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18 de May de 2022

Columnistas

La soberanía alimentaria y los tratados de libre comercio (TLC)

“[…] en buena hora, el secretario de Estado de los Estados Unidos, Anthony Blinken nos visitó por dos días [...] y el presidente Laurentino Nito Cortizo aprovechó las reuniones, [...], para solicitar la renegociación del TPC [...]”

La FAO (organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación), en su cumbre mundial en 1996, en su sede, Roma, Italia, estableció el concepto de la “Soberanía Alimentaria”, que otorga a todos los países del mundo la libertad para definir sus propias políticas agropecuarias y alimentarias de acuerdo a sus objetivos del desarrollo económico sostenible y la seguridad de todo país en disponer de los alimentos estratégicos; granos básicos, carnes de aves, cerdo, bovina y leche integra y sus derivados. Implicando la protección de su mercados contra los agroalimentos altamente subsidiados para poder exportarlos a precios inferiores a sus costos de producción por países con economías con sectores secundarios y terciarios muy desarrollados, afectando significativamente a los habitantes de países subdesarrollados, como el nuestro. Este concepto es contrario a la globalización promovida por la OMC (Organización Mundial del Comercio) en el Acuerdo de Marrakesh, al cual nos adherimos mediante la Ley 23 del 15 de julio de 1997.

Basados en ese Acuerdo, los siguientes Gobiernos iniciaron las negociaciones de los tratados de libre comercio (TLC), especialmente, con los países centroamericanos, la Unión Europea y los Estados Unidos en el periodo 2004- 2009. Durante ese periodo gubernamental, no solo se negociaron los TLC, se estableció la Agenda Complementaria, donde participan el MICI, MIDA, MEF, Minsa, para la elaboraron los planes de acción para adecuar y enseñar al productor e industriales agropecuarios en tecnologías de producción modernas y que fueran amigables con la conservación del medio ambiente. Esa acción gubernamental se ordena y se legaliza según: la Resolución de Gabinete No 17 de 12 de marzo de 2008, que: “Aprueba la Incorporación y Realización de Actividades Iniciales del Programa de Competividad y Apertura Comercial, mediante el Programa de Competividad Agropecuaria y su Fideicomiso”. El Gobierno de la época había negociado con el Banco Interamericano (BID) los fondos para el Fideicomiso, en mención, y de otros gastos del Programa de Competividad Agropecuaria, por la suma de $150 MM. El posterior Gobierno 2009 - 2014, gestionó ante el BID, la reprogramación del uso de esos fondos para que fueran utilizados en inversión de infraestructura pública. Esa decisión afectó a los productores agropecuarios, al no ser adecuados técnicamente para competir en los exigentes mercados de los países con quien mantenemos TLC. A los productores panameños de rubros exportables, les pasó como a un equipo de béisbol que fue a jugar en “ligas de estrellas”, pero se presentó al juego sin los uniformes e implementos adecuados y sin técnicas modernas de juego, ¡causales para ser derrotados.

En el año 2008, las exportaciones panameñas de cucurbitáceas (sandías, melón y zapallo) superaron los 4000 contenedores, fue récord para un país centroamericano; 5 años después, no utilizaban los 500 contenedores anuales. Con la producción de piña ha ocurrido igual, es muy reconocida por su calidad, pero no hay producción, porque los que desarrollaban estas actividades fueron muy afectados por la pandemia de COVID-19.

Hay una gran preocupación de las organizaciones de industriales y productores de rubros sensitivos sobre los cuales tenemos cuotas y aranceles de protección para beneficiar a la producción local. Pero en los TLC con diferentes países se estableció que dichos aranceles de protección tenían: “fecha de cumpleaños”. Son: arroz, carne de aves, de cerdos y subproductos lácteos. En buena hora, el secretario de Estado de los Estados Unidos, Anthony Blinken, nos visitó por dos días (19 y 20 de abril de 2022) y el presidente Laurentino Nito Cortizo aprovechó las reuniones, sobre otros temas, para solicitar la renegociación del TPC con nuestro país y así resolver las inquietudes justas de los productores e industriales nacionales. La ministra de Relaciones Exteriores, Erika Mouynes, también participó de las conversaciones sobre esa problemática y le estará dando seguimiento a su solución.

(*) Veterinario, ex ministro de Desarrollo Agropecuario, ex legislador de la República.