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- 28/07/2026 00:00
Queda pendiente desde hace un siglo conectar América, Colombia y Panamá
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Agrega La Estrella en Google ↗️Conectar para prosperar más rápido es un planteamiento conceptual correcto que debe ejecutarse con el más viable y provechoso proyecto programático bien planificado. Primero preguntamos: ¿Conectar qué y con quién? Ya tenemos una extraordinaria conexión marítima y aérea con todo el mundo. Tenemos, además, una conexión terrestre con Centroamérica por carretera a través de Costa Rica, que solamente debe ampliarse y mejorarse para acortar los tiempos de tránsito. Queda pendiente, en consecuencia, conectar por tierra con Suramérica.
Para completar la comunicación por la carretera panamericana, concebida hace más de un siglo, en 1923, de 17.848 kilómetros desde Alaska hasta la Tierra del Fuego cuya ruta está casi siempre cerca de la costa del Pacífico, queda un cortísimo tramo (0,5%) selvático y parcialmente pantanoso de apenas 87 kilómetros. Es el Tapón del Darién, todavía cerrado a causa de viejos mitos y nuevos temores de inseguridad y ambientales. Es todo lo que impide la unión por tierra del continente americano, el único del planeta todavía desconectado.
No hemos podido establecer una necesaria conexión con Colombia mediante una costanera caribe hasta Puerto Obaldía (igualmente de interés turístico), y de allí hasta Cartagena atravesando el Atrato, con el pretexto de la oposición de dirigentes kunas quienes prefieren la opacidad.
Ocupados en resolver nuestro problema existencial finalmente mediante los Tratados Torrijos-Carter, perdimos la oportunidad en las décadas de 1960-1970 de completar la carretera interamericana cuando los Estados Unidos pagaba dos tercios de su costo. Después, dejamos imponernos decisiones estadounidenses negativas con pretextos sucesivos como la aftosa, la narcoguerrilla y la migración ilegal. Igualmente, somos víctimas de una campaña absurda y anti colombiana de “ambientalistas” y de timoratos, grave problema de mentalidad, esencialmente cultural, que se combate con información veraz y excelente educación.
Reitero un tema que me preocupa como geógrafo y desde hace dos décadas lo manifiesto en breves ensayos publicados: Panamá, con su Canal interoceánico (y su oleoducto, sus carreteras y su ferrocarril transístmicos), aprovecha una parte de la capacidad de su posición geográfica, nuestro principal recurso natural. Con el Canal ampliado, llegamos ahora a una cifra superior de uso de la posición geográfica, mientras que con la carretera interamericana (y/o un ferrocarril) que lo comunicaría con Sudamérica, podría utilizar el resto disponible y desechado por una élite local sin suficiente ambición, coraje y visión.
Si pudiéramos añadir a nuestro espacio económico el vasto mercado colombiano, con conexión terrestre al Ecuador y Venezuela, nuestro centro de prestación de servicios, de logística y portuario internacional atraería muchos más negocios. Una autopista y/o un ferrocarril entre la ciudad de Panamá y Medellín, 630 kilómetros al este serían mucho más activos que la actual carretera hasta San José de Costa Rica, a 850 kilómetros al oeste. Panamá, con mayor conectividad global por su gran complejo portuario y el Canal, sería el principal puerto internacional de Colombia, un país emergente con 54 millones de habitantes, diez veces más que en Panamá con solo 4,5 millones, aunque con un PIB de $90 mil millones. Según el Fondo Monetario Internacional el tamaño de la economía de Colombia es de $417 mil millones frente a la de Centroamérica de $300 mil millones (72% del colombiano) en cinco países con 53 millones de habitantes separados por fronteras complejas y peligrosas.
¿Cuál es el obstáculo físico? En el lado panameño hay 58 kilómetros de carretera por construir entre Yaviza y Palo de las Letras en la frontera con Colombia, en terreno ondulado y poco elevado en parte ya desbrozado, atravesando un Parque Nacional bastante intervenido; mientras que en el lado colombiano hay un poco menos, 53,5 kilómetros, pero habría que construir un gran puente sobre el río Atrato en Cacarica y algunos viaductos sobre región pantanosa hasta Lomas Aisladas y El Tigre, en la vía para Medellín. ¡Debemos realizar ya los estudios de factibilidad técnica, financiera y ambiental!
¿Cuáles son los obstáculos mentales? Para mantener vigentes los tapones mentales que sustentan el Tapón del Darién se ignora que carreteras y ferrocarriles ayudan al progreso de las poblaciones que sirven directamente (en el Darién panameño y en el Chocó colombiano) y a controlar las actividades ilegales. Ocurre cuando las autoridades pueden acceder más fácilmente al sitio donde suceden y erradicarlas. Parques nacionales llenos de biodiversidad en Panamá y en Colombia, sin vías de comunicación apropiadas son socavados mediante la deforestación por los que expanden la frontera agrícola y ganadera. El Tapón del Darién no impide la migración ilegal puesto que ya pasaron por allí un millón de migrantes ilegales en dos años. Igualmente, tampoco impide el narcotráfico que se aprovecha de una selva porosa repleta de senderos.
Los líderes colombianos podrán garantizarnos la seguridad de su región fronteriza; así podríamos salvar los últimos escollos reales para ejecutar el proyecto de unir por tierra las Américas. La seguridad nacional y la prosperidad de todos exigen que los panameños y los colombianos tomemos esta decisión rápidamente y conectemos Darién, la antigua región bolivariana y el continente americano, espacio geográfico común. ¡Es un tema pertinente del año del bicentenario del Congreso de Panamá, uno de los sueños del Libertador!
Aprovechemos el nuevo liderazgo panameño y colombiano para que los presidentes Mulino y de la Espriella asuman retos de inmensa trascendencia histórica y técnicamente factibles, con costos razonables y con sólida preservación ambiental. Pueden hacerlo con firme voluntad política para anular las resistencias, sobre todo culturales. Los estadistas que tomen esta decisión y actúen pronto dejarán sus nombres en la memoria no solo de Panamá y de Colombia sino de todo el continente americano.