano, y pienso que existen los extraterrestres. Constitucionalmente puedo decidir mi camino científico y espiritual de la misma manera que un católico, mama tata, protestante, gótico, islámico, gnóstico, masón, budista, o entre otros, sin llegar a una persecución estatal. Lo contrario indica que la balanza constitucional favorece solo al catolicismo o cristianismo fundamentalista. Mi (nuestra) visión deísta es integradora y ojalá pudiera compartirla con más libertad. Si lo que buscamos es la unidad y equilibrio, también debería haber fundamentalismo religioso tolerante por constitución. La experiencia es liberación. En el año 2022 después de Cristo. Así es el tiempo, así la evolución humana.

Profesor de Fisiología y Comportamiento Animal, UP.