• 20/12/2023 14:12

El agua dulce de Panamá, nuestro oro

Entre más población haya, y más actividades productivas impliquen el consumo de más agua, la escasez de esta irá en aumento

El ser humano necesita ingerir agua y según la OMS, un adulto saludable necesita 35 ml de agua al día por kilo de peso, por tanto, una persona de 110 lbs necesitará 1,7 L. de agua, mientras que una de 160 lbs necesitará 2,5 L. También necesitamos agua para asearnos, cocinar, limpiar nuestras casas y un sin de actividades en la que es un elemento irreemplazable. Pero lo antes descrito solo representa un 8% del agua que consume el mundo, ya que una parte se utiliza en procesos industriales. Por ejemplo, la metalurgia tiene que utilizar mucha agua para refrigerar su maquinaria y otras industrias como la minera o energética, en las que también se utilizan grandes cantidades de agua para mover turbinas que purifiquen el mineral obtenido o generar energía.

Otra industria con un intenso uso del agua son los semiconductores; la fabricación de microchips, elemento esencial en nuestra actual sociedad y en la que hay una guerra fría comercial entre potencias mundiales. Los transmisores de estos microchips se producen en escala microscópica, por lo que sus componentes tienen que ser lavados con agua ultrapura para no contener ningún contaminante externo, y hacen falta enormes cantidades de agua dulce normal para obtener agua ultrapura. Eso hace que, por ejemplo, en 2019 las fábricas de Intel usaran más del triple de agua dulce que las fábricas de carros de Ford Motor. ¿Seleccionan a Panamá por sus reservas de agua dulce o por la excelente gestión financiera que demostró nuestro director general de la Seguridad Social al realizar la reforma al programa I.V.M. ?

Quien más consume agua dulce es la industria agroalimentaria y ganadera. Datos mundiales reflejan que una hamburguesa toma 1650 litros de agua para elaborarse, ya que el ganado consume mucho pasto que ha precisado de mucha agua para crecer. Con el aumento de la población (10 000 millones de personas en el 2050), las personas beberán más agua y comerán más, por lo que la agricultura también crecerá aumentando el consumo de agua. Es fácil: Cuanta más población hay, y cuántas más actividades productivas impliquen el consumo de más agua, la escasez de esta irá en aumento, “sin contar con que el calentamiento global está provocando sequías y procesos de desertificación”.

La falta de control de calidad y los costos absurdos que conlleva la externalización de la electricidad en Panamá por la impunidad reinante, nos lleva a descartar el argumento de la “eficiencia” del sector privado frente al Estado, para optimizar las zonas acuíferas y sus acueductos, para evitar que se pierda agua por roturas de tuberías. Hasta en países desarrollados como la madre patria Ibérica, en el 2016 perdió 16,3% del agua dulce extraída en las tuberías. La privatización del Idaan y del MIDA no son una solución.

Nuestro Canal Interoceánico requiere de grandes cantidades de agua dulce y como empresa estatal ha tenido que recurrir a la compra de terrenos estatales cerca de sus cuencas hidrográficas que alimentan los lagos y embalse del Canal, por el miedo a que nuestros legisladores asignen concesiones mineras en los nacimientos de los mismos. Pan para hoy, hambre para mañana.

¿Hay soluciones para cuidar a la gallina de oro y evitar lo que pasó en la pequeña Venecia sudamericana con su empresa estatal de petróleo? Con la generalización de las energías renovables en las próximas décadas, las desalinizadoras (caras y utilizan mucha energía) podrían ser una solución viable, aunque no está muy claro que sea una solución viable antes que se acabe el siglo.

La solución más eficiente el día de hoy es realizar un uso más eficiente del agua con inversiones para modernizar las infraestructuras acuíferas y reducir al máximo el agua desperdiciada en su transporte en las ciudades y aplicar una legislación más enérgica contra la contaminación del subsuelo, ríos y lagos.

El autor es cirujano subespecialista .

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