• 26/12/2008 01:00

Un camaleón peligroso

Al poner en perspectiva la campaña presidencial de Ricardo Martinelli, nos viene a la mente las características de un animal, el camaleó...

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Al poner en perspectiva la campaña presidencial de Ricardo Martinelli, nos viene a la mente las características de un animal, el camaleón, pues este es conocido por su habilidad de cambiar de color para adecuarse a la temperatura de su medio y como forma de subsistencia.

Esta capacidad es denominada mimetismo, la cual encaja perfectamente con la dinámica política de este y muchos otros políticos, quienes proyectan una actitud distinta dependiendo de los tiempos si le son o no favorables.

La cierto es que, después de haber participado con gobiernos a los que él llama ahora lo mismo, viene desacreditando los distintos ambientes en los que él tuvo igual participación, pretendiendo encarar en sí mismo un cambio que no es más que su apuesta económica a la obtención del poder, mismo al cual tuvo acceso en distintos momentos, conducta que permite colegir que sus acciones, desde su entrada a la vida política del país, no han sido sino camaleónicas.

Igual criterio ha seguido tratando de mercadearse como un rico que hace cosas de pueblo, un millonario que de la noche a la mañana quiso aprender a construir, pescar, manejar bus; que de un momento a otro la opulencia de su vida le hizo entrar en razón y concienciarlo de que existe la sensibilidad social, vendiendo una mimetizada imagen de querer caminar en los zapatos del pueblo, cuando él mismo sabe que jamás podrá igualar el verdadero sacrificio, sudor y valentía de panameños que siguen subsistiendo con su trabajo diario, porque no nacieron en cuna de oro ni han recibido legados u herencias que les permitan la base para desarrollarse.

No estoy en desacuerdo con su riqueza, cada quien obtiene los réditos de su esfuerzo y creatividad, pero mercadearse como la opción de cambio es hipócrita cuando en la supuesta alternancia de poder él también ha estado presente, y de que no se han hecho todas las cosas o no se han logrado más, todo estudioso de política pública sabe que cinco años de gobierno no son los suficientes para evaluar el impacto de políticas sociales que tiendan al desarrollo humano como tal, todo desarrollo es gradual, por lo que se pasa de un estado social a otro en fases, siendo que el que siempre ha sido rico jamás podrá configurar la careta de ser de pueblo, no así el que es de pueblo y llega a ser rico, a menos que renuncie a su propia identidad y conciencia social.

Lo positivo en las encuestas hacia Cambio Democrático es un culto a la personalidad de Martinelli, que no una aceptación de que él es de pueblo, lo que es temerario para el elector, pues el votante solo se atiene a la variabilidad emocional de quien lo represente y no a una estructura que equilibre sus acciones, resultando a fin de cuentas que la realidad es quien manda por ser dueño, ya sea de la idea, del dinero, lo que consecuentemente termina en una estructura vertical más cónsona con lo dictatorial que con lo democrático.

Lo peligroso de la campaña de Ricardo Martinelli es que no está construyendo conciencia democrática, se sirve del mercadeo publicitario para remover sentimientos sociales que el nunca ha sentido, pero que ahora sí los ve, contribuyendo al desarrollo de resentimientos sociales; y en la juventud, sigue vendiendo modelos de consumo publicitario, el que más baila, el que más pica, pero sin contenido cultural.

-El autor es analista político.guerraluiscarlos@hotmail.com

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