Las cifras forman parte de las proyecciones de la cartera agropecuaria del Banco Nacional de Panamá, donde existen unos 5,400 productores activos. El banco...
- 31/05/2012 02:00
¿Cuál es el camino para volver a casa?
H ace más de dos mil años un joven con ganas de experimentar y tomar por completo las riendas de sus acciones, sin antes pensar en las consecuencias o riesgos de sus decisiones, pidió a su padre su parte de la herencia y se marchó.
Se trata de la famosa historia del hijo prodigo, que muchos hemos escuchado o leído en los pasajes de la Biblia. El resultado de vivir sin una dirección fija y un propósito, lo hizo gastar todo su dinero, no ahorró ni invirtió y tampoco compartió con los más necesitados.
El joven despilfarró toda su herencia y vivió como si nunca se fuera a agotar. Esta historia es el reflejo de lo que vemos o hacemos hoy.
Si aplicamos este principio a nuestro país, encontraremos coincidencias importantes a las que debemos prestar mucha atención, ya que de no hacer cambios profundos, terminaremos peleando con cerdos por un poco de algarrobas, en pocas palabras, muriendo de hambre.
Panamá ha recibido por adelantado un ‘Boom’ económico, muchos pronosticaron que llegaría, pero no tan pronto y a los niveles que vemos (10%). Cuenta Jesús que aquel muchacho se fue lejos para desperdiciar sus bienes, qué más similitud con el distanciamiento que hoy vemos entre la cosa pública y las necesidades más apremiantes de la población, el pueblo siente que el Gobierno se fue lejos a los grandes proyectos (que son necesarios), pero que no escucha el crujir de sus estómagos vacíos.
Finalmente narra que tras vivir perdidamente, lo gastó todo. Analicemos la realidad nacional, los escándalos, las denuncias de corrupción, inseguridad y sin contar los problemas de salud, educación, tranques y matraqueo político, todo ocurre como si el país no tuviera dirección, vivimos perdidamente.
El panameño común sólo escucha de los millones y millones que se destinan para las diferentes obras que hoy se adelantan, como si la meta es gastarlo todo y ahora. Según los economistas esta bonanza llegará a su fin y, si no hemos ahorrado, las consecuencias serán catastróficas.
Ante este escenario, el hijo descarriado volvió en sí y decidió volver a casa de su padre y pedirle perdón. Este es el camino para volver a casa, a un país que Dios ha bendecido y en el que ningún panameño sea pobre.
Los que gobiernan los destinos del país deben volver en sí, es decir, ser humanos con corazones de carne que se duelan del dolor, el hambre y la necesidad de las gentes. Por otro lado, reconocer los errores y pedir perdón, una práctica que no es fácil que se dé, pero si se dice, debe estar acompañada de acciones que así lo demuestren, es arrepentirse cambiar de rumbo.
Presidente, volver a casa es recordar lo que se hizo para llegar a la Presidencia, hablar con cada panameño que se encontraba en su camino y escuchar sus problemas, es tomarse el tiempo para darse un baño de pueblo. Sus asesores comen bien, viven bien y no saben del cable que la gente se come todos los días.
Se va de viaje y nadie sabe, no lo vemos en el barrio, ¿o es que tiene temor a que le digan que no es cierto que vamos bien? ¡Volvamos a casa!
PERIODISTA