Una estruendosa ovación fue el agradecimiento que los líderes de la comunidad cubana en Miami brindaron al Gobierno estadounidense ante la imputación del...
- 23/05/2026 00:00
El reloj aún no marcaba las 7:00 p.m. cuando los invitados a la trigésima edición del Premio Nacional de Periodismo —entre ellos destacados representantes del periodismo, la comunicación, la academia y miembros del cuerpo diplomático acreditado en Panamá— disfrutaban del banquete y de las amenas conversaciones que se desarrollaban en los pasillos de la planta alta del Hotel Sheraton.
A medida que aumentaba la expectativa por conocer a los galardonados de esta edición, los altavoces instalados dentro del Salón Gran Ancón anunciaban el inminente inicio de la ceremonia. Entre risas, saludos y reencuentros con colegas a quienes no veían desde hacía tiempo, los asistentes comenzaron a ocupar sus asientos para presenciar una noche dedicada a celebrar un oficio que Gabriel García Márquez definió en su momento como “el mejor del mundo”.
La gala inició con un sentido homenaje a los colegas que partieron, pero dejaron una huella imborrable en la historia del periodismo nacional: Ciro Ortega (periodista), Jean Carlos González (periodista), César Combe (camarógrafo), Elvia Alvarado (periodista), Ileana Gólcher (periodista y docente), Alfonso Fraguela (abogado y comunicador), Guillermo Medina Matos (comunicador social), Nicolás Espinosa Serrano (cronista deportivo), José Ramón Contreras (periodista de radio), Rubén Concepción (periodista), Adriano Duff (fotógrafo de prensa) y Jorge Isaac Guevara (periodista, locutor y presentador).
Seguidamente, la presidenta del Fórum de Periodistas por las Libertades de Expresión e Información, Ivette Leonardi, pronunció un discurso en el que recordó la voluntad de impulsar una iniciativa destinada al fortalecimiento del periodismo panameño.
“Hace treinta años, un grupo de visionarios entendió algo fundamental: que el buen periodismo panameño no solo debía ejercerse, sino también elevarse, defenderse y celebrarse. Y así nació este premio. Treinta años después, el Fórum de Periodistas vuelve a convocarnos alrededor de una misma certeza: que el periodismo sigue siendo uno de los grandes pilares morales de una democracia”, expresó Leonardi con visible emoción.
La también editora general de La Estrella de Panamá confesó que la ceremonia tenía un significado especial para ella, pues años atrás era una de las periodistas que postulaban a este premio desde la intensidad propia de una sala de redacción.
“Yo era una de esas periodistas que miraba esta gala con respeto, admiración y con esa mezcla de ilusión y vértigo que produce saber que detrás de cada estatuilla no hay solamente una buena historia: hay carácter, rigor, sacrificio y oficio. Hoy me corresponde presidir esta ceremonia histórica de los 30 años del Premio Nacional de Periodismo, y lo hago con gratitud, humildad y plena conciencia del tiempo que nos ha tocado vivir”, manifestó.
Leonardi también agradeció a la junta directiva, a la dirección ejecutiva del Fórum y a los aliados y patrocinadores que han sostenido el Premio Nacional de Periodismo durante estas tres décadas.
“Comprenden que respaldar al periodismo no es respaldar una industria: es respaldar una democracia”, sostuvo.
Asimismo, extendió su gratitud al jurado internacional conformado por los periodistas Andrés D’Alessandro (Argentina), Daniela Pastrana (México), Luz Mely Reyes (Venezuela), Fernando Jáuregui (España) y Sergio Araúz (El Salvador), quienes evaluaron 146 trabajos distribuidos en diez categorías, además del Gran Premio Nacional de Periodismo.
“Cada uno de esos trabajos contiene un pedazo de nuestra historia reciente, una mirada sobre el país, una pregunta incómoda y una verdad necesaria”, añadió.
El discurso de Leonardi fue también una reivindicación de los principios que históricamente han guiado al periodismo, en un contexto marcado por la dificultad creciente de distinguir entre información y desinformación en un ecosistema fragmentado por múltiples plataformas y audiencias.
“Esta noche pertenece a los periodistas. A los que viven dentro de una redacción y a quienes han tenido que reinventarse en medios alternativos, sostenidos por su firma, su credibilidad y su independencia. A quienes conocen el sonido de una noticia urgente. A los que han cerrado ediciones y noticieros de madrugada mientras la noticia seguía evolucionando. A los que han sostenido preguntas incómodas frente al poder”, afirmó.
Leonardi subrayó que el periodismo exige método, búsqueda, contexto y responsabilidad. En sus palabras, el oficio consiste en mirar donde otros apartan la vista y contar aquello que una sociedad necesita saber, aunque muchas veces no quiera escucharlo.
En ese sentido, citó al maestro del periodismo Ryszard Kapuściński, quien advertía que el periodismo desaparece cuando la noticia se convierte en mercancía.
“Kapuściński también decía que, para ejercer el periodismo, antes que nada hay que ser un buen ser humano. Solo desde la empatía se puede comprender al otro, escuchar su tragedia y narrar con dignidad aquello que le ocurre”, apuntó.
Posteriormente, abordó las amenazas que, según la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), afectan el libre ejercicio periodístico en Panamá, entre ellas las presiones institucionales, económicas y judiciales.
“Estas advertencias no pueden pasar inadvertidas. Nos obligan a mirar hacia fuera, pero también hacia dentro”, alertó.
Leonardi recordó episodios recientes, como la crisis de Bocas del Toro, durante la cual periodistas fueron intimidados mientras cumplían su labor informativa. También denunció intentos de censura disfrazados de mecanismos judiciales y propuestas legislativas que podrían afectar la autonomía editorial y el derecho ciudadano a recibir información.
“El periodismo panameño enfrentó, además, el deterioro de una frontera ética cada vez más necesaria: la que separa al periodismo profesional de quienes se amparan en cuentas digitales, falsas acreditaciones o supuestas plataformas informativas para intimidar, presionar, extorsionar o destruir reputaciones sin pruebas”, señaló.
En medio de un escenario dominado por la sobreabundancia de voces y plataformas digitales, Leonardi advirtió sobre la creciente dificultad para diferenciar entre información y propaganda, entre denuncia y difamación.
“Hoy una cuenta anónima puede disfrazarse de medio. Una acusación sin pruebas puede recorrer el país en segundos. Una mentira puede instalarse antes de que la verdad logre ponerse los zapatos”, expresó.
Añadió que el periodismo exige mucho más que una pantalla y seguidores: requiere método, reportería, archivo, edición, contraste de fuentes y responsabilidad ética y jurídica.
Con un llamado renovado a defender el oficio, Leonardi reivindicó al periodismo como un servicio público que separa los hechos de las opiniones y prioriza la verdad verificable sobre cualquier narrativa.
También reflexionó sobre el contexto global actual, marcado por el impacto de la inteligencia artificial, las guerras y la polarización social.
“En medio de esta aceleración, las sociedades necesitan algo que el periodismo puede y debe ofrecer: sentido. Ese es el papel del periodismo en nuestro tiempo: ofrecer puntos cardinales para que la ciudadanía pueda orientarse, comprender y decidir”, sostuvo.
La presidenta del Fórum destacó además el valor del Premio Nacional de Periodismo como un espacio para construir memoria democrática y reconocer el trabajo de quienes documentan la realidad nacional desde distintos formatos.
“La fotografía que detiene un instante decisivo. La caricatura que desnuda al poder con inteligencia y humor. La entrevista que obliga a responder. La crónica que devuelve humanidad a los datos. El reportaje que ilumina aquello que algunos preferirían mantener en sombras. Cada trabajo postulado a este premio es una pieza de la memoria democrática de Panamá”, indicó.
Leonardi recordó que sin periodismo no se habrían conocido muchos de los grandes escándalos y abusos de poder de la historia reciente del país.
“Treinta años después, el Premio Nacional de Periodismo sigue en pie porque el periodismo panameño sigue en pie, pese a tener menos recursos, más presiones y un ecosistema informativo cada vez más agresivo”, afirmó.
“Esta noche entregamos premios, sí. Pero, sobre todo, renovamos un pacto. Un pacto con la verdad. Con la ética. Con la libertad. Con Panamá”, concluyó.
La ceremonia continuó con un reconocimiento a las futuras generaciones del periodismo. El premio a Estudiante Sobresaliente de Periodismo fue otorgado a Flor Navarro, estudiante de la Universidad de Panamá, quien recibió una ovación por parte de los asistentes.
Posteriormente, comenzaron a anunciarse las distintas categorías del Premio Nacional de Periodismo, entre ellas Mejor Investigación Periodística, Mejor Trabajo en Periodismo Especializado, Mejor Fotografía Periodística, Mejor Caricatura y Mejor Podcast Periodístico.
El primer galardón de la noche, correspondiente a Mejor Investigación Periodística, fue para Mary Triny Zea, de La Estrella de Panamá, por el trabajo ‘Asamblea otorga pagos a suplentes de diputados’.
El jurado destacó el uso de herramientas de análisis de datos para construir una base propia que permitió rastrear emolumentos y patrones de pago.
“Su publicación generó consecuencias institucionales directas, entre ellas la apertura de investigaciones por parte de la Contraloría General de la República y el Ministerio Público”, señalaron los jurados.
El premio a Mejor Trabajo en Periodismo Especializado fue para ‘Cuando los muertos hablan’, realizado por Milagros Córdoba y Roberto Zambrano, de Telemetro. La mención honorífica fue otorgada a Sabrina Bacal, de La Prensa, por su videocolumna ‘No son cuentos chinos’.
La Mejor Fotografía Periodística fue para Isaac Ortega, de La Prensa, por la imagen ‘Piedad en el asfalto’. La mención honorífica recayó en Matías Delacroix, de Guásimo Multimedia y Associated Press, por ‘Protestas en zonas rurales’.
La Mejor Caricatura fue ‘Ni una menos’, de Benjamín Samudio ‘Benji’, para Al Día Panamá. La mención honorífica fue para la caricatura ‘La recolonización de América Latina’ de Julio Enrique Briceño ‘RAC’, del portal Destino Panamá.
En la categoría de Mejor Podcast Periodístico, el reconocimiento fue para Claudya Carolina Morales Meléndez, de TVN Radio 96.5, por ‘Deportados, el drama humano de los migrantes expulsados por Estados Unidos a Panamá’.
El Premio Fernando Eleta Casanova de Periodismo Radiofónico distinguió el trabajo ‘Ciencia en territorio ancestral: el desafío del VIH en la Comarca Ngäbe-Buglé’, de Cristian Francisco Robles Camarena, de Radio Hogar.
Uno de los momentos más emotivos de la noche fue el homenaje a cuatro destacados profesionales por sus trayectorias: Carmen Heredia García, José “Checho” Quintero, Lloyd O’Meally y Alcides Rodríguez, quienes recibieron una ovación unánime.
En el resto de categorías, María Sol Lauría Paz, de Revista Concolón y La Prensa, ganó el premio a Mejor Reportaje con ‘Despojo impune’. La mención honorífica fue para Ereida Prieto-Barreiro, de La Prensa, por ‘Gobierno otorga contrato de $37 millones a empresa con vínculos a red de espionaje Pegasus’.
La Estrella de Panamá también obtuvo el premio a Mejor Cobertura Noticiosa por la cobertura realizada por Juan Cajar sobre la crisis de Bocas del Toro de 2025.
La mención honorífica de esta categoría fue para ‘Cuando el sistema de salud falla, errores que cuestan vidas’, de Zelideth Cortez, de Telemetro Reporta.
‘El espía arrepentido del Canal de Panamá’, de Daniel Molina, de Revista Concolón, fue reconocida como Mejor Crónica.
La categoría de Mejor Entrevista fue ganada por Radio Panamá, aliado informativo de este diario, con la entrevista al expresidente Laurentino Cortizo titulada ‘Cortizo dijo que se reunió en 2020 con Trump y le aclaró que no había chinos en el Canal de Panamá’.
El jurado destacó que la entrevista se realizó en un contexto de alta sensibilidad geopolítica y valoró que la emisora lograra recuperar el testimonio de Cortizo, quien se mantenía alejado del debate público.
La mención honorífica fue para La Estrella de Panamá por la entrevista de Juan Cajar a la expresidenta de la Corte Suprema de Justicia, Graciela Dixon, titulada ‘En siete días, la soberanía retrocedió hacia 1904’.
Finalmente, el Gran Premio Nacional de Periodismo fue otorgado a la investigación ‘Patria minera’, de María Sol Lauría Paz y María Teresa Ronderos, de Revista Concolón.
Así concluyó una noche que dejó en evidencia que en Panamá se sigue haciendo periodismo de calidad.