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El desafío es seguir construyendo puentes entre Panamá y Paraguay
- 30/04/2026 00:00
La confianza mutua es el pilar de las relaciones entre Panamá y Paraguay. Las relaciones diplomáticas se remontan a 84 años atrás, pero ha sido durante los actuales gobiernos de José Raúl Mulino en Panamá y Santiago Peña en Paraguay, que se ha potenciado un acercamiento sin precedentes, en todos los niveles. El desafío es seguir construyendo puentes entre Panamá y Paraguay.
En el desarrollo de una reciente visita oficial a Asunción, el ministro de Relaciones Exteriores, Javier Martínez Acha, tuvo la oportunidad de revisar con su par de Paraguay, Rubén Ramírez Lezcano, el buen estado de las relaciones bilaterales. Las reuniones y conversaciones fluidas con las autoridades del Palacio López en Asunción, con los líderes políticos del Senado y con el empresariado agroexportador e industrial paraguayo, comprobó la sintonía con la que se desenvuelve el momento actual entre los dos países.
La historia, el destino y la geografía han permitido ese renovado encuentro entre dos economías afines y complementarias. Una desde el corazón de Sudamérica, que conecta Brasil, Bolivia, Paraguay, Argentina y Uruguay a través de los 3,400 kilómetros de la Hidrovía Paraguay-Paraná, que funciona como una vía logística vital para el comercio exterior regional, movilizando 25 millones de toneladas anualmente, principalmente granos y productos agroindustriales. De ese total, Paraguay transporta 15 millones de toneladas cada año, el 80% de su comercio exterior, por medio de una flota de 3,500 barcazas -la tercera más grande del mundo-, que trasiegan 200,000 contenedores al año.
Panamá, con su Canal, su plataforma logística y comercial, su conectividad global y vocación de servicio, es un puente para el mundo. Ofrece a Paraguay una puerta de entrada a los mercados internacionales, un hub confiable en tiempos de incertidumbre.
No es una quimera imaginar productos paraguayos transitando por el Canal de Panamá hacia Centroamérica, el Caribe y Asia, y empresas panameñas invirtiendo en cadenas de valor agroindustriales en Paraguay, y ambos países generando riqueza, empleo y desarrollo compartido.
Al gestionar su política exterior como una herramienta efectiva para el desarrollo nacional, Panamá está proyectándose en Paraguay con la solidez de relaciones cimentadas en valores, principios y aspiraciones comunes. Ambas naciones han tejido sus relaciones basadas en respeto, confianza y una visión compartida de oportunidades presentes y un mejor porvenir para los dos pueblos hermanos.
Paraguay y el gobierno de Peña, motorizaron la adhesión de Panamá al Mercosur como Estado asociado. En un proceso respaldado de inmediato por Brasil y Uruguay, en diciembre pasado el país fue admitido en el organismo integrador regional. Es un logro político y comercial que permitirá a ambos países avanzar hacia un área de libre comercial y facilitar la participación de Panamá en los órganos del Mercosur.
“Entre los presidentes Mulino y Peña existe algo más que una relación diplomática. Existe una coincidencia de visión, una complicidad de propósitos, una convicción compartida de que nuestros países deben pensar con luces largas, gobernar para las mayorías y construir futuro para las próximas generaciones”, expresó en el Senado paraguayo el canciller Martínez Acha.
Ante el pleno de esa Cámara Alta, el ministro del Exterior pidió a los senadores paraguayos acompañar a Panamá en la construcción de un multilateralismo que no sea retórico, sino útil. Un multilateralismo que sirva a la paz, a la seguridad y al desarrollo.
Resumió en cuatro ejes la proyección de las relaciones bilaterales: Panamá y Paraguay pueden ser puentes entre Centroamérica y Sudamérica, la seguridad, la logística y la energía son los pilares de la alianza, impulsar un multilateralismo útil, y traducir la cooperación bilateral en resultados medibles y rápidos.
Actualmente hay progresos concretos en cooperación técnica en sectores agrícolas y ganaderos. Lo mismo que avances en el intercambio de conocimientos especializados y biotecnologías aplicadas para incrementar la productividad, la sanidad animal y vegetal, sistemas de producción eficientes y la seguridad alimentaria. Hay espacio para incrementar y diversificar el intercambio comercial con la participación activa y emprendedora del sector privado de las dos naciones.
El momento es más que propicio puesto que existe convergencia política y de seguridad entre los dos gobiernos, hay complementariedad económica y comercial entre los sectores privados de ambos países y un abanico de oportunidades por delante. La tarea pendiente es trabajar en forma conjunta para convertir las ideas en acciones, los acuerdos en resultados y la confianza mutua y la amistad en una alianza estratégica estructural con visión de futuro.