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28 de May de 2022

Columnistas

De la “infodemia” y el fin de la pandemia

Hoy, se vislumbra un panorama muy alentador, y a pesar de que la variante ómicron nos ha llevado a dudar si realmente estamos cerca del fin de la pandemia

Luego de más de dos años desde que el coronavirus fue declarado una emergencia de interés internacional y poco después catalogado como una pandemia, la sociedad ha tenido que enfrentar los embates de una crisis sanitaria que ha impactado los sistemas de salud, la economía, la educación, las interacciones sociales, entre otros.

Tras la pandemia se ha suscitado lo que ya la Organización Mundial de la Salud reconoció como una “infodemia”, una avalancha de información de diferentes fuentes que se replican a una velocidad de propagación casi similar a la de un virus, que va dejando a su paso confusión, incertidumbre y que un grupo minoritario de seres humanos aprovecha para manipular y desinformar causando que los esfuerzos de promoción y prevención se vean notablemente truncados.

La comunidad científica con su rigurosa metodología, que a lo largo de la historia ha salvado la vida de tantas personas con sus investigaciones para la prevención, diagnóstico oportuno, tratamiento y rehabilitación, ha tenido que luchar contra la desinformación. Este fenómeno acelerado por la inmediatez y anonimato que las redes sociales y nuevas tecnologías de la información ofrecen, ha añadido un problema global en el manejo de la pandemia.

Era predecible que, al inicio de la pandemia, la sociedad se viera envuelta en el temor a lo desconocido, en rumores y en desesperación, lo que consecuentemente traería una serie de información desproporcionada que intentara aclarar el oscuro desenlace que en sus inicios la pandemia generaba. No obstante, la infodemia sigue creciendo ahora enfocada en el tema de la seguridad y eficacia de las vacunas, que se contrasta con la evidencia robusta de una reducción significativa de la mortalidad y de complicaciones en personas completamente vacunadas.

Hoy, se vislumbra un panorama muy alentador, y a pesar de que la variante ómicron nos ha llevado a dudar si realmente estamos cerca del fin de la pandemia y la latente amenaza del surgimiento de nuevas variantes, ya muchos científicos predicen con respaldada evidencia que la estabilización de la pandemia llegará al bajar esta ola de contagios.

El mejor de los escenarios sería la transición epidemiológica de la COVID-19 hacia la endemia, lo que significaría un comportamiento esperado y predecible de casos que permitiría tener un sistema de vigilancia centinela que identificaría de forma temprana posibles brotes y se podrían activar medidas de control focalizadas en las poblaciones vulnerables o áreas geográficas específicas.

Preocupa también las enfermedades no transmisibles desatendidas durante estos dos años, que incrementará posiblemente la morbimortalidad asociada a problemas de salud de larga data entre los países en vías de desarrollos como el nuestro: hipertensión, enfermedad cardiaca, diabetes y cáncer.

Otras enfermedades infecciosas como la tuberculosis, el VIH y la malaria también podrían haberse visto afectadas por la pandemia y deberán redoblarse los esfuerzos en todos los niveles para poner fin a estas epidemias que siguen generando impacto en la salud de poblaciones claves y que tienen metas incluidas en los objetivos del desarrollo sostenible hacia el año 2030.

La “infodemia” continúa y para ello se requiere un esfuerzo intersectorial entre la comunidad científica que desarrolle estrategias para difundir los resultados de investigaciones de una manera atractiva, sencilla y accesible a la sociedad. Los medios de comunicación tienen un rol fundamental como puente entre la ciencia y sus audiencias, para transmitir de forma objetiva la información científica que esté fundamentada con los mejores niveles de evidencia. Las universidades deberán enseñar en sus aulas como competencia transversal, herramientas básicas para que los futuros profesionales sin importar el área de conocimiento puedan discernir de forma crítica la información que llega a sus manos. Solo así, tendremos una masa crítica que pueda hacer un balance reflexivo y una sociedad empoderada para tomar las mejores decisiones sobre su autocuidado, concepto primario en la prevención de una enfermedad.

*Decano de la Facultad de Ciencias Médicas y Clínicas-UDELAS