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17 de May de 2022

Columnistas

Burocracia y mercantilismo: obstáculos para la educación

“[...] la miopía, los intereses personales y políticos [...] han ralentizado la ejecución de este proyecto (de Renovación de la Facultad de Ciencias Naturales, de la UP)”

En educación las necesidades abundan, y se ven acentuadas por los cambios vertiginosos, sobre todo en aspectos tecnológicos y la generación de nuevos conocimientos de forma sostenida. Esto, por lo tanto, se convierte en un desafío para quienes eligieron por vocación ser maestros; quienes procuran en alguna medida descubrir alternativas e implementar estrategias, que, al menos, mitiguen las carencias; sean estas de infraestructura, equipamiento u otras. Esos cambios y necesidades, por supuesto, también son inherentes a la educación superior, aún cuando sean inadvertidos por la mayoría de los ciudadanos. No obstante, tienen impactos extraordinariamente negativos en la formación de recurso humano calificado para aportar soluciones a diversos sectores de la sociedad panameña.

Hace aproximadamente tres años el Gobierno nacional adquirió un préstamo, a solicitud y sustentación de la parte interesada, para el desarrollo del “Programa de Renovación de la Facultad de Ciencias Naturales, Exactas y Tecnología de la Universidad de Panamá”; cuyos edificios fueron construidos, unos en los años 50 y otros en los 70, del siglo pasado.

La ejecución de ese proyecto, como muchos otros, se ha visto impactada por la pandemia. Además, la adquisición de bienes ha sido afectada, como siempre, por la burocracia estatal y los intereses de los oferentes. La insistencia incesante por parte de empresas para vender su producto, desestiman lo que se necesita por lo que ellos representan. Y pareciese que se ven, en muchos casos, apoyados por instancias de poder.

Esto se agrava aún más, cuando se trata de instrumentos con cierto grado de especialización; en donde los proveedores locales que son intermediarios carecen, en la gran mayoría de los casos, de los elementos que les permitirían entender la amplitud de lo requerido; en cambio, son extraordinarios conocedores de los intríngulis de la ley que les permite casi obligar a adquirir un producto no deseado. ¡Situación fatal! Y su negativo impacto lo sufrirán miles de estudiantes mientras se forman y otros cientos, durante la realización de sus trabajos de graduación o proyectos de investigación. Esto, por supuesto, afectará el desarrollo científico tecnológico del país, imprescindible para el desarrollo social y económico que tanto se anhela.

Por supuesto, la miopía, los intereses personales y políticos también han ralentizado la ejecución de este proyecto, tan necesario. Cada momento fallido hoy en educación impacta en el futuro con amplitud. De seguro, cualquier fondo previsto será insuficiente para alcanzar metas en la formación de las nuevas generaciones.

Profesor titular III, Departamento de Química Orgánica, Universidad de Panamá, SNI-Distinguido/Senacyt.