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04 de Jul de 2022

Columnistas

Retos para el futuro

Hay varios temas interesantísimos que están sobre el tapete noticioso internacional y nacional, pero poco es lo que se pueden atender una vez a la semana en este espacio.

Hay varios temas interesantísimos que están sobre el tapete noticioso internacional y nacional, pero poco es lo que se pueden atender una vez a la semana en este espacio. Si se han dado cuenta, el asunto de la guerra en Ucrania ha pasado sigilosamente de la inicial condena a Rusia por haber invadido, a los efectos que el conflicto, aún por resolver, está teniendo sobre el resto del mundo, en particular lo económico.

Probablemente estamos viviendo y siendo testigos de la menguada influencia de los Estados Unidos en los asuntos mundiales y geopolíticos. Pero eso no se ve a simple vista y muchos (naciones, políticos, teóricos, etc.), están tan enredados en asuntos puntuales e inmediatos que talvez, poca atención le han puesto a esa tesis. Puntualmente, desde la muy cuestionada primera elección de George Bush hijo y el cuestionado formato electoral de los Estado Unidos; las guerras de él y su padre, el asunto de Donald Trump, los problemas raciales y de violencia de armas, la incapacidad diplomática actual para celebrar la Cumbre de las Américas y otros tantos, es muestra de un sistema que está en peligro y decadencia.

Esto comenzó hace tiempo, no ocurren de la noche a la mañana y este periodo de decadencia tomará muchas décadas. Pero el asunto es que ya inicio, lo estamos viviendo y aun no es visible en el horizonte geopolítico qué país o qué coalición de Estados, asumirán el liderazgo geopolítico y económico en el futuro.

Mientras tanto, y para no dejar de marcar sobre el proceso electorero que acaba de iniciar, ya sabemos que el escenario politiquero está tan torcido en nuestro país que la gente, en su gran mayoría, vota y elige a los que les resuelven lo puntual (la bolsa de comida, un colchón, un tanque de gas, una camiseta, una gorra, etc.). Desde hace décadas no se elige bajo criterios sensatos de quién o quiénes serán los que adelantarán una causa de beneficios para todos. De quién representará los intereses de todo el país. De quiénes velarán por la seguridad ciudadana.  En esencia, la poca cultura política que tenía la población con respecto a elegir representantes dignos se ha perdido por completo.

Hay un ininteresante debate sobre si dos diputados independientes que habían prometido no reelegirse, deben romper esa promesa y volver a participar debido al buen trabajo legislativo que han realizado durante este quinquenio que finaliza y, ante todo, por su lucha frontal contra la corrupción. ¿Cumplen con su promesa, o con el sentir de muchos que los exhorta a continuar en la diputación a pesar de su compromiso?

Ya se ha dicho de mil maneras. Con tantas faltas en el mundo, cualquier actividad que realiza el ser humano debe ser con el fin de garantizar el avance positivo de la especie. La actividad política ha dejado de ser intelectualmente enaltecedora y visionaria, desde hace tiempo, para convertirse en lo que vemos aquí a diario.

Con los retos que deja la pandemia y el cuestionado uso de los recursos del Estado, se ha comprometido lo que venía siendo una de las etapas de desarrollo económico y crecimiento más significativos del país. Las condiciones para construir un verdadero país de primer mundo peligra dado la incapacidad de frenar la corrupción, sumado al pobre nivel cultural de los representantes políticos que elegimos.

Cada panameño al emitir un voto debe ser para que a los que elegimos, lleven con honor el cargo. Que no tengan como fin lucrar descaradamente con y de la cosa pública. Que no nos echen cuentos y nos respeten. Por más crecimiento económico que alcancemos, en la conducta social y cultural hemos fracasado. Tenemos que trabajar con gente honesta e integra y combatir sin misericordia a los que pretenden lucrar, a como dé lugar, de los bienes y esfuerzos de todos.

Más de lo mismo y el mismo juego no cambiara mucho las cosas. Si queremos ser parte importante de un mundo que se transforma, tenemos que enfrentar los retos de hoy que se han venido postergando. Los que aspiran a gobernarnos les falta visión y profundidad, entender lo que verdaderamente está en juego. Acceder a ese mundo en donde uno construye su influencia y su importancia, exige corregir las desventajas para estar preparados para el nuevo futuro.

Comunicador social