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23 de May de 2022

Columnistas

Pesca con líneas ('long-liners')

“Los Gobiernos de todos los países están obligados a involucrarse en los esfuerzos de conservación a nivel mundial, actuando localmente y pensando globalmente”

Miles de miles de aves marinas y millones de millones de peces mueren cada año como consecuencia de la pesca con línea. Es una práctica salvaje, que está acabando con la vida marina y sucede principalmente en cuatro grandes regiones pesqueras: el océano Índico, el océano Austral, el mar del Coral y el océano Pacífico central.

La pesca con líneas consiste de un cable que puede tener hasta 100 kilómetros de largo. Ese cable se mantiene a flote con bollas o flotadores plásticos. Aproximadamente cada 50 metros, se conecta una línea secundaria y cuelga del cable principal. Las líneas se ceban con carne de calamar o tiburón, y tienen hasta 10 mil anzuelos. Cada 12 a 24 horas, se levanta el cable, se recoge o descarta la captura, se vuelve a cebar mecánicamente y nuevamente se tira en el agua detrás de la embarcación. Y eso siete días a la semana, 365 días al año.

Las aves marinas pueden ver los anzuelos cebados cuando se colocan en el agua o se sacan. Cuando las aves se zambullen en busca del cebo, se enganchan a través del pico, se arrastran detrás del barco de pesca y se ahogan. Pero las técnicas de pesca con línea también capturan otras formas de vida marina como tortugas marinas, focas, delfines, pingüinos, tiburones y muchos otros peces como merlines.

Lo triste y salvaje de esta pesca es que muchos de estos animales pueden vivir hasta 60 años y algunas especies no empiezan a reproducirse hasta los 10 años. Algunos incluso tienen una baja tasa de reproducción y muchas especies solo se reproducen cada dos años. Por ejemplo, el albatros, que cría a sus polluelos durante una media de más de 270 días, se empareja de por vida y puede tardar años en encontrar una nueva pareja si su pareja muere. Debido a su baja tasa de reproducción, los albatros son vulnerables a la pesca con línea. Actualmente, se cree que seis albatros se ahogan por cada 100 mil anzuelos calados. Esto es más de 400 aves a la semana. La tasa de mortalidad actual de aves adultas no es sostenible y, para algunas especies, las aves mueren más rápido de lo que pueden repoblar. Actualmente, 19 de las 22 especies de albatros del mundo están amenazadas de extinción.

Este año los barcos de pesca con líneas colocarán 12 mil millones de anzuelos en todo el mundo. Aunque existen algunas medidas de mitigación, los expertos creen que lo único que puede salvar la vida marina en los océanos es una mejor legislación y mayor regulación para el cumplimiento de las leyes que rigen la industria pesquera en todo el mundo. Muchos se preguntan, frente a este salvajismo irracional, por qué la pesca con líneas no está prohibida y es considerada ilegal. La respuesta es que sí es ilegal en muchos países y es condenable en todo el mundo. Sorprendentemente, el público en general desconoce esta explotación desenfrenada y derrochadora de los recursos marinos. Mientras tanto, los pescadores artesanales a nivel mundial expresan sus quejas: menos peces, peces más pequeños, desarrollos extraños en su apariencia y dispersión estacional, y menos especies en general vistas. Sin duda, estos son los signos clásicos de que existe una sobrepesca y que la pesca en línea está acabando con la vida marina.

Y simplemente una práctica salvaje de arrasar con todo lo que hay en los océanos no puede seguir funcionado sin que se evalúe el impacto ecológico y económico. Las líneas están prohibidas en muchos países, porque, precisamente, hay que proteger a muchas especies de animales en peligro de extinción. Lo extraño y sospechoso es que Panamá, que depende de su pesca tradicional y artesanal para su subsistencia, no haya prohibido la pesca con líneas, especialmente si países vecinos como Costa Rica la consideran ilegal.

Confiamos en que de la reciente reunión entre funcionarios del MIDA, Cancillería, ARAP y AMP sobre la lucha contra la pesca ilegal surjan iniciativas concretas para prohibir la pesca con línea. Igualmente, es fundamental invitar a estas reuniones al Ministerio de Turismo para promover la pesca deportiva como un atractivo de turismo que estimula la inversión en marinas y genera miles de empleos.

La extracción de cientos de millones de toneladas de peces cada año de nuestros océanos es una salvajada que merece ser regulada y reglamentada. Y lo más triste es que más del 30 % de esto se descarta como captura incidental de especies no deseadas. Por tanto, si no actuamos y ponemos frenos a estas prácticas pesqueras derrochadoras, estamos condenados a quedar con océanos sin vida marina. Los Gobiernos de todos los países están obligados a involucrarse en los esfuerzos de conservación a nivel mundial, actuando localmente y pensando globalmente.

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