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29 de Jun de 2022

Columnistas

Nurdargana, el conflicto por el límite

En el año 2020, los esfuerzos para recuperar dichas tierras continuaron, y parte de un informe presentado por los abogados kunas detalla los valores culturales que como pueblo practican (...)

Nurdargana es la región límite entre Kunayala y distrito de Santa Isabel, provincia de Colón. Más de 5 mil hectáreas de tierras han pertenecido históricamente a lo que era la comarca Tulenega, que fue creada por el gobierno colombiano a través de su presidente Eustorgio Salgar (Ley 4 de abril de 1871). Actualmente, estas tierras ancestrales están en conflicto entre los kunas y el Estado panameño por las titulaciones masivas, y con ello, la pérdida de esta importante tierra de Kunayala.

Con la separación de Panamá de Colombia en 1903, los límites se han establecido, y con ello también muchos kunas tuvieron que decidir si quedaban bajo la bandera colombiana o la panameña. Eso explica las razones por las cuales actualmente los kunas están distribuidos en Panamá y en diferentes lugares de Colombia. Al principio, muchos dirigentes kunas se mantuvieron en conversaciones con ambos gobiernos, entre ellos, el cacique Inabaginya. Lo cierto es que a partir de 1903, se desconoció totalmente los esfuerzos de los kunas en cuanto a la creación de la primera comarca Tulenega. Por el lado de Kunayala, la región conocida como Nurdargana que eran parte de las tierras ancestrales de los kunas, quedó excluida; la mayor parte quedó en el lado de Santa Isabel.

La ley que creó la comarca Tulenega reconocía con propiedad y extensión, las tierras que se mencionaban en dicha ley, y la misma, abarcaba desde la provincia de Colón hasta el Golfo de Urabá, en Colombia. Años después de la separación, los dirigentes kunas siguieron insistiendo por recuperar sus tierras ancestrales. Prueba de ello, el 18 de septiembre de 1930, el cacique Inabaginya junto con Nele Kantule solicitaron a la Asamblea Nacional y al presidente Florencio H. Arosemena una reserva. Un extracto de tal solicitud expresaba lo siguiente: “Los que la presente suscribimos, jefes superiores de la Circunscripción de San Blas, Nele y Brigadier Inapaquiña, en común acuerdo y en representación de los indígenas oriundos de San Blas, hemos visto que uno de los asuntos recomendados a la Asamblea Nacional ha sido el que se legisle en el sentido de señalar una zona de región de San Blas dedicadas a reservar territorio para nosotros. Ojalá, pues, esa recomendación fuera lo suficiente ante los Honorables Diputados a fin de que convirtieran en una positiva realidad nuestras aspiraciones (Documento que reposa en Archivos Nacionales de Panamá). De esta petición, nace entonces la Ley 59 de 1930 de 12 de Diciembre sobre reservas indígenas. Después, siguieron otras solicitudes hasta crear lo que hoy se denomina la comarca Kunayala, pero sin las tierras de Nurdargana.

En el año 2020, los esfuerzos para recuperar dichas tierras continuaron, y parte de un informe presentado por los abogados kunas detalla los valores culturales que como pueblo practican desde mucho antes de la colonización española: “El pueblo kuna ha mantenido en dichos territorios lugares de siembras, de caza y recolección, incluso de plantas medicinales, sus sitios sagrados, y ha sostenido un sistema de vida comunitaria en el cual el uso de las islas y los recursos marinos costeros forman parte de las costumbres de las comunidades”.

Actualmente, los esfuerzos continúan, y por eso, el Congreso General Kuna realiza diligencias en forma permanente para corregir los límites con el distrito de Santa Isabel. No obstante, de parte de las autoridades panameñas, ya no parecen mostrar ánimos para continuar discutiendo sobre el tema, a pesar de las diferentes reuniones que se han llevado a cabo con los gobiernos anteriores, y porque también la Corte Suprema de Justicia de Panamá ya falló en contra del pueblo kuna. Por esta razón, el Congreso General Kuna ha demandado al Estado panameño en el año 2009 ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos (OEA), y tal solicitud fue admitida en el año 2020.

El Congreso General Kuna, con sus propios recursos, ha estado realizando las diligencias. Ojalá que ahora estas demandas prosperen, y que sea finalmente la Corte Interamericana de Derechos Humanos, con sede en Costa Rica, falle a favor del pueblo kuna para recuperar la memoria histórica de los dirigentes que en su momento han perdido la vida, y de esta manera, consagrar sus luchas por sus justas reclamaciones. Para eso, en un viaje reciente a Washington a finales del mes pasado, los caciques estuvieron averiguando el avance del recurso presentado. Ahora, con el apoyo de abogados del Consejos Internacional de Tratados Indios con sede en Estados Unidos.

Lo cierto es que el pueblo kuna seguirá insistiendo para que sus tierras le sean devueltas y reconocidas. Por eso, es importante que los pueblos indígenas, sus diferentes generaciones, conozcan su propia historia, la historia verdadera sobre cómo acontecieron los hechos históricos, y no como suele contarse a medias en los textos de historia.

Docente e investigador